China advierte de "consecuencias" para Taiwán tras cumbre de naciones del Pacífico

China advirtió de “consecuencias” para Taiwán después de que funcionarios de Beijing y Taipéi asistieran a un acto ceremonial en una cumbre de líderes del Pacífico, donde se instó a las grandes potencias a abstenerse de convertir una reunión de países insulares en su mayoría pequeños en un espectáculo geopolítico secundario.
Los 18 estados y territorios miembros del Foro de las Islas del Pacífico, que inauguró su cumbre anual en Koror, la ciudad más grande de Palau, no incluyen a China, Estados Unidos ni Taiwán. Sin embargo, las disputas por la influencia sobre los océanos lucrativos y las ubicaciones estratégicamente importantes de los miembros del foro amenazaron esta semana, como ya había ocurrido antes, con eclipsar su cumbre.
Se esperaba algo de teatralidad en el evento de este año porque el país anfitrión, una nación insular del Pacífico occidental junto a Filipinas que mantiene estrechos vínculos con Estados Unidos, figura entre los 11 países y el Vaticano que reconocen a Taiwán, que Beijing reclama como propio.
Varios líderes del Pacífico no asistieron al evento de este año. Mientras que algunas ausencias se debieron a problemas de salud o a la política interna y se avisaron con antelación, analistas especularon que otros podrían faltar por presión de Beijing.
Enviados de China y Taiwán intercambian pullas
Antes de la cumbre, el presidente de Palau, Surangel Whipps Jr., organizó actos conjuntos con el representante de Taiwán, el ministro de Relaciones Exteriores Lin Chia-lung, y en la ceremonia de apertura ubicó a los enviados de Beijing y Taipéi en la misma fila, aunque en bloques de asientos separados.
Tras el acto, el representante de China, el enviado para el Pacífico Qian Bo, manifestó a los periodistas en Koror que la presencia de funcionarios taiwaneses era “muy inapropiada”. Al preguntársele si habría consecuencias para Taiwán, Qian respondió que “siempre habrá consecuencias”.
Negó que sus declaraciones fueran una amenaza y no ofreció más detalles. Beijing lleva mucho tiempo buscando excluir a Taipéi de cumbres internacionales mediante presión diplomática.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, sostuvo que Taiwán no es socio de diálogo ni socio de desarrollo del foro y, por lo tanto, no está en posición de participar en las actividades del evento.
Lin rechazó el martes la insinuación de que su participación fuera ilegítima, y acusó a Beijing de dividir a la región y de “culpar de los problemas” a otros.
“Si vamos a una fiesta, siempre seguimos las indicaciones del anfitrión”, señaló Lin en Koror. “Sin embargo, cada vez que China va a una fiesta, se comporta como si fuera el anfitrión y China arruina todo el ambiente de la fiesta”.
El anfitrión insta a las grandes potencias a no interferir
Las críticas de China llegaron al final de un acto en el que el presidente de Palau instó a las grandes potencias presentes en el foro a dejar los trabajos de la cumbre en manos de los Estados miembros.
“Nuestros socios son bienvenidos a navegar con nosotros, pero no eligen nuestro destino”, expresó Whipps en un discurso. “La agenda del Pacífico debe ser impulsada por nosotros y para nosotros”.
En los últimos años, naciones poderosas interesadas en el Pacífico se han apresurado a reforzar alianzas con sus líderes, intensificando una competencia por la influencia entre China y Estados Unidos, Taiwán y los miembros del foro Australia y Nueva Zelanda. Eso ha provocado una explosión de interés en la reunión anual de líderes del Pacífico, que ha pasado de ser un encuentro informal a una cumbre con 2.000 asistentes.
A los países no miembros invitados a asistir se les llama socios; China ostenta el llamado estatus de socio de diálogo y Taiwán está registrado como socio de desarrollo. La asistencia de Taiwán a las cumbres ya ha provocado antes la ira de China, y el tema derivó en que el año pasado se prohibiera la asistencia de países socios a la reunión en las Islas Salomón.
Las divisiones se reflejan entre los miembros
Antes de cada cumbre, los líderes del Pacífico suelen intentar centrar la atención en los asuntos que, según dicen, son los más apremiantes para ellos. Entre estos figuran los efectos del cambio climático en la región y las dificultades relacionadas con la pandemia de COVID-19 y el inicio de la guerra de Irán que han afectado a sus economías nacionales, ya que muchas de ellas dependen de la ayuda exterior, el turismo y una gasolina importada cada vez más cara.
Sin embargo, a medida que en la última década las grandes potencias en pugna han intensificado sus esfuerzos por asegurar acceso a aguas y puertos del Pacífico mediante la firma de acuerdos de seguridad y la oferta de financiación, acceso migratorio a sus países y otros incentivos, la capacidad de los líderes para hablar con una sola voz en la cumbre anual se ha visto bajo presión.
En un episodio reciente, los ministros de Relaciones Exteriores del foro no lograron consenso sobre un comunicado que criticaba el lanzamiento por parte de Beijing de un misil balístico al océano Pacífico Sur en julio. Aunque la mayoría de los estados miembros se opusieron con firmeza a las acciones de China, la negativa de dos a respaldar un texto propuesto implicó que no se emitiera ninguno.
Algunos analistas señalan que la ausencia de ciertos políticos importantes en la cumbre podría ser otro ejemplo, aunque quienes sí asistieron han restado importancia a las sugerencias de que la representación de algunos estados por altos funcionarios, en lugar de líderes nacionales, socavaría las discusiones.
“Creo que lo grandioso del Pacífico es que quizá no estemos todos aquí, pero nuestra voz sigue siendo escuchada”, declaró a The Associated Press el martes el primer ministro de Tonga, Fatafehi Fakafānua. Añadió que algunos de los líderes ausentes “todavía están por llegar”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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