Australia no repatriará a familias presuntamente vinculadas al grupo Estado Islámico, dice Siria

Un grupo de mujeres y niños australianos que salieron de un campamento en Siria que alberga a personas con presuntos vínculos con milicianos del grupo Estado Islámico (EI) está varado en el país porque las autoridades de Australia se han negado a permitir su regreso, informaron funcionarios sirios el miércoles.
Trece mujeres y niños de cuatro familias salieron la semana pasada del campamento de Roj, una instalación remota cerca de la frontera con Irak que alberga a familiares de presuntos combatientes, y se dirigieron el viernes a la capital siria.
Estaba previsto que las familias permanecieran en Damasco durante unas 72 horas y luego fueran enviadas a Australia, indicó en ese momento un funcionario del campamento.
En respuesta a una consulta de The Associated Press sobre su situación, el Ministerio de Información de Siria señaló en un comunicado que, tras la salida de las familias del campamento, se informó al Ministerio de Relaciones Exteriores que “el gobierno australiano se había negado a recibirlas”.
Fueron devueltas antes de llegar al Aeropuerto Internacional de Damasco, según el comunicado del Ministerio de Información.
“Estas familias aún esperan una solución, que solo puede lograrse mediante la coordinación con las partes internacionales pertinentes”.
El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, manifestó el miércoles en una conferencia de prensa que “no brindamos ningún apoyo para la repatriación ni ninguna asistencia para estas personas”.
En una conferencia de prensa aparte en Beijing, la ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Penny Wong, señaló el miércoles que su gobierno ha dejado “muy claro que no colaboramos en su repatriación”.
El Ministerio de Información de Siria indicó que las familias, a través de un abogado, habían obtenido pasaportes que fueron entregados por un “individuo” al que no identificó, mientras aún estaban en el noreste de Siria, en un área bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por kurdos.
Jamal Rifi, un médico libanés-australiano, había declarado previamente a medios australianos que colaboraba en la coordinación del esfuerzo de repatriación. No fue posible contactarlo para registrar sus comentarios.
Un intento anterior de devolver a Australia a 34 mujeres y niños desde el campamento en febrero fue rechazado por las autoridades sirias.
Excombatientes del EI de distintos países, junto con sus esposas e hijos, fueron retenidos en una red de campamentos y centros de detención en el noreste de Siria después de que el grupo armado perdiera el control de su territorio en Siria en 2019. Aunque fue derrotado, aún cuenta con células durmientes que llevan a cabo ataques mortales en Siria e Irak.
El campamento más grande, al-Hol, ya ha sido cerrado, y miles de presuntos militantes del EI que estaban detenidos previamente en Siria fueron trasladados a Irak por el ejército de Estados Unidos para ser juzgados en ese país.
Las medidas se produjeron tras los combates ocurridos en enero entre las fuerzas gubernamentales y las FDS. Las fuerzas gubernamentales se apoderaron de gran parte del territorio que antes estaba en manos de los rebeldes. En medio del caos, muchos detenidos huyeron de al-Hol y algunos prisioneros escaparon de un centro de detención.
Los gobiernos australianos han repatriado a mujeres y niños australianos de campamentos de detención en Siria en dos ocasiones. Otros australianos también han regresado sin asistencia del gobierno.
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Los periodistas de The Associated Press Rod McGuirk en Melbourne, Australia, y E. Eduardo Castillo en Beijing contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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