Vía Láctea esta siendo retorcida y deformada tras colisionar con otra galaxia, según científicos

Nuestra galaxia chocó hace 700 millones de años con la Gran Nube de Magallanes, lo que provocó cambios en sus movimientos

Andrew Griffin@_andrew_griffin
martes 24 noviembre 2020 18:28
<p>Los investigadores descubrieron que la Vía Láctea no está relativamente estática como se creía</p>

Los investigadores descubrieron que la Vía Láctea no está relativamente estática como se creía

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La Vía Láctea quedó perturbada por una colisión con otra galaxia más pequeña, dicen los científicos.

Hace unos 700 millones de años, relativamente reciente, según los estándares del universo, la Vía Láctea sufrió un choque que dejó una marca duradera en su forma, dicen los científicos. El descubrimiento cambia nuestra comprensión de la evolución de nuestra galaxia y su historia, afirman.

Durante mucho tiempo, nuestra Vía Láctea se ha considerado relativamente estática o que ha caído en un equilibrio. En cambio, está sufriendo salvajes contorsiones debido a una colisión con una galaxia más pequeña conocida como la Gran Nube de Magallanes, o LMC.

Los efectos de ese choque cósmico todavía son visibles hoy, dicen los investigadores, en la forma en que alteraron el tejido de la galaxia.

Los astrónomos pudieron explorar cómo el LMC deformaba el movimiento de la Vía Láctea utilizando un modelo estadístico que les permitió calcular la velocidad de los inicios más distantes de la Vía Láctea.

Descubrieron que la galaxia no se estaba moviendo hacia donde se encuentra actualmente la LMC, como se pensaba, sino hacia donde estaba en su pasado. Parece como si estuviera tratando de coger un tren a alta velocidad y fallando.

La LMC sigue viva como una galaxia satélite de la Vía Láctea y puede verse como una nube tenue en el cielo nocturno del hemisferio sur.

Pero lo que no se puede ver es el halo de materia oscura que la rodea tanto a ella como a nuestra propia Vía Láctea, revelada en una investigación reciente. Aunque esas partículas son invisibles, se pueden examinar a través de sus efectos sobre las estrellas y el gas que las rodea.

El halo de materia oscura parece contorsionar el disco de la Vía Láctea, empujándolo hacia la constelación de Pegaso. La extraña dirección parece ser el resultado del hecho de que el propio LMC se mueve incluso más rápido que la Vía Láctea.

“Este descubrimiento definitivamente rompe el hechizo de que nuestra galaxia se encuentra en algún tipo de estado de equilibrio. De hecho, la reciente caída del LMC está provocando violentas perturbaciones en la Vía Láctea”, dijo Jorge Peñarrubia, presidente personal de dinámica gravitacional de la Facultad de Física y Astronomía de la Universidad de Edimburgo, donde se realizó la investigación.

"Comprender esto puede darnos una visión incomparable de la distribución de la materia oscura en ambas galaxias".