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Tras los apagones, los puertorriqueños sufren también una grave escasez de agua

REP-GEN PUERTO RICO-ESCASEZ DE AGUA
REP-GEN PUERTO RICO-ESCASEZ DE AGUA (AP)

Miles de puertorriqueños enfrentan una escasez de agua tan grave que la gobernadora del territorio estadounidense ha movilizado a la Guardia Nacional y los servicios de emergencias atienden llamadas todos los días.

Las autoridades no han señalado públicamente la causa de la escasez, que afecta en gran medida a algunas zonas de las ciudades más pobladas, incluida la capital, San Juan. La empresa de servicios públicos de la isla extrae agua de ríos, embalses y acuíferos subterráneos que en el pasado cubrían las necesidades de sus 3,2 millones de habitantes.

Los residentes se ven obligados a comprar agua potable, gastar dinero en lavanderías y cargar pesados cubos por varios tramos de escaleras para lavar los platos, tirar de la cadena del inodoro y ducharse. Los mayores y las personas con discapacidad son las que más sufren, y los líderes comunitarios señalan que algunos han tenido que ser hospitalizados ante la persistencia de la falta de agua.

Jorge Figueroa, líder comunitario de varios vecindarios empobrecidos de San Juan, se paró junto a su auto una mañana reciente para responder a los residentes que se preguntaban cuándo pasaría el próximo camión cisterna.

“Aquí se está jugando con la salud y con la vida de la gente”, afirmó Figueroa.

Escasez generalizada

Algunos clientes en San Juan comenzaron a reportar intermitencias en el servicio hace más de un año, y la gobernadora, Jenniffer González, reconoció que no se realizan inversiones ni mantenimiento en la infraestructura desde hace décadas.

Los cortes en el suministro se han vuelto tan graves que el alcalde de Puerto Rico, Miguel Romero, demandó a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados a finales de mayo.

Gente como Jeannette Mercado Rodríguez han pasado hasta dos semanas sin agua mientras comienza el abrasador verano en la isla, y los meteorólogos emiten ya avisos por calor.

“Esto es bien agotante, es desesperante”, comentó.

La mujer, de 52 años, está entre las afortunadas: hay un camión cisterna estacionado cerca de su complejo de vivienda pública, Las Margaritas. Pero aun así, todos los días tiene que subir a su departamento en la tercera planta cinco cubos y 10 botellas de 2 litros (medio galón). Hace poco se lesionó el hombro haciéndolo.

“A veces nos desesperamos", afirmó Mercado, confesando que se ha derrumbado y ha llorado. “Hay personas mayores aquí, personas encamadas”.

Casi 40.000 clientes se vieron afectados por cortes en el suministro de agua el primer fin de semana de junio. Eso hizo que González activase a la Guardia Nacional, que comenzó a distribuir agua con cuatro camiones con una capacidad de 2.000 galones (7.570 litros) cada uno.

La Compañía de Turismo de Puerto Rico incorporó camiones cisterna adicionales con capacidad de 12.800 galones (48.453 litros) para ayudar a abastecer hoteles y alquileres a corto plazo.

La necesidad de agua es tan grande que hasta el Departamento de Agricultura desinfectó dos camiones grandes para el transporte de leche, que se utilizaron para repartir agua potable.

Pese a esas medidas, el agua sigue siendo escasa para muchos en San Juan y en otros lugares. Al menos un camión cisterna fijo en una comunidad empobrecida permaneció vacío durante un par de días, y los vecinos festejaron la llegada de otro, calificando a los trabajadores municipales de “héroes”. Otros residentes se quejan de que el gobierno no informa cuándo pasará un camión cisterna, y quienes están trabajando se quedan sin poder recoger agua.

“Ha sido un desastre”, dijo Luz Laborde, presidenta de una asociación de vecinos en Santurce, una comunidad de clase trabajadora en San Juan. “Eso es inhumano. Es destrozar el estado emocional de un pueblo”.

Los puertorriqueños exigen agua

Decenas de puertorriqueños de todas las edades abarrotaron una sala de audiencias una mañana reciente, ansiosos por escuchar el fallo sobre la demanda presentada por el alcalde, mientras se preguntaban cuándo regresaría el servicio.

“Nos sentimos agotadas”, aseveró Marcia Soler París, una líder comunitaria de 61 años. “Esta no es la manera que deberemos de vivir. No nos merecemos esto”.

Todos los días al amanecer, los teléfonos suenan con notificaciones mientras residentes en San Juan y en otros lugares comparten si tienen agua, apenas un hilo o nada en absoluto.

Soler llama a la oficina de gestión de emergencias en días alternos para solicitar un camión de agua para ella y sus vecinos. Vive con su hija, que tiene tres niños de 13, 10 y 4 años, y juegan fútbol todos los días. Como muchos, no tienen cisterna.

“No sé lo que es ver un chorro de agua”, reconoció Soler, quien recientemente gastó 40 dólares en una lavandería y se vio obligada a comprar vasos y platos de plástico para su familia.

Los costos adicionales están agotando el presupuesto de muchos en una isla donde más del 40% de la población vive por debajo del umbral de pobreza.

Soler contó que algunos de sus vecinos encamados y sus cuidadores se ven obligados a usar toallas y toallitas húmedas para asearlos. Otra vecina es ciega, así que la gente le sube agua a su apartamento.

Durante años, los apagones crónicos han sido una gran frustración para muchos puertorriqueños. Ahora, los problemas con el agua ocupan también los primeros lugares de la lista.

En Villa Kennedy, un complejo de vivienda pública cercano, Elizabeth Sánchez, de 79 años, explicó cómo se lesionó la cintura cargando con cubos de agua. Su esposo ya no puede ayudar porque se lastimó la espalda por la misma razón.

“Esto que estamos viviendo es horrible”, dijo mientras se echaba a llorar.

Juez ordena investigar los problemas con el agua

En febrero de 2025, la gobernadora nombró a Luis González Delgado presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de la isla.

Meses después, el exdirector regional, Roberto Martínez Toledo, fue reemplazado. Pero Martínez fue designado recientemente para un nuevo comité ordenado por un juez para colaborar con la agencia en la investigación y solución de la escasez crónica de agua.

El alcalde de San Juan, que es del mismo partido que la gobernadora, señaló que si Martínez no hubiera sido apartado del cargo “no estaríamos aquí hablando de este tema”.

El nuevo jefe de la agencia culpó a Martínez de algunos de los problemas.

“Se pudo haber evitado (la crisis) si el primer día que se llamó a Roberto Martínez me hubiese cogido el teléfono”, declaró González a reporteros esta semana, agregando que está dispuesto a trabajar con él.

Algunos puertorriqueños exigen la renuncia de González mientras reclaman que Martínez regrese a su antiguo puesto, y un número cada vez mayor culpa a la gobernadora de la situación. La gobernadora anunció el miércoles por la noche que todos los proyectos destinados a reparar la infraestructura relacionada con el agua ya se han iniciado, con una inversión de 217 millones de dólares.

Quienes no tienen agua afirman que se les sigue cobrando el servicio.

“Esa es otra barbaridad”, indicó Laborde, la líder comunitaria. “Aquí pierdes por todos lados”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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