Stay up to date with notifications from The Independent

Notifications can be managed in browser preferences.

El "ciclobús", una solución para los habaneros en medio del cerco energético

En una tarde reciente y bajo un sol abrasador varias decenas de cubanos con sus bicicletas, motos eléctricas y patinetas se alineaban ordenadamente en fila al costado de la entrada del Túnel de la Bahía de La Habana esperando el “ciclobús”.

El enorme autobús con pocos asientos permite a los pasajeros moverse con sus vehículos de dos ruedas a través de un túnel subacuático que conecta a La Habana Vieja con el este de la capital, un medio de transporte que aunque no es nuevo se ha vuelto muy popular en estos meses en que Cuba atraviesa la peor crisis energética en décadas.

“Mi esposo tiene bicicleta y yo vengo como acompañante de él”, dijo a The Associated Press Ingrid Quintana, quien vive en el poblado costero de Cojimar pero trabaja en una dulcería en el casco histórico de la ciudad.

“Es una alternativa que tenemos muchos cubanos que no tenemos dinero para pagar un carro (de alquiler)... De lo contrario no podríamos salir de casa”, agregó la mujer de 27 años.

Muchos residentes de la capital han cambiado sus automóviles por bicicletas, patinetas y motos eléctricas debido a la falta de gasolina, agravada por el cerco petrolero impuesto en enero por el presidente estadounidense Donald Trump.

Con las reservas al mínimo, en febrero las autoridades racionaron el combustible mediante una aplicación que da turnos para comprar 20 litros de gasolina por carro y que pueden tardar meses debido a la falta disponibilidad.

Una travesía breve pero difícil

La del “ciclobús” es la ruta de transporte público más corta de la isla, con unos tres kilómetros que se recorren en cuestión de 15 minutos.

El “ciclobús” carga a sus pasajeros al costado del túnel de la Bahía en La Habana Vieja, entra en él casi a oscuras y emerge del otro lado, en el este de la ciudad, donde se ubican los asentamientos de Cojimar, Casablanca, Regla y Alamar, entre otros.

Esa extensa área residencial es un conglomerado de viejos pueblos de pescadores y repartos de construcción moderna en los que viven miles de capitalinos.

Viajar desde La Habana Vieja hasta el lado este de la ciudad representa un gran desafío para los residentes.

Aunque en su apertura en 1958 el túnel fue considerado una maravilla de la ingeniería y solucionó la conectividad de una ciudad en expansión, es estrecho y no permite el paso de peatones o ciclomotores.

"Hay horarios pico cuando las personas salen del trabajo, pero verdaderamente es un medio que nos resuelve”, destacó Bárbaro Cabral, entrenador de un gimnasio de 32 años que reside en Alamar y todos los días cruza el túnel.

Una alternativa en medio de la crisis

El “ciclobús” —propiedad de la empresa estatal de transporte de La Habana-- nació en los años 90 durante el llamado periodo especial, la crisis provocada por la caída de la Unión Soviética. El entonces líder Fidel Castro repartió bicicletas chinas entre la población.

Con el tiempo perdió un poco su atractivo y las personas preferían los autobuses normales o los taxis colectivos, más rápidos y cómodos.

Pero ahora cobró nuevo auge por la falta de transporte provocada por el desabastecimiento de gasolina al detenerse el ingreso del petróleo de países como Venezuela, México y Rusia, lo que golpeó a la isla que produce sólo el 40% del combustible que necesita.

El cerco petrolero también agudizó problemas ya existentes como los prolongados apagones y el desabastecimiento de alimentos y medicinas.

Recién la semana pasada un petrolero ruso desafíó la imposición de Trump e ingresó con 730.000 barriles de crudo, el primer buque de su tipo en atracar en la isla en más de tres meses.

Más práctico y menos costoso

Un viaje que en taxi colectivo cuesta unos 1.000 pesos cubanos (unos dos dólares) —cuando el sueldo promedio es de 7.000 (14 dólares) , en “ciclobús” se encuentra entre dos y cinco pesos cubanos, apenas unos céntimos de dólar, dependiendo de si se carga una bicicleta o una moto. Y ahora también está permitido el acceso de pasajeros sin vehículos.

“Con la situación que tenemos en el país con el combustible… hay más motos y bicicletas. La única solución que tiene la población para poder cruzar el túnel, en lo que es el este de La Habana, es el ‘ciclobús’”, señaló Jorge Luis Carmenate, de 46 años y chofer de uno de estos vehículos.

El chofer indicó que se realizaban 36 viajes diarios de ida y vuelta.

El transporte público ha sido uno de los más afectados por el cerco energético. El ministro del sector, Eduardo Rodríguez, indicó en marzo que era necesario implementar "ajustes drásticos”.

Las frecuencias del transporte terrestre y los trenes se espaciaron y las líneas aéreas suspendieron vuelos. A su vez se autorizó a los dueños de cualquier triciclo eléctrico a prestar servicios a la población y se impulsó la puesta a punto de vehículos –minibuses y ambulancias— que no usan combustibles fósiles.

————

Siga a Andrea Rodríguez en X: https://x.com/ARodriguezAP

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in