De la Espriella: el abogado que conquistó las urnas en Colombia al margen de la política tradicional
El conservador Abelardo de la Espriella logró ser el más votado en la segunda vuelta presidencial de Colombia con su imagen de outsider al margen de los partidos tradicionales, una tendencia que se abrió paso en América Latina en los últimos años.
Con casi el 100% de las mesas electorales informadas, el conteo preliminar de la Registraduría ubica a De la Espriella con 49,66% de apoyo y al progresista Iván Cepeda con 48,70%. La diferencia entre ambos es de más de 250.000 votos.
Cepeda no reconoció el conteo e impugnó 33.000 mesas de votación esperando que sean revisadas en el escrutinio que realizarán en los próximos días jueces y en base al cual será declarado el ganador.
Los casos de El Salvador, Ecuador y Argentina
Glaeldys González, analista del International Crisis Group para los Andes, dijo a The Associated Press que lo que representa De la Espriella “va muy de la mano" con lo que simboliza Nayib Bukele en El Salvador o Daniel Noboa en Ecuador. "Ese tipo de liderazgos que están ofreciendo una alternativa a las clases políticas tradicionales o conocidas en el país... para Colombia sería una situación inédita”.
Son líderes impulsados por electores inconformes con gobiernos anteriores y que quieren soluciones para los problemas económicos y la inseguridad.
Noboa, quien asumió la presidencia en 2023, es el heredero de un emporio que incluye el negocio de las bananas. Entró a la contienda electoral de Ecuador con solo meses de experiencia como asambleísta nacional y se convirtió en la sorpresa.
Bukele rompió con el bipartidismo que rigió en El Salvador por tres décadas, aunque tenía experiencia como alcalde de Nuevo Cuscatlán y de San Salvador, la capital.
Otro caso es el de Javier Milei, un economista que se hizo famoso en Argentina como comentarista de televisión y en las redes sociales. Armó un partido y fue diputado poco antes de llegar a la presidencia a fines de 2023 prometiendo terminar con la acelerada inflación y los vicios de la “casta política”.
En Colombia, De la Espriella logró vencer en primera vuelta a políticos conservadores más experimentados como la senadora Paloma Valencia, miembro del opositor Centro Democrático que lidera el influyente expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).
Para Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, De la Espriella marca una “nueva etapa de la derecha colombiana” que en el pasado estuvo muy marcada por el liderazgo de Uribe Vélez, quien apadrinó a dos de sus sucesores.
“De la Espriella hoy día es el que ocupa un poco este espacio que deja vacío el uribismo, al ya no ser una referencia tan obvia para las generaciones jóvenes de derecha y los sectores populares”, explicó Basset a AP. “Hay de pronto un desgaste del personal político que lleva al éxito de este populismo de los outsider en contra de la clase política”.
Basset resaltó que Colombia ya había mostrado un cansancio por figuras tradicionales en 2022, cuando la sorpresa de la primera vuelta electoral fue el empresario Rodolfo Hernández —quien sólo había sido alcalde de una ciudad intermedia a sus 77 años— gracias a su discurso centrado en la lucha contra la clase política “corrupta”. Hernández fue vencido en un balotaje por Petro.
Colombia polarizada
Sin posibilidades de ser reelegido, Petro quería continuar su legado progresista con el experimentado Cepeda, un filósofo con una banca en el Senado y facilitador de diálogos de paz con armados. El mandatario saliente instó a los ciudadanos a rechazar “el fascismo” con el que identificaba a De la Espriella, un empresario y abogado apoyado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Cepeda llamó el lunes a sus partidarios a esperar el escrutinio en calma, tras protestas focalizadas en Bogotá y Cali, en el suroeste del país, en medio de la incertidumbre por los estrechos resultados. Además exigió a De la Espriella, apodado El Tigre, a no amenazarlo en sus discursos: “No nos asustan ni sus rugidos ni sus alaridos”, dijo a la prensa.
Los resultados mostraron una ciudadanía polarizada entre dos propuestas antagónicas.
“No me gusta ninguno de los dos, pero le tengo pánico a la continuidad”, aseguró a la AP María del Rosario Villaveces, de 66 años, tras votar en el balotaje en un barrio acomodado de Bogotá.
Con una participación de más de 26 millones de personas, más de 426.800 mostraron su disconformidad con los dos candidatos al votar en blanco.
Villaveces, pensionada y dedicada a actividades artísticas, dijo que le inquieta que De la Espriella “no tenga ni idea de la política”, pero aseguró que le da “un poquito de tranquilidad” su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, porque “sí conoce y tiene una buena estructura”.
Restrepo ha sido directivo de varias universidades y en el gobierno del conservador Iván Duque (2018-2022) fue ministro de Industria y Comercio y luego de Hacienda.
De la Espriella centró su propuesta en la mano dura contra el “narcoterrorismo” y acabar de tajo con los esfuerzos de diálogo con grupos armados ilegales que llevó a cabo Petro, una política muy cuestionada por su falta de resultados.
Las elecciones se celebraron una década después de la histórica firma del acuerdo de paz con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero la violencia resurgió con fuerza por la disputa entre los armados por acaparar rentas ilegales a partir del narcotráfico y la minería ilegal.






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