Llevo años estudiando las prácticas de construcción de Colombia: por qué el terremoto fue tan destructivo
Las investigaciones sugieren que no debería sorprendernos que tantos edificios se derrumbaran tras el terremoto de magnitud 7,4
Los habitantes y las autoridades de Colombia han puesto en marcha una operación masiva de búsqueda y rescate para localizar a los supervivientes de un potente terremoto que sacudió las cercanías de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y que ha causado graves daños en las ciudades de Cali, Manizales y Pereira.
Ya se han confirmado 224 fallecidos y 570 heridos, cifra que se prevé que aumente significativamente en las próximas horas y días. Según los informes, miles de viviendas se han derrumbado o han sufrido daños.
El Servicio Geológico de Estados Unidos ha indicado que el terremoto, de magnitud 7,4, se produjo principalmente debido a una falla de desplazamiento lateral a una profundidad de aproximadamente 110 kilómetros. En términos sencillos, un terremoto de desplazamiento lateral se produce cuando dos bloques de la corteza terrestre se deslizan horizontalmente uno sobre otro, en lugar de moverse hacia arriba o hacia abajo.
Esto ocurre apenas un mes después de los terremotos en Venezuela, que podrían haber destruido o dañado más de 58 000 edificios y se cobraron la vida de miles de personas.
Es demasiado pronto para saber si el terremoto de Colombia está relacionado con el de Venezuela. Sin embargo, existen algunas pruebas procedentes de Australia de que las fallas sísmicas cercanas pueden “comunicarse” entre sí. Un deslizamiento sísmico en una falla puede, en la práctica, transferir la tensión a otra falla cercana, provocando un terremoto.

Llevo años realizando ensayos experimentales con estructuras de hormigón armado, algunas diseñadas específicamente según las prácticas constructivas colombianas. Mi investigación sugiere que no debería sorprendernos que tantos edificios se derrumbaran en esta catástrofe, y también que deberíamos preocuparnos por las muchas otras regiones del mundo donde se aplican prácticas similares.
Prácticas de construcción en Colombia
En los edificios, las losas, las vigas y los pilares proporcionan resistencia a las cargas gravitatorias. Sin embargo, se necesitan muros de hormigón armado para resistir las cargas laterales del viento y, en casos excepcionales pero extremos, de los terremotos.
Acerca del autor
Ryan Hoult es profesor titular de Ingeniería Estructural y Sísmica de la Universidad de Newcastle.
Este artículo se publicó por primera vez en The Conversation y se publica bajo licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí .
Pero en Colombia muchos edificios tienen muros de hormigón delgados, normalmente de entre 7 y 10 centímetros de espesor. Solo cuentan con una única capa de armadura de acero –por lo general, malla de alambre electrosoldada–, que es muy frágil y se rompe rápidamente.
El escaso espesor de los muros también implica que el “confinamiento” –consistente en colocar aros de acero en los bordes de un muro para ayudar a evitar el aplastamiento del hormigón– es prácticamente imposible de aplicar durante la construcción. Tampoco es un requisito de las normas de construcción.
Pruebas en edificios colombianos
Junto con colegas de tres universidades colombianas, realicé pruebas a escala real en el Laboratorio de Ingeniería Sísmica y Dinámica Estructural de la Escuela Federal de Tecnología de Lausana (Suiza), en muros de hormigón construidos según las prácticas habituales de la construcción colombiana. Queríamos averiguar cómo se comportan estos muros cuando se ven sacudidos de la misma forma en que un terremoto sacude un edificio.
Los resultados eran preocupantes incluso antes del terremoto del lunes.
Cuando un seísmo sacude un edificio, lo ideal es que se formen muchas pequeñas grietas en la base de un muro armado con acero. Esto distribuye la tensión.

Si se forma una única grieta grande debido a la escasa cantidad de acero, la tensión se concentra. Esto provoca que las barras de refuerzo se rompan y que el muro ceda.
Pero los muros de estos edificios son tan delgados que, aunque hubiera suficiente refuerzo de acero, seguirían siendo propensos a fallar durante un terremoto. Nuestras pruebas experimentales demostraron que esos muros simplemente no tienen la resistencia suficiente para soportar sacudidas sísmicas importantes.
Por desgracia, esto no parece ser una elección de diseño poco común o aislada: es una práctica habitual en toda la región latinoamericana.
Una encuesta de 2018 realizada en nueve edificios de Cali, una de las ciudades afectadas por el terremoto del lunes, reveló que el 90 % tenía muros con una sola capa de armadura, y que el 30 % contaba con muros de 100 mm de espesor o menos.







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