Bolivianos piden a Ekeko, dios de la abundancia, poder superar crisis económica

Cientos de bolivianos asistieron al inicio de la festividad de la Alasita en La Paz el sábado al mediodía, con el pedido principal al Ekeko, el dios de la abundancia, que les dote alimentos y dinero para superar la crisis económica que afecta a la nación andina.
Apurada, Ana María Loza, de 55 años, vende bolsitas con productos básicos de la canasta familiar. Varias familias le compraban también billetes, que son réplicas de menor tamaño —sin valor— de dólares, euros y bolivianos, la moneda boliviana.
“Creo que todos queremos lo mismo, que nuestra Bolivia mejore económicamente”, dijo Loza, una mujer aymara que cree en el Ekeko.
En esta fiesta de Alasita —o de la miniatura— que se realiza cada año el 24 de enero tiene como personaje principal al Ekeko, un hombre regordete y bigotudo que carga entre sus ropas billetes, alimentos y objetos en miniatura. Según la creencia popular, es el dios de la abundancia al que, si se le entrega una miniatura de los sueños, él los hace realidad.
Esta festividad se extiende como un mercado callejero por el centro de La Paz, donde centenares de artesanos y vendedores exponen las miniaturas: autos, casas, edificios, títulos profesionales, maletas para viajar, entre otros.
En 2017, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El presidente de centro-derecha Rodrigo Paz también asistió al evento y llevó ante los guías espirituales aymaras los objetos pequeños que compró. Poco antes también visitó la iglesia vecina a Palacio de Gobierno y regaló billetes de tamaño pequeño a los bolivianos.
Alasita es una palabra aymara que significa “cómprame”. La feria, tiene origen indígena, suele concentrar a más 6.000 comerciantes, así como a miles de artesanos, creyentes y brujos aymaras. La feria se extiende durante casi un mes en el centro de La Paz.
La celebración tiene su origen en antiguas creencias de pueblos prehispánicos andinos y ha logrado vencer el tiempo e incluso el veto de la Iglesia católica, que durante la época colonial trató de desterrar el culto por considerarlo ateo, según los antropólogos. El mismo Ekeko se ha ido transformado a lo largo de los años.
Los creyentes llevan sus sueños trasladados en objetos pequeños a que sean bendecidos por la Iglesia católica y posteriormente a que sean challados por un brujo andino. La challa es un ritual andino que consiste en rociar a los pequeños objetos con alcohol, cerveza y pasarlos por incienso.
“Con fe cada año le pido al Ekeko trabajo para pagar mis deudas, es la fe que te lleva a conseguir tus sueños”, dijo Victoria Huanca, una ama de casa de 34 años.



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