Al tiempo que Trump impulsa deportaciones, es más difícil hallar datos de inmigración

Al gobierno del presidente Donald Trump le gusta promover su agenda de control migratorio a través de cifras, con metas ambiciosas de deportar a un millón de personas, reportar cero liberaciones en la frontera entre Estados Unidos y México y arrestar a miles de presuntos pandilleros.
Pese a toda la fanfarronería, el gobierno ha estado difundiendo datos menos confiables y más cuidadosamente filtrados que sus predecesoras sobre una política emblemática que se ha convertido en una de las más polémicas del segundo mandato de Trump.
La brecha de información y la pérdida de cifras de una oficina que ha seguido datos migratorios desde la década de 1800 han dejado a investigadores, defensores, abogados y periodistas sin estadísticas importantes para exigirle cuentas al gobierno republicano.
“No están publicando los datos”, declaró Mike Howell, quien dirige el conservador Oversight Project, un grupo de defensa que impulsa más deportaciones. En su lugar, sostuvo Howell, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha difundido cifras en comunicados de prensa “que pretenden ser estadísticas sin respaldo estadístico y los números han variado por todos lados”.
Con las deportaciones masivas como prioridad, nuevas restricciones y un mayor control han provocado un aumento de arrestos, detenciones y deportaciones de inmigrantes.
Pero encontrar las métricas que antes medían esos cambios puede ser difícil. Es una extensión de medidas previas del gobierno para limitar el flujo de información gubernamental, al depurar o eliminar conjuntos de datos federales o por el despido el año pasado del principal funcionario que supervisaba los datos de empleo.
Datos importantes ya no están disponibles públicamente
La Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional es responsable de publicar las cifras de las agencias de Seguridad Nacional, incluyendo las expulsiones y las nacionalidades de los deportados, para ofrecer un panorama integral de las tendencias migratorias en la frontera y dentro de Estados Unidos.
Conocida originalmente como la Oficina de Estadísticas de Inmigración, registró esos datos desde 1872. En su forma actual, creada bajo el gobierno del presidente Joe Biden, también comenzó a publicar informes mensuales que permitían a los investigadores seguir los acontecimientos casi en tiempo real.
Pero métricas clave de control en su sitio web no se han actualizado desde principios del año pasado. Una nota en la página donde estaban los informes mensuales indica que “se retrasa mientras está bajo revisión”.
“Son los datos más oportunos. Son los datos más confiables”, dijo Austin Kocher, profesor investigador en la Universidad de Syracuse que sigue de cerca las tendencias de datos migratorios, al referirse a los informes mensuales. “Tienen la visión más omnisciente del control migratorio en toda la agencia”.
Un panel interactivo lanzado en diciembre de 2023 por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) permitía antes a los usuarios examinar a quién estaba arrestando la agencia, sus nacionalidades, antecedentes penales y cifras de expulsión. El ICE lo calificó como una “nueva era de transparencia”.
Aunque estaba previsto que se actualizara trimestralmente, los datos más recientes son de enero de 2025. El informe anual de la agencia, que por lo general se publica en diciembre, no se había difundido hasta mediados de marzo.
Otras agencias también publican datos relacionados con la inmigración, y partes de ellos sí siguen apareciendo, como las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus iniciales en inglés) que detallan los encuentros en la frontera o los datos de las cortes de inmigración del Departamento de Justicia.
Pero los expertos señalan que otros datos se han ralentizado.
Los datos más recientes del Departamento de Estado sobre emisión de visas son de agosto. Estadísticas clave de los Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) no se han actualizado desde octubre.
Los datos que ahora faltan habían ayudado a los investigadores a estudiar los efectos de distintas políticas. Los abogados podían citar las cifras para respaldar sus litigios. Los periodistas veían en ellas una herramienta poderosa para exigirle cuentas al gobierno por sus afirmaciones públicas o para informar sobre tendencias importantes.
“Todos estamos un poco a oscuras sobre cómo está operando exactamente el control migratorio en un momento en que está adoptando formas nuevas y sin precedentes”, declaró Julia Gelatt, subdirectora del Programa de Política Migratoria de Estados Unidos en el Migration Policy Institute.
El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a preguntas detalladas sobre por qué ya no estaba difundiendo datos específicos.
“Este es el gobierno más transparente de la historia; publicamos nuevos datos varias veces por semana y a solicitud de los reporteros”, sostuvo el DHS en un comunicado.
Investigadores lidian con mosaico de cifras
Las cifras que el gobierno federal ha difundido son inconsistentes e imposibles de verificar.
En un comunicado del 20 de enero, el Departamento de Seguridad Nacional informó que había deportado a más de 675.000 personas desde que Trump regresó a la Casa Blanca. Un día después, en un segundo comunicado, el DHS situó la cifra en 622.000. En un testimonio ante el Congreso el 4 de marzo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dijo que la cifra era de 700.000.
Pero el ICE, una agencia dentro del DHS, también publica cifras sobre cuántas personas ha expulsado del país, como parte de una gran divulgación de datos exigida por el Congreso. Un análisis de The Associated Press de esas cifras situó ese número en aproximadamente 400.000 durante el primer año del nuevo gobierno de Trump.
El Departamento de Seguridad Nacional ha aseverado que 2,2 millones de personas que estaban en Estados Unidos ilegalmente se han ido a casa por su cuenta, pero el DHS no ha dado ninguna explicación sobre ese conteo. Expertos han cuestionado el origen de esa cifra, al señalar que esto no es algo que el DHS haya rastreado históricamente.
El DHSno respondió a preguntas sobre de dónde provenían esos datos.
Con fuentes clave de datos detenidas, investigadores, defensores y otros han tenido que apoyarse en información que el gobierno está obligado a reportar o que ha salido a la luz mediante acciones legales.
La publicación de cifras de detención del ICE —cuántas personas están detenidas, por cuánto tiempo y si han cometido un delito— es exigida por el Congreso y por lo general se difunde cada dos semanas. Pero la publicación de las cifras ha enfrentado algunos retrasos y sus datos se sobrescriben con cada nueva entrega, lo que complica el trabajo de quienes necesitan acceder a ellos.
El Deportation Data Project de la Universidad de California en Berkeley, una iniciativa de investigación, demandó con éxito mediante la Ley de Libertad de Información para acceder a datos sobre arrestos del ICE, incluidas nacionalidades, estatus de condena y si los arrestos ocurrieron en cárceles o en la comunidad.
Graeme Blair, codirector del proyecto, dijo que todos las administraciones han tenido dificultades con la transparencia en el control migratorio y que, dadas las ambiciosas metas de control del gobierno de Trump, el equipo quería asegurar y verificar información que el gobierno quizá no difunda públicamente.
“Dada la magnitud de lo que estaban hablando de hacer, parecía realmente importante poder entender, poder volver a comprobar esos números”, comentó.
Pero hay limitaciones, añadió. Los datos obtenidos mediante la demanda sólo llegan hasta el 15 de octubre. No cubren operaciones recientes como el aumento de operativos en Minneapolis, cuando agentes federales de inmigración mataron a tiros a dos manifestantes, lo que derivó en protestas generalizadas y un mayor escrutinio de las tácticas de control.
La ausencia de datos es uno de los pocos temas que ha suscitado críticas bipartidistas.
“Merecemos conocer los números, igual que merecemos saber quién está en nuestro país y quién necesita irse”, indicó Howell. ___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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