La adicción no es vergonzosa, ¿por qué más universidades no ofrecen apoyo para recuperarse a sus alumnos?

He notado una renuencia por parte de las universidades a reconocer el problema, como si los mismos estudiantes que experimentan adicción fueran el problema

Adam Petson
miércoles 27 octubre 2021 15:02
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Como estudiante maduro en recuperación de la adicción, por fortuna la normalidad del consumo excesivo de alcohol de la semana de los novatos y de la vida universitaria me pasó de largo. Pero, para muchos estudiantes, esta transición a la educación superior puede ser bastante desafiante.

La cuestión es que, si bien las universidades adoptan de manera más amplia las conversaciones sobre la salud mental, las conversaciones sobre la adicción y la recuperación son casi nulas. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a una universidad hablar con orgullo sobre el apoyo que pueden ofrecer a los estudiantes que tienen problemas de adicción?

He notado una renuencia por parte de las universidades a reconocer el problema, , como si los mismos estudiantes que experimentan adicción fueran el problema. En pocas palabras, el estigma en torno a la adicción todavía es extenso. Una encuesta realizada por NGI y QuMind en 2019 reveló que una de cada tres personas creía que quienes vivían con problemas de adicción "se lo buscaron a sí mismos".

Todos tenemos la responsabilidad de desafiar este estigma, y eso incluye a las universidades. Mi esperanza es que, ahora que la duquesa de Cambridge ha lanzado una campaña de concientización acerca de las adicciones con Forward Trust, tal vez ahora sea un buen momento para abrir la puerta a conversaciones más positivas.

Al estar yo mismo en recuperación y haber trabajado en el campo de la educación superior durante algún tiempo (como parte de mi función, a menudo estoy situado en la Universidad de Teesside para brindar apoyo en el campus, una de las dos universidades que reconocen el problema de manera positiva), en realidad creo que las universidades deben estar orgullosas de su población estudiantil en recuperación. El trabajo que se dedica a gestionar su propia recuperación no puede ser subestimado y, a través de programas como los 12 Pasos, aprendemos mucho sobre nosotros mismos: Nuestra perspectiva, nuestras respuestas, nuestro ego y, de forma significativa, cómo podemos retribuir a otros a través de la ayuda mutua. Otra cosa que no puede ser subestimada es el poder de la ayuda mutua, o el apoyo de los compañeros, especialmente cuando el estigma es un problema.

Si la experiencia vivida fuera un título universitario, la mayoría de las personas no podrían costearse el tiempo o los costos de matrícula. Y, sin embargo, lo que las personas en recuperación aportan es invaluable. En mis tiempoes me senté frente a más terapeutas y consejeros de los que puedo recordar, y todos fueron útiles hasta cierto punto. Pero el ingrediente clave que faltaba era la capacidad de relacionarse. Ninguno pudo decirme: "Yo he estado allí" o "sé cómo se siente". Cuando estás luchando con un problema que el público en general cree que es tu culpa, necesitas escuchar a otras personas que también lo han pasado: La adicción se nutre de la vergüenza y el aislamiento.

Las personas en recuperación, por lo que he visto, tienden a tener una verdadera sed de conocimiento y la voluntad de triunfar frente a la adversidad. Personalmente, aprendí a demostrar humildad y a comprender mis limitaciones, a hacer preguntas cuando no entendía algo y, en última instancia, a seguir adelante, un día a la vez. Es por eso que el apoyo entre colegas en el campus es un enfoque que creo que es increíblemente útil para cualquier estudiante que pueda estar luchando contra la adicción y a punto de abandonar la universidad.

La inclusión parece ser de vital importancia para las universidades, y muchos equipos de marketing hablan de cómo, si te unes a su universidad, puedes acceder a apoyo para el bienestar para problemas comunes de salud mental como la depresión o la ansiedad, o unirte a un gri[p de minorias próspero (negro, asiático y de otras étnicas) o comunidad LGBT+. Pero las personas en recuperación, o las que tienen una adicción activa, simplemente no están incluidas en dichos mensajes. Es como si el problema no existiera cuando, en realidad, no solo es un problema común que afecta a muchos estudiantes, sino que la vida universitaria puede perpetuarlo si no existen los sistemas de apoyo adecuados.

Sin embargo, si establecen esos sistemas de apoyo y crean una cultura de recuperación en el campus, les garantizo que esos estudiantes los harán sentir orgullosos.

A la fecha, solo hay dos universidades del Reino Unido que facilitan un CPR (programa de recuperación universitaria, como se lo conoce en los EE.UU.) en el campus. Teesside fue la primera y Birmingham la segunda. En 2020, también teníamos menos de 10 sociedades sobrias en el Reino Unido. Sin embargo, el panorama en los EE.UU. es muy diferente, con cientos de CRP en existencia.

Un CRP, cuando es promovido por una universidad, proporciona a los estudiantes en recuperación (incluidos aquellos que han vivido con adicción familiar) el acceso a una comunidad de apoyo, encontrar personas con quienes hablar, eventos sociales seguros para participar y ser canalizados hacia grupos relevantes o servicios a nivel local. De manera similar, para los estudiantes que actualmente tienen adicciones activas a sustancias o procesos (como las apuestas, los juegos o las compras), significa que saben a dónde acudir cuando se sientan listos para dar el primer paso hacia la recuperación, y en algún lugar donde no lo seran sometidos a juicios.

Un miembro de nuestro grupo comentó hace poco que la única razón por la que no usó cocaína un fin de semana fue porque estaba deseoso por ver a sus compañeros en el grupo de recuperación del campus. Sin apoyo, los estudiantes no se sentirían bien y en algún momento abandonarían la escuela, mientras que también se puede desanimar a los futuros estudiantes de postularse a la universidad debido a la falta de reconocimiento cuando llegan allí. Además, al ignorar las necesidades de este grupo, las universidades no están practicando una inclusión completa. Y eso no es algo de lo que ninguna universidad pueda estar orgullosa.

Teniendo en cuenta todos los puntos planteados, se debe dar mucho crédito a las universidades de Teesside y Birmingham por dar el primer paso: Ponerse de pie y reconocer el problema y ofrecer a los estudiantes su respeto y apoyo. Solo espero que sigan más.

Adam Petson es el coordinador de recuperación del campus para Recovery Connections.

Cualquier estudiante que desee acceder a orientación gratuita y apoyo de pares puede visitar heartoncampus.co.uk