Trump firma orden ejecutiva para revisar recomendaciones de vacunas infantiles

El presidente Donald Trump firmó el lunes una orden ejecutiva en la que pide renovar las recomendaciones sobre vacunas infantiles y que promueve su creencia, sostenida desde hace tiempo, de que las vacunas para niños deben aplicarse en visitas médicas separadas.
En la orden se recomienda separar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) en tres inyecciones distintas administradas en visitas separadas, y ordena al departamento de salud del país que mejore la investigación sobre inmunizaciones, según una hoja informativa de la Casa Blanca, de la que informó primero The Daily Caller. Las vacunas separadas contra el sarampión, las paperas y la rubéola para niños, que Trump quiere que reciban, no están disponibles actualmente en Estados Unidos.
En relación con la orden, Trump afirmó el lunes por la tarde, en un acto en el Despacho Oval, que los niños de un año deberían recibir sus vacunas separadas en cinco visitas distintas, aunque no estaba claro si se refería a todas las vacunas que reciben o a algunas específicas.
Expertos en salud pública han expresado su preocupación de que espaciar las inyecciones como sugiere Trump puede aumentar el riesgo de que los niños se infecten con una enfermedad prevenible por vacunación antes de regresar para otra visita. Las vacunas infantiles —y cómo y cuándo administrarlas en combinación— pasan por estudios rigurosos, y el seguimiento de seguridad continúa durante años a medida que se utilizan.
Aunque en la orden se pide una revisión de las recomendaciones de vacunación, los estados, y no el gobierno federal, tienen la autoridad para exigir vacunas a los escolares. En la orden se aconsejará a los estados con mandatos de vacunación escolar que consideren la posibilidad de actualizar sus leyes de manera que reflejen las recomendaciones del gobierno, se indica en la hoja informativa.
Trump ordenó en diciembre pasado al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) que revise cómo abordan las naciones pares las recomendaciones de vacunación y que considere la posibilidad de revisar en consecuencia las directrices de Estados Unidos. El departamento respondió recortando el número de vacunas que recomienda para cada niño, una medida que desde entonces ha sido bloqueada en los tribunales.
En los meses previos al anuncio del lunes, el gobierno de Trump se había alejado en gran medida de hablar sobre política de vacunación y había optado por temas menos polarizadores, como la alimentación saludable y los esfuerzos por bajar los precios de los medicamentos, de cara a las elecciones de noviembre. Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses aún apoya los requisitos de vacunación escolar, aunque los republicanos son menos propensos que los demócratas a considerarlos importantes.
Aun así, Trump se ha obsesionado con vincular el autismo con las vacunas. Recientemente intensificó la presión sobre el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., para que identifique la causa del autismo, algo que Kennedy se había comprometido a hacer con nuevas investigaciones presentadas el año pasado. Trump apremió públicamente al secretario de Salud para que diera una actualización sobre la investigación del autismo en una reunión de gabinete el mes pasado.
“¿Cómo vas con la investigación sobre el autismo?”, preguntó Trump.
Kennedy respondió: “Tendremos una respuesta para usted”.
El consenso científico y décadas de estudios han concluido de manera contundente que no existe vínculo entre las vacunas infantiles y el autismo. El lunes, Kennedy volvió a decir que, en su opinión, un factor ambiental desconocido es responsable de los crecientes diagnósticos de autismo y señaló que su departamento presentará los resultados de las investigaciones “tan pronto como estén listos”.
La orden del lunes se produce mientras comienzan los años escolares en todo el país y la nación lidia con un brote de sarampión que, según expertos, podría hacer que Estados Unidos pierda su estatus de eliminación de esa enfermedad.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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