Por qué el actual brote de ébola en el Congo es tan difícil de controlar

El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo crece ahora al ritmo más rápido de la historia, con poco menos de 1.000 muertos, mientras surgen nuevos desafíos para contener un tipo del virus para el que no hay tratamiento ni vacuna aprobados.
Las huelgas de trabajadores que no han recibido su salario en centros de salud situados en el corazón del brote podrían encender la chispa para que otros se sumen en una región remota que ya sufre una infraestructura mínima, amenazas de grupos rebeldes y desinformación según la cual el virus mortal no es real.
El Ministerio de Salud del Congo informa que, hasta el lunes, se han confirmado 2.473 casos y han muerto 999 personas. El brote se concentra principalmente en la remota provincia de Ituri, que representa casi el 90% de los casos, pero se han confirmado casos en cinco provincias, e incluso en Kisangani, una de las ciudades más grandes del Congo.
Los equipos de respuesta luchan para entender hasta dónde se ha propagado el ébola y qué tan grave podría volverse el brote. Investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) utilizaron modelos informáticos el mes pasado y hallaron que, en el peor de los escenarios, esto podría acercarse al peor brote de ébola de la historia: la epidemia de África Occidental de 2014-2016, que causó más de 11.000 muertes.
La gran mayoría de los nuevos casos surge de cadenas de transmisión desconocidas, señaló la Organización Mundial de la Salud. El origen del brote aún se desconoce.
Este es un vistazo al brote y al creciente esfuerzo por contenerlo.
Se trata de tipo raro de ébola
El brote de ébola es causado por el raro virus Bundibugyo, lo que contribuyó a un costoso retraso en la confirmación del brote, ya que en su lugar se realizaron pruebas de laboratorio para el tipo más común.
El ébola es altamente contagioso y se propaga en la población humana mediante el contacto con fluidos corporales como vómito, sangre o semen, y con superficies y materiales contaminados como ropa de cama y prendas de vestir.
Se han restringido los funerales tradicionales en los que los seres queridos lavan y preparan los cuerpos, lo que ha enfurecido a algunos residentes y ha alimentado la hostilidad que algunos trabajadores de salud han enfrentado.
El ébola es raro, pero grave y a menudo mortal. Sus síntomas son fiebre, vómitos, diarrea, dolor muscular y, en ocasiones, hemorragias internas y externas. Los brotes suelen ocurrir en aldeas remotas de África Central, cerca de selvas tropicales. Este es el 17mo brote de ébola conocido en el Congo, y expertos han dicho que el país está bien posicionado para aplicar las lecciones aprendidas.
Sin embargo, es difícil imaginar circunstancias más difíciles para un brote como este. La escasez de suministros como el equipo de protección es solo uno de los desafíos.
El brote ocurre en una región inestable y violenta
Periodistas de The Associated Press han sido testigos de las secuelas de ataques a centros de salud por parte de una población recelosa y altamente móvil que durante mucho tiempo ha quedado traumatizada por grupos armados.
A los forasteros se les puede mirar con sospecha, y los equipos de contacto comunitario han trabajado para difundir medidas de prevención del ébola frente a abusos y acusaciones de que el brote es una estafa.
Parte del brote se desarrolla en Goma, una gran ciudad y centro humanitario, que grupos rebeldes respaldados por la vecina Ruanda tomaron hace más de un año, lo que complica aún más la respuesta.
Ahora también hay malestar entre los propios equipos locales de respuesta al ébola tras semanas de trabajo riesgoso en la crisis y con poco o ningún pago por parte del gobierno congoleño. Parte del personal se ha declarado en huelga en centros de tratamiento y ha impedido el acceso. Entre los huelguistas había epidemiólogos, investigadores de casos, conductores y sepultureros. Algunos aceptaron reanudar el trabajo con la condición de que el gobierno les pague pronto.
Una huelga laboral que se extienda a instalaciones aún más sobrecargadas y con menos recursos sería otro serio golpe a los esfuerzos por contener el brote. Las autoridades congoleñas han indicado que están en conversaciones para encontrar una solución.
Los primeros participantes están inscritos en un estudio de tratamiento
Las huelgas llegan en un momento vulnerable. Varios investigadores han iniciado un estudio de dos posibles tratamientos contra el ébola, inscribiendo a participantes locales en un centro de tratamiento de la enfermedad en la provincia de Ituri.
Uno es el remdesivir de Gilead Sciences, un antiviral de amplio espectro aprobado para tratar el COVID-19 que ha mostrado algunos indicios en pruebas de laboratorio de que podría ayudar a combatir el virus Bundibugyo. El otro es el MBP134, un fármaco experimental de Mapp Biopharmaceutical, compuesto de anticuerpos diseñados para atacar virus del ébola, incluido el Bundibugyo.
La OMS señaló que los pacientes serán asignados al azar para recibir el mejor estándar de atención disponible en la actualidad, así como remdesivir, MBP134, ambos o ninguno.
El organismo de Naciones Unidas advirtió que podrían pasar meses y que quizá se necesiten hasta 1.000 participantes en el estudio para determinar si alguno de los fármacos funciona.
___
El periodista de The Associated Press Mike Stobbe en Nueva York contribuyó a este despacho.
___
The Associated Press recibe apoyo financiero de la Fundación Gates para la cobertura de salud global y desarrollo en África. La AP es la única responsable de todo el contenido.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





Bookmark popover
Removed from bookmarks