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Ébola y hantavirus impulsan en África la "soberanía sanitaria" ante menos apoyo de donantes

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ÁFRICA-SALUD-FONDOS (AP)

Un nuevo y mortífero brote de ébola en Congo y Uganda es la más reciente emergencia sanitaria que obliga a los gobiernos africanos a liberarse de la dependencia de donantes globales como Estados Unidos, ya que el apoyo internacional se ha recortado a la mitad en los últimos cinco años.

La reducción de la ayuda, agravada por los amplios recortes del gobierno estadounidense Donald Trump, se enfrenta con un rápido crecimiento de una población africana que ya supera los 1.500 millones de habitantes. El brote de ébola, de una cepa sin tratamientos ni vacunas aprobados, llega días después que un inusual brote de hantavirus en un crucero pusiera en alerta a las autoridades del continente.

África enfrenta una “amenaza igualmente peligrosa” en materia de financiación, manifestó el médico Jean Kaseya, director general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, al lanzar a principios de este año una iniciativa para la autosuficiencia africana en la financiación de la salud.

“Cada vez que tenemos un brote, muchos países empiezan a pedir socios porque no tienen en sus presupuestos financiación para responder, ni siquiera para prepararse para estos brotes”, destacó Kaseya durante una sesión informativa sobre el nuevo brote de ébola.

Pero los países africanos saben que eso debe cambiar.

Naciones africanas prometieron durante años más financiación para la salud

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de África señalan que el continente enfrenta ahora “una crisis de financiación sin precedentes”.

Indican que la asistencia oficial para el desarrollo ha caído con fuerza, de unos 26.000 millones de dólares en 2021 a alrededor de 13.000 millones de dólares en 2025, a medida que los países ricos desvían su atención hacia asuntos geopolíticos más amplios, como la guerra de Irán, y presiones internas.

Durante años, las autoridades africanas habían prometido financiar mejor sus propios sistemas de salud, pero los compromisos quedaron en el papel. En 2001, los países se comprometieron a destinar al menos el 15% de los presupuestos nacionales a la salud, pero sólo Ruanda, Botsuana y Cabo Verde van encaminados a cumplirlo entre las 54 naciones de África.

“La conversación era de algún modo teórica porque el sistema de donantes todavía funcionaba”, comentó el doctor Alex Ajangba, experto en financiación sanitaria y coeditor de la nueva African Journal of Health Economics, Systems and Policy. “Pero ahora ese colchón ha desaparecido”.

“Lo que estamos viendo aquí no es una caída temporal de la financiación de los donantes de la que nos recuperaremos”, añadió.

África ahora habla de “soberanía sanitaria”

Los gobiernos están acelerando los esfuerzos hacia la “soberanía sanitaria”, con la aspiración de financiar y gestionar sistemas con mucha menor dependencia de la ayuda externa.

Iniciativas como el “Accra Reset” de Ghana, lanzado en septiembre, y la Agenda de Seguridad y Soberanía Sanitarias de África, adoptada por los líderes africanos en febrero, buscan fortalecer la resiliencia a largo plazo.

Los ministros de Salud proponen soluciones internas, entre ellas mayores impuestos al tabaco, el alcohol y los alimentos azucarados; compras conjuntas de medicamentos para reducir costos; ampliar la fabricación local de fármacos y vacunas; y abordar ineficiencias.

La necesidad es contundente. África importa más del 90% de sus insumos sanitarios, como vacunas y medicamentos, al tiempo que las emergencias de salud —de mpox a cólera y ébola— aumentaron de 153 brotes a 242 entre 2022 y 2024, según los CDC de África. El organismo quiere que el continente produzca el 60% de sus vacunas para 2040.

“La expresión ‘soberanía sanitaria’ se ha convertido en una frase que se usa en casi todas las reuniones de política continental en este momento”, afirmó Ajangba, al advertir que corre el riesgo de ser sólo un “eslogan”.

África es rica en recursos naturales, pero escasa de efectivo

Los expertos dicen que el continente tiene mucha riqueza. África posee alrededor del 30% de las reservas minerales del mundo, incluidas las esenciales para la tecnología y la energía renovable, pero gran parte de ese valor se pierde por contratos opacos o débiles, flujos financieros ilícitos, cargas de deuda y un procesamiento local limitado de minerales que en gran medida se exportan en bruto, explicó Ajangba.

El continente pierde alrededor de 40.000 millones de dólares al año por flujos financieros ilícitos en un sector extractivo que incluye minería, gas y petróleo, según la Comisión Económica de Naciones Unidas para África.

Además de abordar esos problemas, otro pilar clave de la transición de las naciones africanas para alejarse de la dependencia de la ayuda es la cofinanciación, que exige que los países aporten más junto con los donantes.

Gavi, la alianza mundial para las vacunas, indica que los países de menores ingresos aportaron una cifra récord de 302 millones de dólares para vacunas en 2025, y cerca de 1.000 millones de dólares en los últimos cinco años.

“Esto crea previsibilidad”, declaró a The Associated Press la directora ejecutiva de Gavi, Sania Nishtar. “La dependencia de la ayuda para servicios básicos no lo hace”.

EEUU ofrece nueva ayuda, pero con condiciones

No obstante, el cambio puede ser polémico. El gobierno de Trump ha impulsado la cofinanciación como una condición clave de los acuerdos sanitarios de “Estados Unidos primero” que ha pactado con casi dos docenas de naciones africanas. Estos reinventan la ayuda a África al exigir que los países aumenten el gasto interno dentro de un plazo determinado o se arriesguen a perder el apoyo.

Algunos países han rechazado los acuerdos propuestos, indignados por las solicitudes de Estados Unidos de compartir datos de salud sin promesas de que las naciones reciban algún beneficio a cambio. Otros critican los canjes propuestos de apoyo sanitario por recursos naturales.

Aunque la mayoría de los gobiernos sostienen que África necesita avanzar hacia la autosuficiencia, los críticos dicen que algunas de las condiciones de Estados Unidos ejercen una presión poco realista sobre economías ya tensionadas.

“Los están preparando para fracasar”, expresó Asia Russell, directora ejecutiva de Health GAP, un grupo internacional de incidencia. “Cuando un gobierno dice: ‘Si no alcanzan estos números, ya no van a recibir recursos’, eso es extremadamente serio”.

Cargas de deuda asfixian el gasto en salud

Muchos países africanos enfrentan cargas de deuda crecientes. Ya ahora, alrededor del 40% gasta más en deuda que en salud.

“Muchos de estos países tienen un enorme servicio de deuda y otros desafíos”, señaló Jen Kates, vicepresidenta sénior de la organización sin fines de lucro KFF, que se centra en políticas de salud. “A fin de cuentas, serán las personas que viven en esos países quienes sentirán los efectos”.

La deuda de África se ha disparado hasta alrededor de 1,2 billones de dólares, según el Banco Africano de Exportación e Importación, lo que obliga a tomar decisiones drásticas. El servicio de la deuda consume aproximadamente el 19% de los ingresos gubernamentales en los países del África subsahariana, según Naciones Unidas.

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The Associated Press recibe apoyo financiero para la cobertura de salud global y desarrollo en África por parte de la Fundación Gates. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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