Cinco razones por las que la lechuga suele estar vinculada a brotes de enfermedades transmitidas por alimentos

En promedio, cada estadounidense consume unos 11 kilos de lechuga al año

Julia Musto en Nueva York
Brote de un parásito vinculado a la lechuga enferma a casi 2.000 personas y se extiende a Pensilvania y otros tres estados
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La lechuga contaminada ha sido vinculada este año a brotes generalizados de ciclosporiasis en Estados Unidos, una enfermedad parasitaria que puede causar diarrea intensa, vómitos y deshidratación.

No es la primera vez que la lechuga se ve involucrada en un brote de enfermedades transmitidas por alimentos. En 2018, un episodio asociado con las ensaladas de McDonald's enfermó a más de 500 personas en 16 estados, según datos federales. Dos años después, un brote vinculado a las ensaladas envasadas de Fresh Express afectó a más de 700 personas, y en 2022 las autoridades rastrearon otro hasta kits de ensalada César. Además, este vegetal también ha estado relacionado con brotes de E. coli y Salmonella.

¿Por qué las verduras de hoja verde están implicadas con tanta frecuencia en este tipo de enfermedades? En primer lugar, porque se consumen en grandes cantidades: en promedio, cada estadounidense come unos 11 kilos de lechuga al año.

A esto se suma que la lechuga no siempre es fácil de lavar a fondo. Las bacterias y los parásitos pueden quedar atrapados entre sus hojas, lo que aumenta el riesgo de contaminación. "Si no lavas bien estos productos, terminarás ingiriendo todo lo que haya en la lechuga", explicó a WIRED Amira Roess, epidemióloga de la Universidad George Mason.

La lechuga ha estado relacionada con numerosos brotes de enfermedades transmitidas por alimentos en los últimos años. Sus hojas pueden retener patógenos, parásitos y otros contaminantes
La lechuga ha estado relacionada con numerosos brotes de enfermedades transmitidas por alimentos en los últimos años. Sus hojas pueden retener patógenos, parásitos y otros contaminantes (AFP/Getty)

Las bacterias y los parásitos pueden ocultarse en los pliegues de las hojas de la lechuga. Además, el hecho de que este cultivo crezca cerca del suelo aumenta el riesgo de contaminación. Cuanto más cerca de la tierra se desarrolla una fruta o verdura, mayor es la probabilidad de que entre en contacto con agua contaminada, que puede propagar el parásito Cyclospora.

Según expertos consultados por The New York Times la semana pasada, el agua contaminada es la fuente más probable de la mayoría de los grandes brotes, incluido el actual.

“Para que se registre esta cantidad de casos, habría que regar una gran cantidad de cultivos con agua altamente contaminada con Cyclospora”, explicó Keith Schneider, profesor de seguridad alimentaria de la Universidad de Florida.

Además, la superficie de las hojas de la lechuga, resistente pero delicada al mismo tiempo, dificulta su limpieza en comparación con frutas y verduras de piel lisa.

Las hojas dañadas representan otro riesgo. Barbara Kowalcyk, directora del Instituto de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad George Washington, explicó a TIME que es por esas roturas “por donde entran las bacterias”.

La Extensión de la Universidad de Connecticut también advierte que la lechuga etiquetada como prelavada no es necesariamente más segura, ya que el lavado puede no eliminar todos los microorganismos adheridos a las hojas.

La lechuga puede retener bacterias y parásitos entre sus hojas, lo que dificulta su limpieza
La lechuga puede retener bacterias y parásitos entre sus hojas, lo que dificulta su limpieza (Getty)

Por último, la lechuga suele consumirse cruda en ensaladas y sándwiches, lo que representa otro factor de riesgo. Según los expertos, calentar los alimentos a 70 °C es la única forma de eliminar el parásito Cyclospora. La cocción también puede ser eficaz para destruir algunas cepas de Salmonella y E. coli, siempre que se haga de forma adecuada.

De acuerdo con el New York Post, el perejil y el cilantro también estarían relacionados con casos recientes de ciclosporiasis en Carolina del Norte. Estas hierbas comparten varios factores de riesgo con la lechuga: suelen consumirse crudas, crecen cerca del suelo y pueden ser difíciles de lavar.

“Como estas hierbas suelen consumirse sin lavarse o sin someterse a un proceso que elimine los microorganismos, como la cocción, pueden representar un mayor riesgo de enfermedad si están contaminadas”, advierte la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Ante el brote, los expertos recomiendan evitar, por ahora, los productos potencialmente contaminados.

“La gente suele reírse cuando escucha la expresión 'diarrea explosiva', pero para quienes la padecen no tiene nada de gracioso”, dijo a Serious Eats Darin Detwiler, profesor emérito de la Universidad Northeastern. “Detrás de cada caso reportado hay una persona cuya vida cambió de forma inesperada por haber consumido un alimento que creía seguro”.

Traducción de Leticia Zampedri

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