Un estudio revela que los países con visiones extremas sobre la masculinidad son lugares infelices para vivir
Líbano, Irán, Nigeria y Ghana presentaban algunos de los niveles de felicidad más bajos
Un nuevo estudio reveló que las personas que viven en países donde los hombres creen que tienen que demostrar constantemente su “masculinidad” son menos felices.
La investigación reveló que los lugares donde las creencias sobre la masculinidad precaria (PMB) eran más elevadas también presentaban una menor producción económica, una menor esperanza de vida, un menor apoyo social y una mayor percepción de corrupción.
Líbano, Irán y Nigeria figuraban entre los países con los niveles más altos de PMB y los más bajos de felicidad, mientras que los países nórdicos, incluidos Dinamarca, Finlandia y Suecia, tenían los niveles más bajos de PMB y la gente más feliz.
El estudio señala: “Estos hallazgos demuestran que las creencias culturales sobre la masculinidad empeoran las desigualdades en materia de salud, reducen el bienestar colectivo y aumentan la carga sobre el sistema nacional de salud, lo que subraya la necesidad de examinar las consecuencias de la masculinidad precaria en la felicidad nacional”.

Investigadores del Boston College analizaron datos de 59 países, combinando los hallazgos del Informe Mundial sobre la Felicidad con un estudio global sobre el bienestar psicológico y las conductas de riesgo para la salud.
Posteriormente, analizaron las correlaciones entre el PMB y los indicadores nacionales de felicidad, incluidos el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable, la libertad, la generosidad y la percepción de corrupción.
Los investigadores señalaron que los países con altos niveles de PMB y bajos niveles de felicidad pueden tener expectativas de género más rígidas, lo que podría contribuir al estrés social y a una menor felicidad.
En cambio, las naciones nórdicas, o países como Nueva Zelanda y Canadá, se caracterizaban a menudo por normas de género progresistas, sistemas de bienestar social sólidos y estructuras sociales igualitarias, afirmaron.
Países como el Reino Unido, Estados Unidos, Italia y Rumanía se situaron en un rango medio en cuanto a los niveles de felicidad y bienestar psicológico. “Estas sociedades pueden equilibrar las normas de género tradicionales con una creciente apertura a la evolución de los roles de género”, añadió el estudio.

La felicidad nacional se midió mediante la satisfacción con la vida, los niveles de estrés, el sentido de comunidad y confianza, el bienestar personal y la cohesión social.
Los investigadores afirmaron: “En las sociedades que avalan una masculinidad precaria, los hombres se ven obligados a ‘demostrar’ su valía repetidamente adaptándose a normas de género rígidas que enfatizan la fuerza, el estoicismo y el dominio, lo que en última instancia socava la salud y el bienestar social al desalentar la cooperación, la apertura emocional y el apoyo. Las investigaciones sobre la masculinidad precaria indican sistemáticamente asociaciones con un bienestar negativo tanto a nivel individual como social”.
“A nivel individual, los hombres que interiorizan creencias precarias sobre la masculinidad son más propensos a ser ansiosos y estar a la defensiva, a participar en conductas de riesgo, incluyendo la agresión física y la asunción de riesgos financieros, y a evitar comportamientos percibidos como femeninos para afirmar su dominio y control”.
A principios de este mes, el periodista Louis Theroux estrenó el documental de Netflix Louis Theroux: Dentro de la machosfera, que investiga la creciente red ultramasculina de hombres.
El documental suscitó un aumento de los debates sobre la “manosfera”, un ecosistema en línea de sitios que promueven la masculinidad extrema y las ideologías antifeministas.
Traducción de Olivia Gorsin







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