Venus Williams cae en Miami, pero recibe una reverencia de Francesca Jones

Venus Williams vio cómo su derecha acabó en la red, el golpe final de su derrota ante la británica Francesca Jones en el Abierto de Miami la tarde del jueves.
Nadie parecía saber qué hacer después.
Jones, que ni siquiera había nacido cuando Williams conquistó sus dos primeros títulos de Grand Slam, levantó los brazos para celebrar y luego los bajó a los pocos segundos. Y camino a la red, mientras Williams se acercaba e hizo algo que no se ve a menudo después de un partido.
Hizo una reverencia.
Tal es el nivel de adoración que Jones —y seguramente muchas más colegas de circuito— sienten por Williams, quien ha sido uno de las baluartes del tenis desde hace ya cerca de tres décadas. Williams esbozó una gran sonrisa cuando Jones hizo la reverencia, luego ofreció un apretón de manos, un abrazo e incluso unas rápidas palabras de aliento. Y Jones, curiosamente, estuvo casi disculpándose cuando terminó su victoria por 7-5, 7-5.
“He tenido un año realmente duro hasta ahora”, comentó Jones en la entrevista en la cancha tras el partido. “Muchas lesiones y todavía estoy enferma. Estuve tosiendo todo el tiempo. Me preocupaba también enfermar a una leyenda”.
De verdad considera a Venus —y a su hermana Serena Williams— como leyendas.
Jones todavía tiene pósters de las hermanas en el dormitorio de su infancia, y les desea buenas noches antes de irse a dormir cuando está allí. Aún recuerda que su padre la llevó a la Cancha Central de Wimbledon cuando tenía 5 años para que pudiera ver jugar a sus heroínas.
“Si no fuera por esas dos mujeres, no estoy segura de que hubiera dado el paso para hacerlo. ... Ellas son la razón por la que estoy aquí hoy”, expresó Jones.
Cuando terminó el partido, los aficionados se pusieron de pie lentamente, primero aplaudiendo a Jones y luego estallando en una ovación total mientras Williams —que disputaba el torneo de Miami por 23ma vez, mientras que Jones lo juega por primera vez— recogía sus cosas y se marchaba de la cancha del estadio con un saludo.
Y, como probablemente ocurre en algún nivel cada vez que Williams queda eliminada del cuadro individual de un torneo en estos días, la pregunta flotará en el mundo del tenis: “¿Cuántas veces más la veremos jugar?”
El tiempo lo dirá. Tendrá al menos otro partido en Miami Gardens. Williams juega dobles en este torneo con Leylah Fernández. La dupla llegó a los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos el verano pasado.
Carlos Alcaraz, el jugador número uno del mundo en el ranking masculino, dijo que espera que el espectáculo de Venus continúe al menos un poco más.
“Para ser honesto, para nosotros, el mundo del tenis, que alguien como una jugadora tan icónica, una atleta tan icónica, una leyenda de todo el deporte siga jugando, creo que es genial”, manifestó Alcaraz, al hablar mientras el partido entre Williams y Jones estaba comenzando. “Gracias a ella, creo que llevó a mucha gente a ver tenis, lo cual es genial. Y le tengo una enorme admiración. Sigue jugando, sigue ofreciendo un gran tenis, rindiendo bien”.
Williams, que recibió una invitación (wild card) para entrar en este cuadro, ha sido parte del torneo en dos sedes distintas y a lo largo de al menos media docena de nombres diferentes. Ha llegado a la final de Miami en tres décadas distintas, ganando títulos en 1998, 1999 y 2001 y siendo subcampeona en 2010.
Es un torneo en casa para Williams, lo que sin duda forma parte del atractivo. Su ciudad natal es Palm Beach Gardens, a unos 90 minutos en auto al norte del Hard Rock Stadium. Y ella sigue estando entre los socios dentro del grupo propietario de los Dolphins de Miami, que tienen la instalación como su casa.
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