Suspenden por cuatro años a Marketa Vondrousova, campeona de Wimbledon, por negarse a someterse a un control antidopaje
La campeona de Wimbledon 2023 no ofreció “ninguna justificación convincente” para su negativa, según ITIA

Marketa Vondrousova, campeona de Wimbledon 2023, fue suspendida durante cuatro años por negarse a someterse a un control antidopaje.
Vondrousova, exnúmero 6 del mundo, se negó a someterse a una prueba antidopaje fuera de competición realizada por un funcionario de control antidopaje el 3 de diciembre de 2025 y, posteriormente, fue acusada por la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA), que supervisa la política antidopaje del tenis, por no proporcionar una muestra en abril de este año.
La ITIA anunció el lunes que un tribunal independiente dictaminó que las pruebas presentadas por Vondrousova durante la audiencia no ofrecían “ninguna justificación convincente” para su negativa a someterse a la prueba.
En abril, Vondrousova emitió un comunicado en el que afirmaba que, en el momento de la visita inesperada, había “llegado a un punto crítico tras meses de estrés físico y mental” y que sufrió una “reacción de estrés agudo” que le impidió pensar con claridad.
Los tenistas están obligados a registrar su paradero durante una hora diaria ante las autoridades antidopaje para que puedan someterse a pruebas fuera de la competición, aunque estas también pueden realizarse fuera de esos periodos establecidos.
El agente que la visitó en diciembre llegó a las 8:15 p. m., fuera del horario establecido para que ella informara sobre su paradero, y exigió una prueba inmediata, lo que Vondrousova describió como una “grave intrusión en mi privacidad”.
La ITIA declaró el lunes: “Según las normas antidopaje, el punto de partida para una sanción cuando un jugador se niega a someterse a una prueba debe ser el mismo que si hubiera dado positivo. Esto es para garantizar que nadie que se dope no pueda cumplir una sanción más corta simplemente por negarse a hacerse la prueba”.
La directora ejecutiva de la ITIA, Karen Moorhouse, declaró: “Entendemos que el proceso de pruebas resulta incómodo y reconocemos que supone una carga adicional para los jugadores, cuyos trabajos ya conllevan un alto nivel de presión y escrutinio, pero es fundamental para proteger la competencia leal”.
Y agregó: “La seguridad y el bienestar de los jugadores y de nuestros evaluadores son de suma importancia para nosotros. Nuestros evaluadores están bien capacitados, son profesionales y el género del testigo de la prueba siempre coincide con el del jugador. Llevan identificación en todo momento y los jugadores pueden verificar su identidad por otros medios si tienen alguna duda”.

Durante la audiencia, Vondrousova explicó que el estrés y los problemas de salud mental afectaron su capacidad de tomar decisiones, así como la preocupación por su seguridad, y afirmó que la persona que realizó la prueba no se identificó correctamente.
El tribunal tuvo en cuenta sus explicaciones, así como las pruebas aportadas por el responsable de control antidopaje que había intentado realizar la prueba, y determinó que no existía “ninguna justificación convincente” para su negativa.
La decisión final por escrito se publicará “a su debido tiempo”, añadió la ITIA.
Moorhouse afirmó: “Las pruebas impredecibles son una herramienta esencial para proteger el deporte limpio”.
“El tribunal independiente finalmente respaldó ese principio. Este caso es un importante recordatorio de que los jugadores pueden someterse a pruebas en cualquier momento y lugar, y que negarse conlleva un riesgo significativo”.
En su declaración de abril, publicada en Instagram, Vondrousova citó el caso de la doble campeona de Wimbledon y su compatriota Petra Kvitova, que fue brutalmente atacada por un intruso en su casa en 2016 y sufrió graves puñaladas en su mano izquierda, con la que juega.
Vondrousova dijo: “Después de lo que le pasó a Petra, no recibimos a desconocidos en nuestra puerta a la ligera”.
Continuó diciendo: “El reciente incidente del control antidopaje se produjo porque llegué a mi límite después de meses de estrés físico y mental”.
Y añadió: “Años de mensajes de odio y amenazas afectaron la sensación de seguridad que tengo en mi propio espacio. Cuando alguien llamó a mi puerta a altas horas de la noche sin identificarse correctamente ni seguir el protocolo, reaccioné como una persona asustada”.
“En ese momento, se trataba de sentirse seguro, no de evitar nada”.
Reveló que los expertos confirmaron que sufrió una reacción de estrés agudo y un trastorno de ansiedad generalizada, y añadió: “En ese momento, el miedo nubló mi juicio y simplemente no pude procesar la situación racionalmente”.
Actualmente en el puesto 122 del ranking mundial, Vondrousova disputó su último partido en el circuito WTA en Adelaida el pasado mes de enero.
La tenista de 26 años tiene derecho a apelar ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, al igual que la ITIA y la federación nacional checa. Durante su sanción de cuatro años, no podrá jugar, entrenar ni asistir a ningún evento organizado o sancionado por ninguno de los cuatro organismos principales del tenis: la ITF, la ATP, la WTA o los Grand Slams, ni a ningún evento organizado por ninguna federación nacional.
Su suspensión finalizará el 21 de junio de 2030. Originalmente, estaba previsto que participara en Wimbledon la próxima semana.
Traducción de Olivia Gorsin





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