Stephen Curry espera liderar una inesperada carga de los Warriors en los playoffs

Stephen Curry prácticamente fulminó con la mirada, encantado, cuando anotó y recibió una falta en su primer partido de regreso tras perderse más de dos meses por una lesión de rodilla.
Recuperó su característico movimiento de celebración, sacudiendo la parte superior del cuerpo después de haber terminado en el suelo en esa jugada, tras una bandeja cuando superó en la penetración a su ex compañero Kevin Durant.
La rutina de drible y tiros de Curry antes del partido hizo que los aficionados volvieran a llegar temprano en la última semana de la temporada regular en el Chase Center solo para verlo un instante, con las cámaras de los teléfonos en alto —incluida la del Jimmy Butler, que está en rehabilitación— para capturar esos momentos imperdibles, mientras todos se dan cuenta de golpe de que el número 30 difícilmente es inmortal, por más que antes lo pareciera.
Y podría durar poco, al menos esta temporada. Estos Warriors de Golden State, plagados de lesiones, tienen pocas probabilidades, incluso si Curry espera salvar los muebles con su problemática rodilla derecha.
El dos veces MVP y sus Warriors tienen una tarea intimidante para meterse en los playoffs: son los décimo sembrados de la Conferencia Oeste y necesitan ganar un par de partidos de eliminación como visitantes para obtener el octavo puesto y la oportunidad de enfrentar al Thunder de Oklahoma City, los reinantes campeones de la NBA y primeros en la conferencia.
Golden State jugará la noche del miércoles contra los Clippers en Los Ángeles.
“Hasta que nos eliminen de lo que sea que esto sea, lo vamos a encarar de la misma manera: dignidad, competitividad y confianza en que puedes ganar cualquier partido”, manifestó Curry. “Esa es simplemente la mentalidad que tenemos”.
Y Curry nunca contempló decir “olvídenlo” y quedarse fuera el resto del camino, aunque hubo momentos duros a solas en la sala de tratamiento.
Quería volver e intentarlo. Sabe que estas oportunidades no durarán para siempre: cumplió 38 años el mes pasado y está terminando su 17ma temporada en la NBA, una que dista mucho de haber salido como estaba previsto.
Pero, con Curry, hay una esperanza renovada.
“Hay un impulso y una confianza”, comentó el entrenador Steve Kerr. “Es Steph Curry por una razón”.
El escolta Gary Payton II describió así las posibilidades de los Warriors: “Lo que sea que nos propongamos, ahora que Superman está de vuelta”.
Butler, su socio en el perímetro, cayó en enero en un partido contra el Heat de Miami, su antiguo equipo, con una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha que requirió cirugía. También ha habido una larga lista de otros jugadores lesionados. Eso significó que la continuidad faltó durante gran parte de la temporada. Los Warriors traspasaron a Jonathan Kuminga y Buddy Hield a Atlanta por Kristaps Porzingis en la fecha límite de cambios, pero la torre de Letonia también tuvo problemas de salud que limitaron su disponibilidad.
“Hay un nivel de dignidad y un nivel de competencia del que no podemos escapar, en la manera en que encaramos las cosas”, dijo Curry. “El hecho de que tenga la oportunidad de jugar y el hecho de que esté ahí afuera, eso viene con expectativas. Las cumplas o no, la energía que le pones es lo que te define, ganes o pierdas. Estás persiguiendo campeonatos o no”.
Draymond Green ha aportado algo de continuidad a la rotación de Kerr, al participar en 68 partidos. Green y Curry han conquistado cuatro campeonatos juntos bajo las órdenes de Kerr, pero todos saben que su tiempo se agota.
Antes de la actuación de 29 puntos de Curry contra Durant y los Rockets en una derrota por un punto el fin de semana pasado, en su regreso, Kerr calificó a su superestrella como “la mejor cara de una franquicia en cualquier deporte que haya visto”.
“Es uno de los jugadores más queridos en la historia de la liga, en la historia de la Bahía de San Francisco, en cualquier deporte, así que esta noche es especial porque recordamos lo afortunados que hemos sido y lo afortunados que todavía somos”, añadió Kerr.
Curry salió desde la banca y recibió ovaciones de pie estruendosas en sus primeros dos partidos en casa antes de volver al quinteto titular para la derrota de la noche del viernes en Sacramento. Antes del partido contra Houston, no jugaba desde el 30 de enero y se perdió 27 encuentros.
Los Warriors tuvieron marca de 9-18 durante ese tramo con él fuera por un síndrome de dolor patelofemoral.
El simple hecho de tener a Curry de vuelta y sano significa muchísimo, sin importar el rol: para el juego en la cancha, sí, pero también para el ánimo y la moral en el vestuario.
“Les hace el juego mucho más fácil a todos”, expresó Green. “Las cosas simplemente encajan en sus lugares habituales. La familiaridad se pareció más al equipo que estoy acostumbrado a ver. El espaciado es distinto; obviamente atrae a dos o tres personas, así que tener lecturas diferentes que hacer, cosas distintas que se abren porque él está en la cancha, creo que probablemente es la mayor diferencia. Y también el nivel de confianza de nuestro grupo probablemente es la mayor diferencia. Entra a la cancha y simplemente piensas que puedes ganar”.
El mensaje de Curry sigue siendo simple sobre por qué quiere estar ahí afuera.
“Me encanta jugar al baloncesto, es por lo que me pagan", remarcó. "Nuestra temporada ha sido distinta de lo que esperábamos, pero el hecho de que todavía haya algo por lo que jugar nos da a todos mucha confianza en el tramo final para sacar algo de esto, y quiero ser parte de eso”.
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Deportes AP: https://apnews.com/deportes






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