Madres, padres olímpicos y sus hijos son protagonistas en los Juegos de Milán-Cortina
Cuando Francesca Lollobrigida obtuvo esta semana la primera medalla de oro de Italia en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, la patinadora de velocidad buscó de inmediato a Tommaso, su hijo de 2 años, para que pudieran celebrarlo juntos. Lo encontró, pero le dijeron que no se le permitía acercarse a donde ella estaba después de ganar los 3.000 metros.
“Así que dije: ‘Bien. Iré yo a él’”, comentó Lollobrigida. Corrió a toda velocidad hacia Tommaso y lo envolvió en un gran abrazo; poco después, él le pedía a su madre que guardara silencio mientras la sostenía en brazos durante entrevistas de televisión.
“Además de hacerlo por mí, lo hice por él, para que algún día se sienta orgulloso de mí. No solo por ser campeona olímpica, sino por todo el camino que hemos vivido juntos”, explicó Lollobrigida, quien sumó otro oro en los 5.000 el jueves. “El mensaje que quería mostrar es que no elegí entre ser atleta y ser mamá”.
Sí, las madres y los padres forman parte del tejido de estos Juegos Olímpicos, y también lo son sus hijos, que los han acompañado. La delegación de 232 atletas de Estados Unidos, por ejemplo, incluyó a nueve madres —a diferencia de solo una en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018 y cuatro en Beijing 2022— y 17 padres.
¿Más madres en estos Juegos representan un cambio cultural?
Algunos ven la tendencia de más madres como un reflejo de actitudes cambiantes sobre cómo las mujeres equilibran la maternidad con sus carreras. Es algo común en la sociedad en general desde hace décadas en muchos lugares, pero solo recientemente en el mundo del deporte.
Amber Donaldson, vicepresidenta de Medicina Deportiva del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos, lo calificó como un “cambio cultural”.
“Esto no es un momento; es un movimiento para las atletas”, afirmó.
Estos son los primeros Juegos Olímpicos de Invierno desde que Donaldson, quien se incorporó al USOPC procedente del circuito de tenis femenino de la WTA, puso en marcha un grupo de trabajo sobre salud de la mujer en 2022.
“La mitad de nuestra población son atletas mujeres en casi todos los Juegos. Y ellas ganan la mayoría de las medallas. Se lesionan más. Se enferman más. Tienen más lesiones que implican tiempo de baja”, señaló. “Pero, en general, siguen rindiendo muy bien. Yo dije: si podemos averiguar por qué y mantenerlas sanas, entonces cuidado”.
Parte de esos esfuerzos incluye políticas para ayudar a las madres, o a quienes desean serlo, mediante información y financiación para tratamientos de fertilidad no cubiertos por el seguro; trabajar para que las vitaminas prenatales estén permitidas bajo las normas antidopaje; actualizar los espacios de lactancia o los lugares para que los hijos de las atletas puedan estar en las instalaciones de entrenamiento.
En suma, dijo Donaldson, se trata de “apoyar a nuestras mujeres para que no tengan que elegir” entre el deporte y formar una familia.
En Italia, el USOPC encontró una empresa que alquiló cochecitos y sillas de auto a las madres y los padres del equipo de Estados Unidos.
El COI tuvo guarderías para los hijos de atletas en los últimos Juegos, pero no en estos
El Comité Olímpico Internacional no proporcionó guarderías en las sedes dispersas en Italia para los más pequeños, como sí lo hizo en los Juegos de Verano de París hace dos años, y, de manera inevitable, el hijo de algún atleta aparece en un recinto, quizá incluso robándose el protagonismo.
Pueden ser tan pequeños como River, de 1 año, el hijo de los jugadores suizos de curling Yannick Schwaller y Briar Schwaller-Hürlimann —al niño lo apodaron el “Bebé del Curling” por cargar una escoba dos veces más grande que él—, o tan grandes como Lasse Gaxiola, de 18 años, que también compite y tiene previsto correr el sábado por México en el eslalon gigante del esquí alpino. Su madre, Sarah Schleper, terminó 26ª en el super-G de ese deporte el jueves.
“Es como si mi trabajo secundario fuera competir en esquí”, dijo Schleper, de 46 años, “y estoy muy agradecida de que todavía pueda hacerlo”.
River no es, ni de lejos, el único en el curling. La pareja canadiense Jocelyn Peterman y Brett Gallant tiene con ellos a su hijo Luke, de 2 años. Las hermanas Peterson de Estados Unidos, Tara (hijo Eddie, nacido en septiembre de 2024) y Tabitha (hija Noelle, nacida dos meses después), también llevaron a sus hijos.
“Solo tienes tantas horas para dedicarle al curling. El resto, quiero ser madre. Además, tengo un trabajo de día —soy dentista—, así que hay muchas cosas que tenemos que equilibrar”, expresó Tara Peterson. “En cuanto a la competencia, simplemente lo hace mucho más dulce cuando... haces el gran tiro, ganas el gran partido, miras hacia un lado y hay un bebé pequeño gritando: ‘¡Mamá! ¡Mamá!’”.
Mires donde mires, hay hijos de atletas en los Juegos Olímpicos
Nick Baumgartner, un corredor estadounidense de snowboardcross que ganó un oro en Beijing, está en sus quintos Juegos Olímpicos, y en los segundos con su hijo, Landon, estudiante de la Universidad Estatal de Michigan, presente en el lugar.
“Yo compito distinto cuando mi hijo está al final del recorrido”, dijo Baumgartner. “¡Cuidado! ¡Papá viene bajando!”.
Faye Thelen, que tenía previsto competir en snowboard cross el viernes, está en sus quintos Juegos, y en los primeros como madre de dos, que están con ella.
“No iba a dejarlos en Utah con mi esposo ni con ningún otro cuidado infantil”, manifestó Thelen. “Tengo esta imagen en la cabeza de que van a estar allá abajo y yo voy a ganar el oro y voy a llorar”.
Estaba totalmente preparada para que la realidad no coincidiera con el sueño.
“Mi hija tiene 7 meses y ni siquiera sabe que existe en este momento”, dijo Thelen entre risas. “Te garantizo que mi hijo va a tener la cabeza en la nieve. ... Probablemente no se verá tan mágico, pero para mí lo será”.
Hay, desde luego, muchos desafíos para los padres de niños pequeños. La piloto estadounidense de bobsleigh Elana Meyers Taylor recorre el circuito de la Copa del Mundo con sus dos hijos —uno tiene 5 años, el otro 3— y los llevó a Italia. Ambos niños son sordos; uno tiene síndrome de Down.
“Pensé que hacer esto con un hijo era una locura. Hacerlo con dos es simplemente... creo que soy una masoquista, porque esto es una locura”, dijo Meyers Taylor. “Es caos todo el tiempo. Como, llegar a la línea de salida la mayoría de las semanas es un logro enorme”.
El COI no lleva datos sobre cuántos padres hay en unos Juegos Olímpicos.
Según el Comité Olímpico Nacional Italiano, la única madre en su equipo es Lollobrigida, medallista de plata en 2022, quien al principio pensó que no volvería al patinaje de velocidad tras dar a luz en mayo de 2023. Al regresar, recordó, el entrenador italiano de patinaje de velocidad, Maurizio Marchetto, le dijo a Lollobrigida: “OK, nunca tuve que entrenar a una mamá, pero podemos hacerlo juntos”.
Y lo hicieron —con ayuda, por supuesto. Lollobrigida habló de la necesidad de un equipo de apoyo, incluido su esposo y su hermana, especialmente mientras pasa más de 250 días al año de viaje.
“No es fácil. No es un ‘¡Guau!’ así”, dijo, y chasqueó los dedos. “Hay más momentos bajos que altos”.
Aun así, Lollobrigida señaló que los mejores resultados de su carrera —el par de oros olímpicos en Milán y un título mundial el año pasado— llegaron después de convertirse en madre.
“Puedes ser mamá y volver mucho más fuerte”, remarcó.
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Los redactores Eddie Pells en Livigno; Julia Frankel, Andrew Dampf, Steve Douglas y Tim Reynolds en Cortina d’Ampezzo; Pat Graham en Bormio; y Graham Dunbar y John Wawrow en Milán contribuyeron.
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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes






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