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El éxito de Deniz Undav en el Mundial con Alemania eleva el orgullo yazidí y kurdo

MUNDIAL DENIS UNDAV
MUNDIAL DENIS UNDAV (AP)

Deniz Undav, una de las revelaciones de este Mundial, juega para Alemania. Sin embargo, con su herencia yazidí y kurda, el delantero de 29 años está representando a dos comunidades en el escenario global sin una posibilidad realista de tener selecciones mundialistas propias.

Tras ingresar como suplente con Alemania, Undav anotó tres goles y asistió en otros dos, lo que lo deja apenas por detrás en la tabla de goleadores de astros como el argentino Lionel Messi, el francés Kylian Mbappé y el brasileño Vinícius Júnior.

Undav, quien se identifica como yazidí kurdo, es hijo de refugiados yazidíes. Su éxito está siendo celebrado por una comunidad pequeña y cerrada que ha sufrido décadas de opresión y violencia, en particular un ataque en 2014 en el que miles de yazidíes en la región iraquí de Sinjar fueron asesinados o secuestrados por milicianos del grupo Estado Islámico, que los consideraban herejes.

Nacido en Alemania, Undav respondió a una pregunta en una conferencia de prensa y expresó el miércoles que esperaba que su desempeño inspirara a aficionados en todas partes, especialmente dentro de la comunidad yazidí.

“Siempre recibo las noticias de mis padres sobre cómo me ven, cómo me perciben, y eso me enorgullece, ya sabes, que por fin tengamos a alguien”, afirmó.

Undav tiene aficionados en Siria, Alemania e Irak

En la aldea de Khirbet al-Ghazal, en el noreste de Siria, un pequeño grupo de yazidíes se reunió la noche del jueves para ver el partido Alemania-Ecuador en la casa del líder comunitario Ismail Dalaf. Muchos residentes son parientes de la madre de Undav, quien es de una aldea cercana hoy desierta, cuyos habitantes se marcharon por razones económicas o huyeron durante la larga guerra civil de Siria que comenzó en 2011.

Dalaf señaló que la actuación de Undav en el Mundial lo ha convertido en “un símbolo que muestra que los yazidíes pueden alcanzar una posición más alta y ser vistos con respeto”.

“Cuando la gente ve a un yazidí entrar al campo, marcar goles y cambiar el resultado de los partidos, cambia la percepción pública”, explicó. “Le dice al mundo que los yazidíes tienen un papel en el mundo”.

Los kurdos están entre los grupos étnicos sin Estado más grandes del mundo, con aproximadamente 30 millones que viven como minorías en Turquía, Irak, Irán y Siria. Los yazidíes son una minoría religiosa de habla kurda que se encuentra principalmente en Siria, Irak y Turquía. Hoy viven alrededor de 235.000 yazidíes en Alemania, según Irfan Ortac, presidente del Consejo Central de Yazidíes en Alemania. Muchos llegaron después del ataque de 2014.

“Hasta ahora, en su mayoría se nos ha conocido como víctimas de la violencia”, manifestó Ortac. “Cada vez que hablábamos de los yazidíes, siempre teníamos que hablar de genocidio, discriminación y desplazamiento. Nos llena de orgullo y felicidad poder hablar de algo positivo”.

En Irak —hogar de la mayor concentración de yazidíes del mundo y sede de su lugar más sagrado, el templo de Lalish— miembros de la comunidad también han acogido el éxito de Undav.

“Me hace muy feliz ver a un yazidí llevando nuestro nombre al Mundial y jugando frente a todo el mundo”, dijo Luqman Sleiman, portavoz del templo.

Diyar Bakir, de 29 años, un yazidí de Sinjar, espera viajar algún día a Alemania para ver jugar a Undav.

Su familia “salió de un lugar donde su etnia y su religión no eran apreciadas, y sin embargo ahora es reconocido y valorado por un gran equipo como Alemania”, comentó Bakir. “Surgió del vientre del sufrimiento, y le deseamos todo el éxito”.

Undav ha enfrentado abusos por su herencia, pero su popularidad se dispara

En ocasiones, Undav ha sufrido abusos por su herencia por parte de espectadores y en redes sociales.

Cuando su club, el Stuttgart, jugó el año pasado en Turquía contra el Fenerbahce, medios alemanes informaron del estallido de cánticos obscenos sobre su madre. Dos grupos kurdos contra la discriminación indicaron que los insultos en redes sociales formaban parte de una campaña creciente de “hostilidad racista y motivada étnicamente”.

La decisión de Undav de representar a Alemania y no a Turquía, como otros jugadores nacidos en Alemania y elegibles han hecho en el pasado, también provocó cierta hostilidad en internet por parte de aficionados turcos. Pero ahora su popularidad está en auge.

Düzen Tekkal, cineasta documental y autora alemana de herencia yazidí kurda, es del noroeste de Alemania, al igual que Undav. Es cofundadora de Scoring Girls(asterisk), una organización sin fines de lucro que ofrece clases gratuitas de fútbol para niñas de diversos orígenes.

“Definitivamente existe un efecto Deniz Undav y es muy importante”, afirmó, al referirse a niños que pueden celebrar su herencia y sentir que pertenecen a Alemania en un momento en que la migración a menudo se trata como un problema político.

“No es casualidad que juegue con esa ligereza y libertad”, añadió Tekkal. “La gente se pregunta cómo es que es tan bueno bajo presión o cómo puede lidiar con tanta presión. Porque no conoce otra cosa. Ese es el ADN, esa es la resiliencia. ... Así es como marca esos goles, porque ¿qué es esa presión comparada con ser kurdo o yazidí?”

Cuando Undav anotó uno de esos goles, contra Curazao, se puso a bailar un paso inspirado en los yazidíes con las manos entrelazadas detrás de la espalda. Se le unió Antonio Rüdiger, una estrella alemana de raza negra que ha enfrentado abusos racistas y antimusulmanes durante su carrera, en lo que Tekkal calificó como “uno de los momentos más destacados, sin importar cómo vaya este Mundial a partir de aquí”.

“Bailar es una forma de expresar resistencia para nosotros”, subrayó Tekkal. “Bailamos sobre las tumbas de nuestros muertos. Nuestro mantra es que la resistencia es vida. Él está bailando ahí por sus antepasados que fueron oprimidos”.

Mahmoud Kanabi, un kurdo de Irbil, se mudó a Berlín en 2020 y trabaja en un restaurante kurdo. Por Undav, compró una camiseta de Alemania.

“Lamentablemente, nosotros los kurdos no tenemos un equipo porque no tenemos un país”, dijo. “Ahora, cuando un jugador kurdo está en un equipo, tenemos que ser aficionados de ese equipo. No importa qué equipo sea”.

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Martany informó desde Irbil, Irak; Fahey desde Berlín, y Ellingworth desde Duesseldorf, Alemania. El redactor deportivo de AP Ron Blum, en East Rutherford, Nueva Jersey, contribuyó con información.

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La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo mediante la colaboración de AP con The Conversation US, con financiamiento de Lilly Endowment Inc. AP es la única responsable de este contenido.

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