Cómo pasó Marcelo Gallardo de estatua por sus éxitos en River Plate a quedar en la cuerda floja

La estatua se tambalea.
Marcelo Gallardo, el entrenador al que los hinchas de River Plate le ofrendaron una gigantesca estatua de bronce dedicada a su figura en agradecimiento por tanta gloria futbolística, pasó de héroe a villano por la crisis que atraviesa el conjunto millonario y ha puesto en jaque su continuidad.
La derrota por 1-0 la víspera en la visita a Argentinos Juniors por el torneo Apertura, antecedida por la dolorosa caída 4-1 ante Tigre de local, detonó en duros cuestionamientos hacia el entrenador, que hasta ahora se habían reprimido por la idolatría y la confianza de los hinchas en que “Napoleón” lograría revertir los traspiés que han signado su segundo ciclo al frente de River.
El dos veces campeón de la Copa Libertadores, la última en 2018 en la recordada final ante el clásico rival Boca Juniors, e ideólogo de otras 12 vueltas olímpicas, regresó al gigante argentino a mediados de 2024 con el desafío de repetir los éxitos.
Pero las segundas vueltas no siempre son felices.
No pudo guiar a River hacia otra final de la Libertadores y ni siquiera clasificó para disputar este año el máximo torneo de clubes en Sudamérica. A nivel local, también desaprobó.
Gallardo arrastra 12 derrotas en los últimos 18 partidos, una estadística que cualquier otro entrenador de River no hubiera podido tolerar.
Lo que agrava el panorama es que Gallardo dispuso desde su regreso de una abultada billetera para reforzar el plantel, con apellidos rutilantes como los campeones del Mundo de Argentina, Germán Pezzella, Gonzalo Montiel y Marcos Acuña; el mediocampista de Colombia, Kevin Castaño: y el delantero Maximiliano Salas, considerado uno de los mejores en su puesto en el fútbol argentino.
Para esta temporada, se sumaron los volantes Aníbal Moreno desde el Palmeiras y Fausto Vera del Atlético Mineiro; el lateral uruguayo Matías Viña del Flamengo y la joven promesa ecuatoriana Kendry Páez a préstamo del Racing de Estrasburgo.
Gallardo también parece haber perdido sus dones como estratega. Su mejor River podía perder, pero difícilmente los rivales lo superaban tácticamente. La versión 2025 muestra un técnico que cambia constantemente de plan de juego e intérpretes, pero el equipo no mejora.
La directiva de River, que a fin de año le renovó contrato al entrenador por otros 12 meses, por el momento está dispuesta a sostenerlo. Y Gallardo tampoco quiere abandonar el barco. Ha repetido que está con fuerzas para seguir y que confía en revertir la mala racha.
¿Hasta cuándo?
En lo inmediato, el choque frente a Ciudad Bolívar de la segunda división por la Copa Argentina podría darle un respiro por tratarse a priori de un rival accesible. Pero su próximo compromiso por la liga será de visitante ante el ascendente Vélez Sarsfield.
Una nueva derrota plantearía un escenario impensado para el técnico más ganador de River: de estatua a desocupado.
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