Suelo de mantequilla de maní vuelve a museo holandés en tributo a artista fallecido

Más de 362 kilos (800 libras) de mantequilla de maní —suficiente para unos 15.000 sándwiches— se han extendido por el suelo de un museo en Holanda como homenaje al artista holandés Wim T. Schippers, quien murió el mes pasado.
El artista conceptual, que falleció a los 83 años, creó por primera vez la Pindakaasvloer, o suelo de mantequilla de maní, en 1969. La obra se presentó el jueves en el Depot, una sede anexa del Museo Boijmans Van Beuningen, en la ciudad portuaria de Rotterdam, para una muestra de dos meses.
Schippers era un querido personaje inconformista en Holanda donde también dio voz a Ernie y a la Rana René en la versión holandesa de “Plaza Sésamo”, y creó obras absurdistas y disparatadas que desafiaban las ideas convencionales sobre el significado del arte.
“¿No es fantástico que todos estemos aquí de pie mirando mantequilla de maní?”, preguntó Schippers a los periodistas reunidos en el Museo Central de Utrecht en 1997, donde la Pindakaasvloer se exhibía por segunda vez.
Schippers creó la obra como parte de una Serie de Revestimientos de Suelo, que también incluía suelos cubiertos con fragmentos de vidrio y sal.
El aroma, evocador de desayunos y loncheras, es lo que permanece para muchos que experimentan la obra de primera mano. El personal del museo indicó a los visitantes en la inauguración que “siguieran el olor”, que se colaba junto al mostrador de entradas, tres pisos por debajo de donde está dispuesta la obra.
“Lo que recuerdo es el olor”, dijo a The Associated Press Mieke Weismann, una fotógrafa gastronómica y escritora quien vio la exposición de 1997 cuando era adolescente.
La instalación artística quizá no sea para todo el mundo. Un cartel en la entrada del museo advierte a los visitantes con alergia al maní que tal vez no quieran entrar en el espacio.
Dos empleados del Museo Boijmans Van Beuningen tardaron varios días en extender 40 cubos de mantequilla de maní sobre un hexágono de 25 metros cuadrados (270 pies cuadrados) la semana pasada.
“Fue mucho trabajo”, declaró a AP Leon Duenk, uno de los dos hombres que instalaron la obra.
Ambos usaron llanas para paneles de yeso para untar la mantequilla de maní hasta un grosor de 2 centímetros (0,8 pulgadas).
Antes de su muerte, el museo y Schippers hablaron sobre cómo recrear la obra en el futuro y elaboraron un plan de 20 puntos que incluía el requisito de aplicar la mantequilla de maní “lo más suave y aburridamente posible” y que “se supone que nadie debe pararse sobre la mantequilla de maní ni acostarse en ella”.
Schippers no especificó el tamaño ni la forma de la obra, pero sí dijo que debía ser mantequilla de maní suave y que prefería la marca holandesa Calvé. La empresa donó 40 recipientes de mantequilla de maní para la obra.
Varios visitantes pisaron la obra pegajosa cuando estuvo en exhibición en 2011. En 1997, la obra fue “vandalizada” cuando un grupo de personas colocó 12 rebanadas de pan y varias bolsas de hagelslag —chispas de chocolate que comúnmente se comen sobre pan en el desayuno en Holanda — en el suelo.
“No se ve mal”, dijo Schippers al diario holandés Volkskrant en ese momento. “Las chispas se han aplicado con sentido de la proporción y una mano hábil”.
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El corresponsal Mike Corder en La Haya, Hoilanda, contribuyó con esta nota.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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