Padres matan y entierran a bebé de 2 meses en Wisconsin, alegaron “no sentir conexión con ella”

El cuerpo de la pequeña no fue encontrado

Isobel Frodsham
lunes 16 noviembre 2020 13:37
Read in English

Una pareja se declaró culpable de abandonar a su hija en un campo y mentir sobre ello a los agentes de policía después de decirle a un familiar que no sentían "ninguna conexión" con ella.

Hezile Frison, de 36 años, y Monica Adams, de 21, ambos de Kenosha en Wisconsin, Estados Unidos fueron condenados tras la muerte de su hija Jalisa Adams-Frison, que tenía dos meses en ese momento.

En agosto del año pasado, el Departamento de Policía de Kenosha recibió el reporte de la desaparición de la bebé ocurrida desde finales de julio.

En un comunicado, la fuerza informó: “A través de los esfuerzos de investigación, se determinó que la infante había fallecido y su cuerpo fue desechado en un campo de la calle 50 con avenida 52. Una búsqueda en ese campo arrojó posibles pruebas de que la menor había sido enterrada".

“La niña fue identificada como Jalisa Adams-Frison, de dos meses, nacida en mayo de 2019”.

Según la estación de noticias Fox6, un familiar, que era el principal cuidador de Jalisa, se despertó y descubrió que la pareja se había llevado a su hija.

Agregó que cuando regresaron a casa, estaban "discutiendo" sobre la ubicación de donde estaba Jalisa, y luego Frison "se emocionó" por saber dónde estaba. Se contaron diferentes historias sobre cómo había muerto, dijo Fox6.

Añadió: "El pariente declaró que Frison y Adams 'no tenían una conexión emocional' con la niña".

Los informes locales agregaron que nunca se ha encontrado el cuerpo de la niña.

Los documentos judiciales dicen que tanto Frison como Adams fueron acusados de trasladar / esconder / enterrar el cadáver de la pequeña y dar información falsa sobre una persona secuestrada o desaparecida.

Frison fue sentenciada a dos años y seis meses de prisión, mientras que Adams fue puesta en libertad condicional durante 4 años y nueve meses en la cárcel del condado de Kenosha con privilegios de Huber, lo que permite a los acusados seguir trabajando o recibir tratamientos mientras cumplen sus condenas, ya que fue clasificada como "parte en un crimen".