Grupo católico disidente desafía al Vaticano y rechaza diálogo con el papa
La fraternidad tiene previsto consagrar nuevos obispos sin el consentimiento del pontífice
Un grupo católico tradicionalista disidente rechazó el jueves la oferta de diálogo del Vaticano, lo que anticipa un posible enfrentamiento con el papa León XIV. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tiene previsto consagrar nuevos obispos sin el consentimiento del pontífice.
En una carta dirigida al jefe de doctrina del Vaticano, la FSSPX afirmó que la amenaza de la Santa Sede de imponer sanciones y declarar un cisma, si la ceremonia del 1 de julio sigue adelante, "difícilmente es compatible con un deseo genuino de intercambios fraternos y un diálogo constructivo".
La FSSPX, conocida por celebrar la antigua misa en latín, se fundó en oposición al Concilio Vaticano II. Estas reuniones, celebradas en la década de 1960, modernizaron la Iglesia católica y permitieron la celebración de la misa en lengua vernácula.
El grupo rompió con Roma en 1988, cuando su fundador, el arzobispo Marcel Lefebvre, consagró a cuatro obispos sin la aprobación papal, argumentando que era necesario para la supervivencia de la tradición de la Iglesia. El Vaticano excomulgó de inmediato a Lefebvre y a los obispos. Actualmente, la FSSPX carece de estatus legal dentro de la Iglesia.

En las décadas transcurridas desde aquel acto cismático original con Roma, el grupo ha seguido creciendo, con escuelas, seminarios y parroquias en todo el mundo. Cuenta con 733 sacerdotes, 264 seminaristas, 145 hermanos religiosos, 88 oblatos y 250 religiosas —una realidad católica que supone una amenaza real para el Vaticano porque representa una iglesia paralela.
A principios de este mes, la FSSPX anunció que planea consagrar a cuatro nuevos obispos el 1 de julio, ya que solo quedan dos del grupo original. La organización indicó que necesita a los nuevos prelados como una cuestión de supervivencia para atender a sus fieles, cuyo número ha crecido en todo el mundo.
La amenaza de una nueva ceremonia de consagración ha creado la primera crisis tangible para León, quien ha buscado apaciguar las relaciones con los tradicionalistas católicos, que se deterioraron durante el pontificado del papa Francisco. Aunque la FSSPX no está en comunión con la Santa Sede, muchos tradicionalistas católicos que son leales a Roma, pero simpatizan con la situación de la FSSPX, están atentos a la forma en que León maneja el desafío.
En un intento por evitar la crisis, el jefe de doctrina del Vaticano, el cardenal Víctor Manuel Fernández, invitó al Vaticano al superior de la FSSPX, el reverendo Davide Pagliarani, para conversar el 12 de febrero. Propuso un diálogo teológico sobre el Vaticano II, pero solo si la FSSPX suspende la ceremonia de consagración prevista.
En una carta a Fernández publicada el jueves en el sitio web de la FSSPX, Pagliarani recordó que él había propuesto precisamente ese tipo de diálogo en 2019 y no recibió respuesta. Señaló que, en esas condiciones, las conversaciones doctrinales ahora eran imposibles y que, en cualquier caso, nunca se pondrán de acuerdo sobre el Vaticano II.
“De hecho, la mano extendida para abrir el diálogo va lamentablemente acompañada de otra mano ya dispuesta a imponer sanciones”, escribió. “Se habla de romper la comunión, de cisma y de ‘consecuencias graves’”.
Sin esperanza de un acuerdo doctrinal, Pagliarani pidió en cambio que el Vaticano ejerza la caridad, dado el número de fieles católicos que asisten a iglesias de la FSSPX.
“La fraternidad es una realidad objetiva: existe”, escribió Pagliarani. “Esta misma fraternidad solo le pide que se le permita continuar haciendo este mismo bien por las almas a las que administra los santos sacramentos”.
El Vaticano dijo que, hasta el momento, no tenía comentarios.







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