Jóvenes marroquíes se ven divididos sobre si la política puede cambiar algo antes de las elecciones
El funeral de una mujer anciana en una zona rural de Marruecos se convirtió en un improbable acto de campaña para candidatos que intentan motivar a jóvenes votantes desencantados de cara a las elecciones parlamentarias del miércoles.
Las dificultades de los jóvenes marroquíes para encontrar empleo y oportunidades impulsaron el año pasado protestas lideradas por la Generación Z y, este verano, un pico de la migración hacia Ceuta, en España. Candidatos como Yassine Moujane consideran que las preocupaciones de la juventud son cruciales en la campaña para la votación del miércoles.
“Antes suplicaba por mis clientes en los tribunales y ahora ha llegado el momento de suplicar por los marroquíes en el parlamento. Los jóvenes pueden hacer política”, dijo Moujane a The Associated Press en Sidi Moussa El Majdoub, a unos 80 kilómetros (50 millas) de la capital, Rabat.
El abogado, de 28 años, acudió a Sidi Moussa El Majdoub —el pueblo natal de otro candidato de su lista partidaria— para el funeral la semana pasada. Los candidatos dieron el pésame, escucharon quejas y, en voz baja, pidieron votos.
Algunos dolientes recibieron con agrado sus promesas y su atención, mientras que otros se mantuvieron escépticos.
Moujane está entre los candidatos más jóvenes en las elecciones y se postula con el Movimiento Democrático y Social, un partido afín a las estructuras de poder actuales. Tiene dos hijos pequeños.
La Copa del Mundo y el empleo son prioridades para los líderes de Marruecos
Los votantes marroquíes elegirán entre 7.288 candidatos de 27 partidos políticos que compiten por 395 escaños en la Cámara de Representantes, y el próximo primer ministro saldrá del partido que obtenga más escaños.
La votación será la primera desde las protestas mortales lideradas por jóvenes hace casi un año y desde un intento masivo de cruzar las fronteras marroquíes hacia el territorio español de Ceuta.
Jóvenes marroquíes estuvieron entre las decenas de personas que murieron intentando llegar a Ceuta, incluido un obrero de fábrica que buscaba un mejor empleo para pagar las facturas médicas de su madre, un futbolista con dificultades y un estudiante de secundaria que soñaba con un futuro mejor, según entrevistas de AP con sus familiares y amigos.
El próximo gobierno estará bajo el foco mundial, ya que supervisará miles de millones de dólares en proyectos de infraestructura y desarrollo mientras Marruecos se prepara para coorganizar la Copa Mundial de la FIFA 2030.
Pero afrontará desafíos internos más inmediatos: abordar la inflación y el desempleo, y demostrar a los jóvenes marroquíes que la transformación económica del país puede traducirse en mayores ingresos y mejores servicios públicos.
Marruecos ha desarrollado una gran industria automotriz y aeronáutica, y su red ferroviaria de alta velocidad se está expandiendo. El puerto de Tanger Med se ha convertido en un importante centro mundial de contenedores.
El Banco Mundial prevé que el producto interno bruto de Marruecos se expanda un 4,2% este año, pero el crecimiento no ha generado suficientes empleos.
Pocos jóvenes están inscritos para votar
La brecha es particularmente marcada entre los jóvenes. Datos oficiales sitúan el desempleo de Marruecos en el 13% en 2025, pero la tasa entre las personas de 15 a 24 años era del 37%, mientras que el desempleo entre los graduados de educación superior se ubicó en el 19%.
“A los políticos no les importamos. Sólo les importan sus propios intereses”, afirmó Yassine Hasnaoui, un hombre desempleado de 28 años de Sidi Moussa El Majdoub. “Vienen de clases sociales más altas que nosotros”.
Las personas de 18 a 24 años suponen aproximadamente el 12% de la población del país, pero constituyen apenas el 4% de sus 15,8 millones de votantes registrados. Cumplir 18 años no coloca automáticamente a los ciudadanos en el padrón electoral; deben inscribirse activamente para votar.
Para los jóvenes marroquíes entrevistados por AP, la frustración tiene menos que ver con la ideología política que con preocupaciones cotidianas: encontrar trabajo, poder costear una vida digna y acceder a escuelas, hospitales e infraestructura que funcionen. Esas son las mismas quejas expresadas por los migrantes en Ceuta y por los manifestantes de la Generación Z.
Hassan Challaoui, un calderero de 32 años del mismo pueblo, quiere un autobús escolar para los niños de su zona rural. Comentó que tienen que caminar unos 10 kilómetros (6 millas) cada día —bajo el sol, la lluvia y el frío— para llegar a la escuela.
Señaló que ha visto a las mismas figuras políticas mantenerse en el poder durante años. “La gente no cambió, pero nosotros queremos cambio”, expresó.
Los jóvenes dicen que están enojados con los políticos, no con la monarquía
Marruecos es una monarquía constitucional en la que el rey Mohammed VI conserva amplios poderes, incluidas decisiones clave sobre política exterior, seguridad nacional y asuntos estratégicos. La constitución también otorga al rey la facultad de nombrar al jefe de gobierno del partido que gane más escaños en las elecciones parlamentarias.
“El poder político sigue altamente centralizado en la monarquía, y los jóvenes perciben ampliamente que los partidos no responden”, sostuvo Steven Höfner, jefe de la oficina en Rabat del centro de pensamiento alemán Konrad Adenauer Stiftung.
“Como resultado, muchos jóvenes ni votan ni participan en partidos, y a menudo citan la falta de conocimiento político, el desinterés y la mala comunicación por parte de las élites políticas”, añadió.
Aun así, algunos jóvenes marroquíes dijeron que ven valor en votar, con la esperanza de que pueda influir en decisiones sobre temas como el salario mínimo, la contratación en el sector público y el derecho de familia.
Cuando el año pasado estallaron protestas lideradas por la Generación Z en todo Marruecos, los jóvenes manifestantes centraron sus críticas en el gobierno y en los partidos políticos considerados responsables de la mala atención sanitaria y la educación deficiente, más que en la corona.
Pidieron al rey que supervisara reformas y vieron a la monarquía como un ancla de estabilidad. Eso los diferenció de las protestas más grandes de la Primavera Árabe en la década de 2010, que exigían límites a los poderes del rey y un parlamento más fuerte.
Es difícil para los candidatos jóvenes conseguir un escaño
Moujane contó que se ofreció como voluntario para defender a manifestantes detenidos durante las protestas de la Generación Z.
“Tenían las mismas demandas que planeamos abordar en la plataforma de nuestro partido: mejores escuelas, hospitales, vivienda y un mejor medio ambiente. Son reclamaciones válidas”, indicó.
Conseguir la nominación de su partido no fue tarea fácil. Sin trayectoria y desconocido en los círculos políticos, Moujane explicó que tuvo que hacer llamadas telefónicas incansables para convencer a líderes partidarios escépticos.
Ahora, con una campaña de bajo presupuesto, intenta abrirse paso en un parlamento donde la edad promedio de los legisladores es de 53 años.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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