Aumentan ataques con drones en el mar Negro en medio de la guerra en Ucrania

Las patrullas de la policía fronteriza de Bulgaria están respondiendo a ataques con drones contra buques comerciales, a medida que la guerra de Rusia en Ucrania trae un peligro creciente para la navegación frente a las costas del mar Negro de Bulgaria y Rumania.
Nueve buques de carga y petroleros fueron alcanzados por drones aéreos o navales cerca de las líneas costeras de Bulgaria y Rumania -- ambos miembros de la OTAN -- durante 24 días de octubre. Al menos 30 marineros en buques comerciales fueron confirmados muertos o reportados como desaparecidos.
Los ataques han añadido peligrosas misiones de rescate a las tareas de la policía fronteriza búlgara, que también combate la migración no autorizada y el crimen transfronterizo.
En una operación reciente, una patrulla de la policía fronteriza ayudó a la tripulación del Chelsea 3, un buque de carga operado por Ucrania que navegaba bajo bandera de Malta, después de que fuera impactado por tres drones.
Los 15 miembros de la tripulación fueron rescatados del buque dañado pese a los fuertes vientos y el oleaje, señaló Nikolay Monev, quien comanda la base de la policía fronteriza en Sozopol, en la costa sur búlgara del mar Negro.
“Somos capaces de responder de inmediato. Nuestras embarcaciones sirven como primera línea de respuesta ante situaciones de este tipo, incluidos incidentes que involucran drones”, manifestó Monev.
La base de Sozopol, establecida en 2013 con financiación de la Unión Europea, mantiene entre dos y cinco embarcaciones en servicio activo en todo momento. Las operaciones de patrullaje cuentan con estaciones de vigilancia costera equipadas con radar, imágenes térmicas y cámaras diurnas.
A lo largo de la guerra, Rusia ha bombardeado repetidamente los puertos ucranianos del mar Negro y del río Danubio. Algunos miembros de la OTAN se preguntan si el presidente ruso Vladímir Putin busca una escalada para poner a prueba su apoyo a Ucrania.
“Durante mucho tiempo, la guerra en Ucrania fue vista en Bulgaria como un conflicto que ocurría al otro lado del mar, y nos afectaba principalmente por el aumento de los precios, los refugiados y las tensiones políticas”, escribió el analista Ruslan Trad en el semanario empresarial búlgaro Capital la semana pasada.
“Ahora, por primera vez, se hace evidente que el mar no es una frontera, sino un espacio compartido”, añadió Trad. “Lo que ocurra en su lado oriental puede llegar a nuestras aguas”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



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