Exrehén israelí Guy Gilboa-Dalal relata abusos sexuales en Gaza y pide denunciarlos

Un hombre israelí que afirma haber sufrido abusos sexuales durante su cautiverio en la Franja de Gaza espera usar su voz para ayudar a empoderar a víctimas que han padecido agresiones similares, incluso en zonas de conflicto, dijo en declaraciones previas al Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos.
Guy Gilboa-Dalal, de 25 años, pasó dos años retenido en Gaza después de que insurgentes palestinos lo secuestraron junto a otras 250 personas durante los ataques encabezados por Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023.
“Siento que tengo la misión de llevar este mensaje al mundo, usar mi voz y empoderar a otras víctimas de agresiones sexuales”, manifestó Gilboa-Dalal el domingo, en una conversación con la primera dama israelí, Michal Herzog, en Jerusalén. “Quiero que las personas que han pasado por esas experiencias sepan que no están solas”.
The Associated Press no suele identificar a personas que dicen haber sufrido agresiones sexuales, a menos que se presenten públicamente.
Según Naciones Unidas, la violencia sexual vinculada a los conflictos está aumentando en todo el mundo, y los casos se duplicaron con creces en 2025, a medida que actores estatales y no estatales la utilizan cada vez más como táctica de guerra, tortura y represión política.
En Israel y los territorios palestinos, el uso de la violencia sexual como parte del conflicto se ha politizado en gran medida desde los ataques del 7 de octubre y el inicio de la guerra en Gaza. Grupos de derechos y la ONU han investigado y documentado casos a partir de denuncias de violaciones generalizadas durante la incursión inicial de Hamás.
La ONU también indicó el mes pasado que ha verificado múltiples incidentes de violencia sexual relacionada con el conflicto, “incluso como forma de tortura”, perpetrados por militares y fuerzas de seguridad israelíes contra hombres y mujeres palestinos en Gaza y Cisjordania. Israel niega las acusaciones.
Este año, Naciones Unidas incluyó por primera vez a las fuerzas armadas y de seguridad de Israel en una lista de partes “de las que existen sospechas fundadas de haber cometido o ser responsables de patrones de violación u otras formas de violencia sexual en situaciones de conflicto armado". Hamás ya estaba en el listado.
En 2024, la representante especial de la ONU sobre la violencia sexual en los conflictos, Pramila Patten, dijo que “encontró información clara y convincente” de que algunos rehenes fueron sometidos a ese tipo de abusos, incluyendo violaciones y “tortura sexualizada”. Pero en un informe reciente, Naciones Unidas apuntó que “no pudo verificar” las denuncias públicas de antiguos rehenes que acusaban a sus captores palestinos de abusos. Atribuyó la falta de verificación a lo que describió como la negativa de Israel a permitir que grupos de la organización llevaran a cabo investigaciones.
Gilboa-Dalal volvió a relatar el domingo los detalles de los abusos que dice haber sufrido y afirmó sentirse frustrado con la ONU. En una breve entrevista aparte, tras la conversación con Herzog, Gilboa-Dalal señaló que “No tienen derecho a decir qué pasó o qué no pasó. Yo estuve allí, ellos no”.
Al menos seis de los rehenes liberados han compartido públicamente experiencias de agresión sexual durante su cautiverio. Gilboa-Dalal habló por primera vez de los ataques en una entrevista con medios israelíes el pasado noviembre, aproximadamente un mes después de su liberación.
De acuerdo con Gilboa-Dalal, los abusos ocurrieron en dos agresiones separadas, más de un año después de su captura. Contó que se quedó paralizado mientras ocurría y que no pudo oponer resistencia, aterrorizado y físicamente debilitado tras pasar la mayor parte del tiempo en una celda estrecha, a gran profundidad bajo tierra, con otros tres rehenes. Aseguró que los privaban de comida o les daban alimentos en mal estado, y que les negaban la posibilidad de moverse o bañarse.
En ambas ocasiones, relató, estaba desnudo y con los ojos vendados. Señaló que el captor lo amenazó con matarlo si alguna vez hablaba de lo ocurrido, lo golpeó y le puso un cuchillo en el cuello y una pistola en la cabeza.
“Podía hacer lo que quisiera. Yo estaba muy débil y él era muyfuerte”, sostuvo Gilboa-Dalal . Como él y los demás rehenes estaban constantemente vigilados, no contó su experiencia a ninguno de ellos hasta poco antes de que uno fuera liberado durante un alto el fuego temporal en febrero de 2025, añadió.
Ahora, está intentando sanar y pasar tiempo con su familia. También está escribiendo un libro y un guion de anime sobre su experiencia.
Apuntó que le preocupa que otras víctimas de abuso sexual también estén aisladas y no puedan hablar de lo que les ocurrió. “Puede que piensen ‘quizá fue mi culpa, quizá podría haber hecho algo diferente’”, comentó. “Pero no fue mi culpa y no fue culpa de ninguna de las víctimas”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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