Ruta de las Canarias: una peligrosa vía que ha ganado popularidad entre los migrantes de África

La popularidad de esta ruta es consecuencia en parte del COVID-19

AP Noticias
miércoles 20 enero 2021 16:13
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Bajo un cielo estrellado del Sahara, traficantes desentierran una embarcación cubierta de arena, una nave pensada para transportar migrantes del norte de África hasta las Islas Canarias.

Demostrando pericia, los hombres colocan la lancha de fondo azul en un vehículo de doble tracción que la llevará a su escondite en la costa del Sahara Occidental. La nave deberá transportar de 20 a 30 migrantes por el océano hasta las islas españolas, a través de lo que la organización de la Unión Europea a cargo de las fronteras describe como “la ruta migratoria más peligrosa del mundo”.

La entrega de la embarcación es un elemento clave del tráfico de personas en el Sahara Occidental, un negocio que prosperó el año pasado, en que el coronavirus dejó en la pobreza a cantidades de africanos y se cerraron otras rutas migratorias. El tráfico a través de las Canarias se multiplicó por ocho, llegando a niveles nunca vistos.

Empujadas por la ayuda de España y la Unión Europea, las autoridades marroquíes que controlan el Sahara Occidental —territorio disputado en el que mucha gente aspira a la independencia— combaten firmemente el tráfico de personas y hace poco impidieron la entrega de una embarcación, en una operación presenciada por The Associated Press.

Las naves, no obstante, siguen llegando. Los traficantes burlan las patrullas policiales y la vigilancia de helicópteros y logran transportar las naves del desierto a la costa de Dajla, una ciudad en una península con una importante actividad pesquera, popular entre los amantes del kitesurfing. En los últimos meses partieron desde sus playas embarcaciones de distintas bandas de traficantes repletas de migrantes dispuestos a ensayar la travesía de 500 kilómetros (300 millas) hasta las Canarias, al norte.

Si bien los viajes irregulares a Europa mermaron en el 2020, la ruta de las Canarias registró un marcado aumento. Llegaron unos 22.600 migrantes, que hicieron de España el principal punto de ingreso de africanos que intentaron llegar a Europa el año pasado, según cifras del gobierno español y de la UE. Al menos 600 personas murieron o desaparecieron durante el trayecto.

La popularidad de la ruta por las Canarias es consecuencia en parte del COVID-19.

La pandemia dejó sin trabajo a una enorme cantidad de gente en Marruecos al paralizar la actividad turística y cerrar periódicamente los negocios. Mientras que en el pasado el grueso de los migrantes que llegaban a las Canarias proveían del sub-Sahara, hoy la mitad de ellos son marroquíes. También arriba gente de Guinea, Gambia y Mauritania, naciones del África occidental, de acuerdo con la Organización Internacional de Migraciones (OIM).

Un residente de Dajla que organiza viajes de migrantes dijo que las dificultades económicas hicieron que se abocase al tráfico de personas.

“Tenemos que alimentar a nuestras familias”, se justificó el hombre de 32 años, que habló con la AP a condición de no ser identificado en vista de que su actividad es ilegal.

Reveló que él organiza un viaje por semana, pero que la competencia despacha hasta 10 embarcaciones por noche. Calcula que la mitad de las travesías fracasan por problemas antes de la partida o ya en el mar.

En la península de Dajla había muestras de una fallida expedición: restos de una embarcación que se incendió. No se sabe qué sucedió con los migrantes que llevaba.

El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM registró 601 muertes o desapariciones asociadas con la ruta de las Canarias el año pasado, incluidas 109 de gente que partió de Dajla o fue encontrada en Dajla. Siguen investigando la desaparición de otras ocho embarcaciones con un total de 355 personas a bordo.

El traficante de Dajla dijo que los migrantes pagan 2.000 dólares por viaje, una suma enorme en Marruecos, donde la gente gana unos pocos cientos de dólares al mes. No dijo cuánto saca él con su negocio.

“No sé de dónde sacan el dinero, pero quieren irse a cualquier costo”, manifestó.

Una noche reciente un grupo de traficantes partió de Dajla hacia el interior, seguido por un vehículo con trabajadores. Sortearon sin problemas varios controles policiales y en determinado momento se salieron de la carretera y se internaron en el desierto. Guiados por alguien que parecía haber hecho este trayecto muchas veces y que tenía unas coordinadas de GPS, llegaron a una carpa blanca, donde los recibió un fabricante de embarcaciones y desenterró una bastante grande.

Cuando se disponían a partir, los traficantes recibieron un alerta sobre “actividad” policial en la zona y decidieron suspender la salida. En cuestión de minutos, la lancha estaba enterrada nuevamente en la arena y no había rastros de la carpa ni del equipo,

Cuando el grupo regresaba, una patrulla policial los detuvo y revisó el vehículo, sin encontrar nada.

El carpintero dijo que construía las embarcaciones en el desierto para no llamar la atención, una práctica bastante común. Los traficantes también les compran sus embarcaciones a los pescadores. El carpintero, quien dijo que cobra unos 20.000 dírhams (2.000 dólares) por embarcación, habló a condición de no ser identificado porque hace negocios con traficantes.

Cuando estas embarcaciones llegan a Dajla, son muy codiciadas.

Puede tomar hasta cuatro días arribar a las Canarias y la gente llega en muy malas condiciones. Generalmente no comen durante el trayecto y apenas si beben agua, según organismos migratorios.

A pesar de todo, la gente insiste en intentar el cruce en medio de la crisis mundial asociada con la pandemia. Los cruces por esta ruta alcanzaron el año pasado sus niveles más altos desde que la UE empezó a llevar la cuenta en el 2009 y España envió altos funcionarios a Senegal y Marruecos en noviembre para ver cómo se puede frenar este tráfico.

La policía marroquí dice que con la ayuda de la UE impidió la partida de casi 10.000 personas el año pasado y el gobierno aceptó recibir a los marroquíes que son deportados.

El tráfico, sin embargo, continúa y este año ya se reportaron seis muertes en la ruta de las Canarias, incluida la de un niño que se ahogó.

“Es sin duda una de las rutas más mortales a la Unión Europea”, declaró la comisionada del interior Ylva Johansson ante legisladores de la UE el martes. “Y no sabemos el total de muertos”.

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Los periodistas de la Associated Press Lorne Cook (Bruselas), Renata Brito (Barcelona) y Angela Charlton (París) colaboraron en este despacho.