Informe de ONU: Fuerzas de Uganda ayudaron a Sudán del Sur a perpetrar bombardeos contra civiles

Uganda ayudó a Sudán del Sur a llevar a cabo ataques aéreos que mataron y quemaron gravemente a civiles hace un año, según una investigación de la ONU.
Los bombardeos aéreos conjuntos de Sudán del Sur y Uganda “apuntaron contra zonas pobladas por civiles, afectando predominantemente a comunidades nuer en áreas vinculadas a la oposición”, señaló el informe de la Comisión de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Sudán del Sur, en referencia al segundo grupo étnico más grande del país africano.
Tropas ugandesas están desplegadas en Sudán del Sur para ayudar al gobierno del presidente Salva Kiir a enfrentar a las fuerzas leales al dirigente opositor Riek Machar, quien fue suspendido como vicepresidente en septiembre luego de enfrentar cargos penales. Autoridades militares ugandesas afirman que las tropas están en Sudán del Sur por invitación del gobierno sursudanés y de conformidad con un acuerdo bilateral de seguridad.
Al tiempo que Machar está siendo juzgado por delitos que incluyen traición, los combates se han intensificado en zonas consideradas sus bastiones, donde las tropas gubernamentales intentan dispersar a los rebeldes.
Los ataques citados en el informe de la ONU implicaron un uso generalizado de “dispositivos incendiarios improvisados”, indicó.
Fuerzas ugandesas ingresaron a Sudán del Sur en marzo de 2025 con equipo militar, incluidos tanques y vehículos blindados. Eso ocurrió poco después que una milicia tomara por asalto una guarnición militar cerca de la frontera con Etiopía.
Semanas después, Machar fue puesto bajo arresto domiciliario por su presunto papel en la organización del ataque, acusaciones que él niega. Desde entonces, el gobierno ha recurrido a ataques aéreos para obtener ventaja en un conflicto en expansión con las fuerzas de Machar y otros grupos armados.
El presidente ugandés Yoweri Museveni envió a su ejército para intervenir en la guerra civil de Sudán del Sur de 2013 a 2018 en múltiples ocasiones en apoyo de las fuerzas de Kiir, lo que ayudó a inclinar la balanza a su favor.
Durante un ataque en marzo de 2025 en Wunaliet, a 15 kilómetros (9 millas) de la capital, Juba, las viviendas quedaron envueltas en llamas luego que aviones lanzaran “barriles de líquido que se encendía”, contaron testigos a la comisión de Naciones Unidas. Los sobrevivientes dijeron que vieron a “civiles ardiendo, incluido un niño quemado hasta quedar irreconocible”. También fue impactado un cuartel que albergaba a soldados de la oposición.
Un día después del ataque, el general Muhoozi Kainerugaba, hijo de Museveni y quien también se desempeña como el principal comandante militar, publicó en X que Uganda había bombardeado a las fuerzas de la oposición.
“Nuestra ofensiva aérea no se detendrá hasta que Riek Machar haga la paz con mi tío Afande Salva”, escribió Kainerugaba. Aunque Kiir no es en realidad tío de Kainerugaba, el término muestra la cercanía entre ambos gobiernos.
La publicación, que luego fue eliminada, iba acompañada de un video que parecía mostrar explosiones en llamas captadas desde una aeronave en vuelo.
Los datos de seguimiento de vuelos muestran que un avión turbohélice que sobrevoló en círculos la zona durante el bombardeo había llegado más temprano ese día desde Uganda y era operado por el ejército ugandés, indicó el informe de la ONU.
El informe no establece de manera concluyente en cuántas operaciones participó Uganda ni la naturaleza exacta de su participación; sólo señala que parecía haber “altos grados de planificación, integración operativa y autorización a nivel de mando”.
Uganda negó en noviembre haber participado en operaciones de combate en Sudán del Sur. También ha negado el uso de “armas químicas y bombas de barril” y aseveró que no ataca a civiles.
El año pasado, Amnistía Internacional afirmó que Uganda había violado un embargo de armas de la ONU de 2018 que prohíbe a los Estados miembros proporcionar la mayoría de las formas de asistencia militar a Sudán del Sur, incluidas armas y personal. Un panel de expertos de Naciones Unidas coincidió con esa evaluación en noviembre.
Los combates en curso amenazan un acuerdo de paz firmado en 2018. El ejército de Sudán del Sur ordenó a los cascos azules de la ONU desalojar Akobo en un plazo de 72 horas el viernes, cuando las tropas gubernamentales combatían contra fuerzas de la oposición.
También se ordenó abandonar la localidad a agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales, en el estado de Jonglei, el epicentro de los combates.
___ El periodista de The Associated Press Deng Machol contribuyó a este despacho desde Sudán del Sur.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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