Un pionero de la seguridad alimentaria gana el Premio Mundial de la Alimentación

Un científico pionero en los estándares modernos de seguridad que se utilizan en todo el mundo para el procesamiento de alimentos recibió el Premio Mundial de la Alimentación de este año, anunció el miércoles la organización, que afirmó que su trabajo evitó millones de casos de enfermedades transmitidas por alimentos y redujo el desperdicio de comida.
El holandés Huub Lelieveld obtuvo el galardón tras seis décadas dedicadas a impulsar formas de mejorar la seguridad alimentaria y a promover regulaciones comerciales que permitan que los alimentos seguros circulen por el mundo con mayor facilidad.
“Yo solo hice lo que creí que era correcto”, dijo Lelieveld en una entrevista con The Associated Press. “Quiero que todo el mundo tenga suficiente comida, pero… también debe ser segura”.
Lelieveld comenzó su carrera como investigador de alimentos en Unilever en una época en la que los mecanismos para fabricar productos alimentarios seguros le resultaban “ilógicos”, comentó.
A menudo, los alimentos se esterilizaban o se conservaban químicamente después de la producción, y era necesario apagar el equipo una o dos veces al día para limpiarlo, lo que resultaba difícil y llevaba mucho tiempo. Los alimentos procesados también requerían un uso intensivo de conservantes, sal, azúcar y ácidos para reducir el riesgo de contaminación, lo que restaba sabor y valor nutricional.
“Me di cuenta muy pronto de que, en mi opinión, hacían las cosas de la manera equivocada”, señaló. “Desde el principio he estado trabajando en… convencer a la gente de que hay que hacerlo de otra manera”.
Lelieveld trabajó con colegas para desarrollar métodos y equipos de producción higiénicos, logrando que la fabricación de alimentos fuera más eficiente y menos dependiente de sustancias químicas.
Tras escalar los procesos en Unilever y demostrar que funcionaban, el científico señaló que la empresa lo autorizó para publicar la investigación para su difusión y uso a nivel mundial.
“Mi filosofía era: no se debe competir en seguridad alimentaria”, explicó. “Difundir la tecnología, la tecnología higiénica, era muy importante”.
Los alimentos inseguros causan 600 millones de enfermedades transmitidas por alimentos y 420.000 muertes cada año, según la Organización Mundial de la Salud.
“Lelieveld fue elegido por traducir la ciencia de la seguridad alimentaria en regulaciones, legislación y prácticas globales, una medida que abarca decenas de países”, indicó en un comunicado Gebisa Ejeta, presidente del comité de selección del laureado. “Se estima que sus iniciativas han beneficiado a millones de consumidores en todo el mundo”.
El Premio Mundial de la Alimentación, con sede en Iowa, fue fundado por Norman Borlaug, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 1970 por su trabajo para aumentar de manera drástica la producción de los cultivos y reducir la amenaza de hambruna en muchos países. Este reconocimiento de ciencia agrícola incluye un premio de 500.000 dólares.
“Lelieveld vive conforme a su convicción de que el acceso a alimentos seguros es un derecho universal, una filosofía compartida por el fallecido doctor Norman Borlaug”, afirmó en un comunicado Mashal Husain, presidenta de la Fundación del Premio Mundial de la Alimentación.
Tras cuatro décadas en Unilever, Lelieveld fundó la Global Harmonization Initiative (GHI) en 2004 para promover el consenso en las regulaciones alimentarias y comerciales en todo el mundo. Con el apoyo de una red de unos pocos miles de científicos en todo el planeta, la organización sin fines de lucro también trabaja para abordar desafíos críticos de seguridad alimentaria y facilitar la educación en seguridad de los alimentos.
La GHI “es extremadamente útil porque tiene este enorme acervo de conocimiento sobre seguridad alimentaria y protección de los alimentos”, aseguró Lelieveld.
El galardonado sostuvo que persisten los desafíos para un acceso amplio a alimentos y agua seguros, y espera ver un sistema en el que las personas puedan producir alimentos y agua seguros a nivel local aun si se restringe el tránsito de bienes a través de las fronteras.
“No se puede detener el transporte de agua por el aire, con las nubes”, señaló. “Se puede producir agua segura en todas partes, pero necesitamos distribuir este conocimiento a las personas que lo necesitan, y ese es el mayor desafío”.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






Bookmark popover
Removed from bookmarks