Reclutamiento forzado de niños en Colombia se cuadruplicó en cinco años, según UNICEF
El reclutamiento forzado de menores por parte de grupos armados ilegales en Colombia se cuadruplicó en cinco años, en medio de una creciente violencia y pocas oportunidades en sus comunidades, advirtió el jueves UNICEF.
“No sólo quedan atrapados en el fuego cruzado, sino que llevan años siendo reclutados o utilizados por grupos armados. Las consecuencias que esto tiene para ellos y sus familias son devastadoras”, indicó la representante de UNICEF en Colombia, Tanya Chapuisat, en un comunicado. “Es urgente tomar medidas para proteger a la infancia”.
Mientras en 2020 las Naciones Unidas verificaron 116 casos de reclutamiento, para 2024 registraron 453, según las últimas cifras disponibles en el informe del Secretario General sobre la niñez publicadas el año pasado y en las que se basó UNICEF.
Pero el reclutamiento podría ser más elevado por un subregistro en las cifras, usualmente causado por el temor que sienten las familias de las víctimas a sufrir represalias de los ilegales.
La violencia no ha cesado en la última década pese a la histórica firma del acuerdo de paz con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El vacío territorial que dejó la guerrilla fue llenado por otros grupos ilegales, incluidas las disidencias de las FARC, que se disputan las economías ilícitas.
Según UNICEF, el aumento se produce por la escalada de violencia en los territorios, la pobreza, la falta de educación y la limitada disponibilidad de servicios sociales e infraestructura.
“A menudo los niños y niñas se ven obligados a alistarse para ayudar a sus familias o para escapar de la violencia en su hogar. Otros lo hacen tras recibir amenazas contra su seguridad", indicó el informe.
“Tratados como mercancías”
Los menores también son atraídos mediante engaños y falsas promesas de una vida mejor por redes de reclutamiento que los venden como “mercancías”, advirtió la víspera The International Crisis Group en un informe llamado “Menores en el frente de batalla: detener el reclutamiento infantil en Colombia”.
Elizabeth Dickinson, analista senior del International Crisis Group, explicó a The Associated Press que encontraron dos modalidades de estructuras de reclutamiento. La primera opera dentro del grupo ilegal, que dispone de algunos de sus miembros para buscar a los menores.
“Identifican niños con necesidades y se las dan: si tienen hambre, les llevan con comida; si la niña está sola, la enamoran. En muchos casos es una persona conocida de la familia, lo que hace difícil resistir el reclutamiento”, indicó Dickinson.
La segunda modalidad son los “reclutadores independientes”, que no pertenecen a los grupos armados, pero que se dedican a hallar a los menores y luego venderlos al grupo que más dinero ofrece.
“Cada niño tiene un valor por sus características. Me describieron que una niña ‘con buen cuerpo’ puede alcanzar un millón de pesos (272 dólares) y un niño 500.000 pesos (135 dólares)”, explicó Dickinson.
Los reclutadores, según ha advertido también la ONU, están utilizando las redes sociales para atraer y luego contactar a los menores.
Un lastre del conflicto armado
El reclutamiento de menores ha sido una constante en el conflicto armado interno colombiano. Las extintas FARC reclutaron al menos a 18.677 niños entre 1971 y 2016 en todo el país, según el Tribunal de Paz.
Antes de firmar la paz, las FARC acordaron suspender el reclutamiento infantil, lo que hizo disminuir las cifras. Pero su efecto fue temporal dado que los grupos armados restantes y los nuevos empezaron a alimentar sus filas con menores.
El gobierno ha acusado a las disidencias de ser los mayores responsables de reclutar niños y ha calculado que la estructura de alias “Iván Mordisco” —la disidencia más numerosa— está conformada en un 37% por menores.
La política de “paz total” con la que el gobierno del izquierdista Gustavo Petro abrió mesas de negociación con ilegales ha logrando en ciertos casos acuerdos provisionales para proteger a la niñez. Sin embargo, Dickinson explicó que algunos no se han implementado aún y otros quedaron sin efecto con el rompimiento de los diálogos.
Las consecuencias letales del reclutamiento forzado quedaron en evidencia en noviembre pasado cuando al menos siete menores murieron en un bombardeo militar contra las disidencias de las FARC.
Los bombardeos fueron suspendidos al inicio del gobierno de Petro en los casos en los que se sospechara la presencia de niños en los campamentos ilegales; sin embargo, luego cambió su estrategia y los avaló.
“Ellos (los armados) hacen un perímetro de niños alrededor de los comandantes con más poder con el fin de prevenir bombardeos y cualquier combate, porque asegura que los primeros muertos van a ser los niños”, aseguró Dickinson.






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