“No porque brille es una buena inversión”; advierten riesgos en el nuevo aeropuerto de México

Expertos prevén que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, una de las obras insignia del presidente Andrés Manuel López Obrador, operaría hasta dos años con instalaciones subutilizadas al no lograr su objetivo de despresurizar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México “Benito Juárez”

José Luis Montenegro
lunes 21 marzo 2022 21:22
MÉXICO | Las "mañaneras" de AMLO: ¿Populismo o rendición de cuentas?

Este lunes, se inauguró el AIFA (Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles), una de las obras insignia de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El primer vuelo comercial que partió del complejo fue de la aerolínea Aeroméxico, el cual despegó a las 06:30 horas con 89 pasajeros, con destino a la ciudad sureña de Villahermosa, en el estado de Tabasco.

Los directivos de Aeroméxico revelaron que cada semana partirán 14 vuelos hacia las ciudades de Mérida y Villahermosa desde el AIFA, sin dejar de ofertar sus vuelos fijos desde el AICM (Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México).

Esta mañana, AMLO aseguró que su traslado desde la puerta de Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, hasta el AIFA, fue en un tiempo estimado de 35 minutos; sin embargo, el primer mandatario agregó que salió a las 05:10 horas y que este día es extraordinario porque es de asueto, debido al natalicio de Benito Juárez –considerado uno de los próceres de la democracia en México– y el inicio de la primavera.

Por su parte, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, detalló que este día habrá 20 operaciones aéreas y se trasladará a 2.020 pasajeros. Asimismo, el comandante del Agrupamiento del AIFA, Gustavo Vallejo, reveló que el complejo aeroportuario ya cuenta con la certificación de la autoridad aeronáutica del país y celebró que el nuevo aeropuerto cuente con radares primarios y secundarios, así como sistemas de aterrizajes por instrumentos de la categoría 3D.

A la ceremonia de recepción del primer tramo del AIFA asistieron cerca de 3.500 invitados, entre ellos, Claudia Sheinbaum, gobernadora de la Ciudad de México; Alfredo del Mazo Maza, gobernador del Estado de México; Omar Fayad, gobernador del estado de Hidalgo; y empresarios connotados como Carlos Bremer (Value Grupo Financiero), Carlos Hank González (Grupo Financiero Banorte), Emilio Azcárraga (Televisa) y el multimillonario Carlos Slim (Grupo Carso/Telcel).

¿Un proyecto inviable?

Este 21 de marzo, el presidente de México cumplió con su promesa política de entregar la primera etapa del AIFA, que consta de dos pistas civiles y una militar, con un presupuesto ejercido de más de 104.000 millones de pesos, es decir, más de 5.000 millones de dólares. Cabe mencionar que, tras la erogación del gasto aprobado para este 2022, inscrito en el Presupuesto de Egresos de la Federación, el sobrecosto del AIFA será de 36 por ciento.

El incremento de gastos no contempla una de las acciones que el Gobierno de México informó hace unas semanas. La empresa estatal Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles S.A. de C.V. asegurará la nueva terminal aérea del país hasta por 6.000 millones de pesos, lo equivalente a 293 millones de dólares.

Sin embargo, no todo es ‘miel sobre hojuelas’ para AMLO. Hace unos días, la revista The Economist publicó un contundente editorial titulado “Los nuevos megaproyectos de México pueden hacer más daño que bien”, en el que aseguró que “no porque sus instalaciones brillen significa que dará los resultados que espera”. Y agregó: “Desde los baños hasta los salones, la terminal brilla, pero eso no la convierte en una buena inversión”.

La publicación destacó que el megaproyecto de AMLO dará servicio a cerca de 19,5 millones de pasajeros al año, lo equivalente a un 40 por ciento de la capacidad de operación del AICM en 2019. The Economist reveló que se complicará la gestión del espacio aéreo en la capital mexicana. “Estará subutilizado” –refirió la revista– al detallar que las carreteras del AIFA aún están inconclusas, por lo que solo complicará más el tránsito e interrumpirá las actividades económicas de la zona.

“[El proyecto] parece ser elegido por capricho presidencial”, destacó el medio, asegurando que los puestos de trabajo que generará solo serán temporales.

Otras voces se han pronunciado en contra del AIFA. Tal es el caso del arquitecto Francisco González Pulido, quien aseguró que el Ejército Mexicano distorsionó el proyecto que él lideró sin consultárselo. En 2020, su despacho FGP Atelier entregó un plan maestro para la construcción del edificio terminal del AIFA, pero su firma no fue involucrada en el proceso, dando como resultado una propuesta distinta a la planteada.

En una entrevista con Forbes México, González reveló que “no es lo que yo soy, ni es cómo yo lo pensé, ni es lo que yo imaginé, ni es lo que yo soñé”, cuando la publicación le cuestionó su sentir respecto a la obra que fue inaugurada este día. Y agregó que el Gobierno de AMLO tomó “decisiones unilaterales” que podrían minar dos de las características principales del complejo aeroportuario: “eficiencia y austeridad”.

En meses anteriores, el AIFA fue objeto de burlas y críticas por parte de un gran sector de la sociedad mexicana, al equiparar sus instalaciones a las de una central de autobuses e, inclusive, a una nave industrial. Para González Pulido, México perdió una oportunidad de mostrar al mundo la innovación arquitectónica y manufactura nacionales; en cambio ­–refiere el arquitecto– se apostó por representar la cultura mexicana “con mal gusto”.

Inaugurado con poco transporte público

Cabe mencionar que, si un usuario decide viajar en avión y lo hace a través del AIFA, en el municipio de Tecámac, en el Estado de México, tendrá que desplazarse en automóvil particular o a través de un servicio de taxi o servicio privado en una aplicación móvil. Al menos así será por un año, en lo que el Gobierno de México culmina los proyectos para que opere el transporte público.

Según el plan de trabajo del AIFA, el Tren Suburbano y el Mexibús operarán dentro de un año a pesar de que la Terminal Intermodal de Transporte Terrestre ya tiene un 89 por ciento de avance, de acuerdo con el capitán ingeniero constructor, Martín Méndez Balleza, encargado de la obra.

Según Méndez Balleza, se estima que 19,5 millones de personas utilicen el AIFA para viajar a diferentes destinos; y de esa gente, se prevé que el 60 por ciento arribe en vehículo particular, mientras que el restante lo haga utilizando el transporte público.

Como una solución alterna, la Presidencia de México reveló el mapa de las 14 rutas con sus principales puntos de conexión, así como los tiempos de traslado y los costos del transporte público concesionado que podrán desplazar a los usuarios de la Ciudad de México y Área Metropolitana al AIFA.

Los precios oscilan entre los 50 y 180 pesos –2,5 y 8,8 dólares– y los trayectos van desde 42 minutos hasta una hora con 40 minutos, aproximadamente. De acuerdo con el Gobierno de México, el tiempo de traslado de mayor duración es del Toreo al AIFA, que comprende una hora con 40 minutos con un costo de 125 pesos, lo equivalente a 6,1 dólares; mientras que el recorrido más corto y el de menor precio es de Indios Verdes al AIFA, con una duración de 42 minutos y un costo de 50 pesos, casi 2,5 dólares.

El mapa, difundido por la Oficina de Comunicación Social de la Presidencia de México, también detalla que el costo por persona saliendo desde cualquiera de las cuatro centrales de autobuses (Norte, Poniente, Tapo, Taxqueña) al AIFA es de 125 pesos, lo equivalente a 6,2 dólares. El gráfico no detalla cuál es el tiempo que demorarían los usuarios si utilizan cualquiera de esas cuatro rutas, dos de ellas (Poniente y Taxqueña), se ubican a una distancia de 51 kilómetros y 53,9 kilómetros, respectivamente, del complejo aeroportuario.

Cabe mencionar que la cancelación del NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) costó 163.540 millones de pesos –más de 8.170 millones de dólares–, según un reporte de la ASF (Auditoria Superior de la Federación). Una de las razones principales por las que se descartó el proyecto que ya tenía un 53 por ciento de avance fue la poca transparencia y rendición de cuentas, pues según AMLO, el proyecto “beneficiaría a un grupo de potentados al servicio del poder político”.

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