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La Suprema Corte de México sesiona por primera vez en pueblo indígena de las montañas de Chiapas

Ral Vera

La Suprema Corte de Justicia de México dejó por primera vez su sede en un edificio neoclásico de Ciudad de México para sesionar en la plaza central en una localidad indígena de las montañas de Chiapas, estado fronterizo con Guatemala, con la intención de llevar el más alto tribunal del país a los rincones más remotos del territorio.

Se trata de la primera sesión extraordinaria en ese territorio que realiza el alto tribunal, el primero en ser elegido por voto popular tras una polémica reforma judicial, y que empezó su mandato hace seis meses bajo la presidencia de Hugo Aguilar, un abogado indígena del vecino estado de Oaxaca.

“Muchas veces en nuestras comunidades solo sentimos los efectos de alguna decisión” que se toma muy lejos, dijo Aguilar ante más de 2.000 personas congregadas bajo una carpa en la plaza de Tenejapa. Ahora, agregó, el objetivo es "que ustedes vean cómo deliberamos, que ustedes sepan qué decimos, cómo reflexionamos y cómo tomamos la decisión”.

Algunos de los presentes, autoridades y líderes indígenas, llevaban carteles con el lema “derecho a la libre determinación”. Otros simplemente acudieron a escuchar y ser parte de un momento que todos consideraban importante.

“Me da gusto que este nuevo ministro salga a los pueblos, a las ciudades a emprender lo que es el tema de justicia porque nos hace mucha falta escuchar al pueblo”, dijo María de la Cruz Velasco, presidenta de una fundación que ayuda a víctimas de feminicidio.

Parte de los presentes eran de la comunidad de La Candelaria, en el municipio de San Cristóbal de las Casas, donde llevan años exigiendo se les reconozca su derecho a la autonomía, algo que el congreso de Chiapas no hizo y por eso se ampararon. El caso llegó a la Corte y fue uno de los asuntos a tratar el jueves.

Las sesiones del alto tribunal suelen ser tediosas y difíciles de seguir para cualquier persona ajena al mundo judicial, pero los pueblos indígenas mexicanos y en general muchas víctimas de la violencia han tenido tradicionalmente un aliado en este tribunal que ha defendido con una visión generalmente progresista los derechos humanos reconocidos la Constitución y los convenios internacionales, aunque algunas de las sentencias no siempre se hayan cumplido.

Velasco recordó cuando su hija fue asesinada y los tribunales no quisieron calificar el delito como feminicidio y fue la Suprema Corte la que finalmente resolvió que no era un homicidio normal, sino que había una perspectiva de género. "Hoy el feminicida de mi hija cumple 55 años de prisión”, afirmó.

El alto tribunal surgió de unas inéditas elecciones judiciales que tuvieron una bajísima participación y fueron tremendamente criticadas dentro y fuera del país porque para muchos suponían el inicio de la politización de la justicia en México y por tanto de su imparcialidad. Tras los comicios, los candidatos apoyados por el oficialismo coparon no solo la Suprema Corte sino los tribunales de mayor rango.

Pero en Tenejapa, en las montañas de Chiapas, ese no era un tema de conversación. La mayoría se sentían halagados porque altos funcionarios se acercaran a ellos.

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