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Bolivia va a elecciones regionales sin una fuerza política favorita tras la caída de la izquierda

BOLIVIA-ELECCIONES
BOLIVIA-ELECCIONES (AP)

Candidatos a alcaldes, gobernadores y legisladores locales cierran el miércoles sus campañas en Bolivia para unas elecciones fragmentadas y sin una fuerza favorita tras la caída de la izquierda.

El próximo domingo los bolivianos elegirán entre más de 30.000 candidatos –una cifra récord-- a más de 5.000 autoridades regionales y municipales después de las elecciones generales del año pasado que ganó el centroderechista Rodrigo Paz y en las que quedó relegado casi al último lugar el izquierdista Movimiento Al Socialismo (MAS) que había gobernado por casi 20 años.

Con caravanas de automóviles, conciertos y marchas en las calles los candidatos apuraban sus cierres de campaña. “Desde el jueves rige el silencio electoral para que los electores decidan su voto y acudan a votar el domingo”, dijo el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Gustavo Ávila.

Los bolivianos van a las elecciones sin candidatos favoritos y sin fuerzas hegemónicas por primera vez en casi dos décadas. En las encuestas para gobernador en las regiones principales como Santa Cruz —el motor económico y la más poblada del país—, Cochabamba y La Paz ningún candidato supera el 40% de intención de voto.

“No conozco a ninguno, estas elecciones son muy confusas. Aún no sé por quién votar”, señaló a The Associated Press Lisbeth Mamani, una vendedora de cuadernos de 32 años en un mercado popular de La Paz.

El analista político Carlos Saavedra dijo a AP que con el “derrumbe de la hegemonía” de la izquierda las elecciones generarán una reconfiguración del escenario nacional que puede llevar a Paz a construir un ciclo de cambio con un gran acuerdo con las nuevas autoridades.

En Santa Cruz busca su reelección el actual gobernador de derecha Luis Fernando Camacho, cuya popularidad ha mermado. Camacho estuvo en la cárcel por casi tres años por su presunta participación en las protestas de 2019 que precipitaron la renuncia del entonces presidente Evo Morales (2006-2019).

Morales y su movimiento campesino y cocalero se juegan la gobernación de la región central de Cochabamba y alcaldías de ciudades pequeñas que aún son su bastión político.

Morales está refugiado en el Chapare, una localidad cocalera de Cochabamba, para eludir una orden de detención por el presunto abuso de una menor cuando era presidente. El exmandatario niega la acusación y señala que es víctima de una persecución política.

Su brazo derecho, el exsenador y también dirigente cocalero Leonardo Loza, dará pelea con una fuerza política prestada para llegar a la gobernación de Cochabamba, la región que une al oriente con el occidente del país.

“Primera vez en la historia de Bolivia que el gobierno, que ya no es un gobierno del MAS que controló al Estado, participa sin querer direccionar la voluntad del pueblo boliviano”, dijo Paz la víspera en una rueda de prensa durante una visita a Brasil.

Paz explicó que buscará con las nuevas autoridades regionales acordar una nueva distribución de recursos, que prometió repartir en partes iguales entre el Estado central y las gobernaciones.

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