Una madre de Texas estuvo a punto de ir a la cárcel por pedirle a su hijo que caminara solo a casa

Heather Wallace pensó que estaba calmando a su hijo durante un berrinche. Antes de darse cuenta, la habían acusado de poner en peligro a un niño. Bevan Hurley informa

domingo 27 noviembre 2022 18:23
<p>Heather Wallace, de 37 años, con sus tres hijos Aiden, Liam y Declan </p>

Heather Wallace, de 37 años, con sus tres hijos Aiden, Liam y Declan

Una madre de Texas que le pidió a su hijo de ocho años que se estaba portando mal que caminara media milla hasta su casa en un vecindario suburbano tranquilo cuenta que su vida cambió drásticamente después de que fue acusada de poner en peligro a un niño.

Heather Wallace, madre de tres hijos, de 37 años, maestra calificada y terapeuta del sueño infantil, enfrentaba hasta 20 años de prisión si la declaraban culpable del cargo de delito grave de segundo grado.

En lugar de arriesgarse a ir a la cárcel, Wallace le dijo a The Independent que admitió el delito y llevó a cabo un programa de servicio comunitario.

Se vio obligada a renunciar a su trabajo y ahora tiene prohibido trabajar con niños. Ella y su esposo Scott vendieron la casa de su familia para poder pagar las facturas legales y médicas, y ambos buscaron tratamiento por estrés como resultado del incidente, subrayó.

Wallace explicó a The Independent que la pesadilla comenzó una tarde en octubre pasado cuando su hijo mayor, Aiden, de ocho años, hizo un berrinche en el viaje de regreso a casa después de la práctica de kárate con sus hermanos menores Liam y Declan.

Wallace dijo que le pidió a Aiden que saliera del automóvil y caminara la corta distancia de regreso a través de un área que conocía bien y que a menudo recorría en bicicleta sin supervisión, con aceras y poco tráfico.

“Cuando se pone así, tenemos una rutina, no podemos interactuar con él. Se calma muy bien después y podemos superarlo”.

“Abrí la puerta y salió. No hubo gritos, no hubo discusión, sé que no corresponde discutir con un niño en ese estado de ánimo”.

Heather y Scott Wallace, padres originarios de Waco, con sus tres hijos Aiden, Liam y Declan

Wallace cuenta que una mujer que vive a una cuadra de su casa vio a Aiden y llamó a la policía.

Dos patrullas respondieron y unos minutos más tarde, los oficiales del Departamento de Policía de Waco llamaron a la puerta y la interrogaron a detalle en el porche mientras Aiden permanecía en la parte trasera de la patrulla.

“Aiden todavía está molesto porque lo trataron como a un bebé; está convencido de que podía caminar a casa”, comenta ella.

Wallace cuenta que el oficial le dijo que el tráfico sexual de menores era un problema en el centro de Waco, a un mundo de distancia de su tranquila zona residencial.

Ella dice que el oficial le hizo preguntas entrometidas sobre por qué su casa estaba tan desordenada.

Cuando él le preguntó si permitiría que sus hijos caminaran a casa de nuevo ahora que había sido informada sobre los traficantes sexuales, la arrestaron, la esposaron a la espalda y la subieron a la parte trasera de una patrulla mientras sus tres hijos observaban.

Wallace agregó que un asistente social de los Servicios de Protección Infantil de Texas llegó y la interrogó sobre sus hábitos de crianza mientras seguía esposada en la parte trasera de la patrulla.

“Creo que estaban tratando de averiguar qué hacer conmigo, y si lo que había hecho era ilegal o no”.

Heather Wallace dice que intenta dar a sus hijos Aiden, Liam y Declan la libertad de ser independientes

Aproximadamente tres horas después de que la policía apareciera en su puerta, la llevaron a la cárcel del condado de McLennan y la acusaron de poner en peligro a un niño, un delito grave de segundo grado que conlleva una sentencia de prisión obligatoria de dos años.

El esposo de Wallace, Scott, pagó su fianza de US$300 al día siguiente.

Después de su liberación, los servicios infantiles obligaron a los padres a aceptar un plan de seguridad, lo que significaba que no se les permitía estar a solas con los niños.

Wallace le dijo a The Independent que las abuelas de los niños se turnaron para pasar la noche en su casa durante las próximas dos semanas hasta que se suspendió la orden.

“En ese momento no sabíamos nada [sobre los servicios de protección infantil] o lo que deberíamos o no deberíamos aceptar hacer”, señaló Wallace.

Contrató a un abogado, quien le avisó que, de ser declarada culpable, enfrentaría un mínimo de dos años de prisión y podría recibir una sentencia de hasta 20 años.

“Quería luchar contra los cargos, pero en realidad no sabía cuáles eran mis derechos”.

Wallace accedió a declararse culpable y llevó a cabo un programa alternativo que incluyó 65 horas de trabajo en un centro para la primera infancia.

Se le prohibió estar allí entre semana cuando había niños alrededor y, en cambio, trabajaba los fines de semana, realizando tareas de limpieza y ayudando a desarrollar el plan de estudios escolar.

Wallace dijo que también tuvo que someterse a pruebas de drogas al azar y se vio obligada a dejar a sus hijos solos para trasladarse a los centros de prueba.

Scott y Heather Wallace intentan rehacer sus vidas después de que ella fuera acusada de poner en peligro a sus hijos

Debido a la condena por poner en peligro a un niño, se vio obligada a renunciar a la agencia de consultoría pediátrica del sueño donde había trabajado anteriormente y se le impidió conseguir trabajo como maestra.

Bajo la presión de pensar que podrían perder a sus hijos, ambos padres buscaron terapia, un gasto adicional después de que sus ingresos ya se habían reducido a la mitad.

El daño financiero obligó a la familia a vender su casa y ahora viven en un dúplex alquilado cerca. Con el tiempo, esperan construir en un terreno de un acre que compraron, donde los tres niños podrán pasar tiempo afuera.

La hermana de Wallace, Britt, creó una página de GoFundMe para ayudar a aliviar su carga financiera.

Wallace también relató que perdió la confianza en su propia capacidad como madre, algo que ha estado trabajando duro para recuperar.

“Todo es muy doloroso. Sé que necesito tener confianza en las decisiones de crianza que tomo porque son mías, en lugar de preocuparme siempre por lo que piensen los demás”.

Ella dice que quiere que otras mamás y papás conozcan sus derechos y también respeten las elecciones de crianza de otras personas.

“Todos estamos tratando de hacer lo correcto para nuestros hijos, ellos tienen sus propias personalidades y necesidades diferentes”.

Ya inició su propio negocio de consultoría pediátrica del sueño.

Un portavoz del Departamento de Familia y Servicios de Protección de Texas señaló en un comunicado a The Independent que no podían comentar sobre casos específicos conforme a la ley estatal.

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