Un estudio revela que correr es más efectivo para combatir la falta de sueño que una siesta corta
Los adultos jóvenes permanecieron despiertos durante 30 horas para completar la investigación
Un nuevo estudio descubrió una forma sorprendente para que las personas con problemas para dormir aumenten sus niveles de energía, lo que sugiere que tal vez sea mejor salir a caminar en lugar de dormir en la cama.
Investigadores de la Universidad McGill en Canadá descubrieron que salir a correr, andar en bicicleta o hacer un breve entrenamiento puede ser el mejor método para contrarrestar los efectos de la falta de sueño en tan solo 20 minutos.
El grupo realizó un ensayo con 54 adultos jóvenes sanos que permanecieron despiertos durante 30 horas consecutivas bajo supervisión de laboratorio. Posteriormente, se dividieron en tres grupos: uno que realizó una sesión de ciclismo de 20 minutos, otro que durmió una siesta de 90 minutos y otro que no realizó ninguna de las dos actividades para obtener resultados de control.
Posteriormente, se les mostró a los participantes una serie de imágenes, a las que volvieron tres días después para realizar una prueba de memoria.
Los resultados del estudio demostraron que 20 minutos de ejercicio fueron tan efectivos como una siesta de 90 minutos para combatir la pérdida de memoria causada por una mala noche de sueño.

La coautora del informe, Madhura Lotlikar, candidata a doctora en el departamento de neurología de McGill, afirmó: “El ejercicio es accesible, económico y fácil de implementar. Esto lo convierte en una herramienta prometedora para ayudar a las personas a mantener la agudeza cognitiva cuando duermen poco”.
“No siempre es posible echarse una siesta en medio de un turno de trabajo”.
Los autores señalaron que ambos métodos benefician al cerebro de maneras diferentes. Al parecer, las siestas ayudan al cerebro a “recargarse”, lo que facilita la absorción de nueva información.
El ejercicio tuvo el efecto contrario de permitir que el cerebro “utilizara sus recursos restantes de manera más eficiente”.
Los investigadores añadieron que el ejercicio no puede sustituir al sueño, pero puede ayudar a las personas a funcionar mejor cuando tienen menos tiempo libre o no pueden echarse una siesta de 90 minutos durante la pausa del almuerzo.
Según la Universidad McGill, estos hallazgos podrían utilizarse para influir en las estrategias laborales relacionadas con la fatiga, dado que la falta de sueño es un problema común que a menudo no se aborda adecuadamente.
El estudio también reveló que una siesta más corta, de entre 30 y 60 minutos, tampoco es preferible, ya que argumenta que “no lograron demostrar beneficios reparadores” en comparación con los que una persona obtendría de una siesta más larga de 90 minutos.
El estudio reveló que ni el ejercicio ni la siesta son la peor opción, ya que los participantes del grupo de control obtuvieron, en promedio, un rendimiento un 22 % inferior al de los demás grupos.
Marc Roig, profesor de la facultad de fisioterapia y terapia ocupacional de McGill y coautor del estudio, afirmó: “La falta de sueño afecta prácticamente a todos los aspectos de cómo pensamos y funcionamos, pero muchas personas no pueden simplemente dejar de hacer lo que están haciendo y dormir más”.
“Nuestros hallazgos demuestran que incluso una breve sesión de ejercicio puede ayudar a preservar una de nuestras capacidades cognitivas más importantes”.
Traducción de Olivia Gorsin







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