Woodstock ‘99: la inquietante historia verdadera detrás del desastroso festival de música

La violencia, las agresiones sexuales, los saqueos y las malas condiciones sanitarias plagaron la edición de 1999 del evento

Tráiler de ‘Trainwreck: Woodstock ‘99’

Advertencia de contenido sensible: este artículo contiene referencias a violencia y agresión sexual

Si bien los festivales pueden ser algunas de las mejores experiencias de la vida, el nuevo documental de tres partes de Netflix, Trainwreck: Woodstock ‘99, muestra cuán mal pueden salir cuando una organización bastante mala se combina con casi medio millón de personas. “Si pensabas que la escena de las 6 am en el Stone Circle de Glastonbury era desordenada, todavía no has visto nada”, escribió Leonie Cooper en la reseña del documental de The Independent, donde describe el “espectáculo de horror absoluto que fue Woodstock ‘99”.

Celebrado en Rome, Nueva York, el evento de cuatro días fue un intento de replicar la armonía histórica de los “tres días de paz, amor y música” de 1969. En lo que podría ser el eufemismo del año, el Woodstock de 1999 fracasó. Con un estimado de 400.000 personas en el lugar, temperaturas que alcanzaban casi los 104 °Fahrenheit (40 °Celsius), falta de agua disponible y una buena alineación (Rage Against The Machine, Limp Bizkit, Red Hot Chilli Peppers), las cosas comenzaron a calentarse terriblemente. Los incendios, la violencia y las agresiones sexuales estaban en la imagen, y MTV lo capturó todo en cámara. Desde multitudes cargadas de caos hasta la absoluta incompetencia del promotor, Woodstock 1999 estuvo tan lejos de la paz y el amor como podría haber estado físicamente. Esto es lo que sucedió.

El calor

Ubicado en una antigua base de la fuerza aérea de asfalto duro, los terrenos de Woodstock ‘99 proporcionaban poca o ninguna sombra. Las altas temperaturas pronto afectaron a la multitud, que tenía acceso limitado al agua. Las botellas pequeñas tenían un precio de US$4 cada una (US$7 a día de hoy), y se rumoreaba que el proveedor de la compañía era copropietario del promotor. Había algunos grifos de agua gratuitos, pero estaban a media milla de los escenarios principales. Se rompieron rápido, filtrándose en una mezcla de desechos humanos que se desbordaba de los 2.500 inodoros limitados que se suponía que servirían a casi medio millón de asistentes al festival. La combinación de calor, agotamiento y deshidratación dejó a la gente angustiada y luego enferma; a medida que el desbordamiento de los inodoros empeoraba, el cóctel de desechos humanos comenzó a derramarse en las áreas del campamento, lo que causó malestar estomacal y enfermedades entre los asistentes.

Seguridad (o falta de)

Antes del festival, se informó que los promotores violaron las leyes que establecidas para evitar que se repitiera el caos de 1969 (mientras que la edición anterior del festival se vio como un momento cultural de paz y creatividad, también carecía de agua y saneamiento). Sin embargo, los promotores evitaron la amenaza de cancelación y multas al prometer mayor seguridad. Lo que pasó terminó incluso peor que el ‘69; la falta de organización significó que la “patrulla de la paz” no tenía el entrenamiento adecuado, y Spin informó que 100 miembros del personal habían renunciado el viernes por la noche. También faltó hacer registros de drogas y, en cambio, a las personas se les revisó de forma rigurosa por su propia comida y bebida, la cual se les confiscó en la entrada para que se vieran obligadas a comprar más cuando estuvieran dentro. A medida que avanzaba el festival, el personal de seguridad disminuyó mientras la asistencia crecía (el “Muro de la Paz” fue derribado, lo que significa que las personas sin boletos pudieron entrar, una metáfora sombría para el fin de semana en general).

Acusaron a Limp Bizkit de incitar a la violencia

Agresión sexual

La misoginia abundaba en todo el festival, había una mentalidad de rebaño que fomentaba conductas peligrosas entre algunos asistentes masculinos. Se gritaron demandas de “muestra tus senos” a artistas femeninas como Sheryl Crow, se dijo que el set de Limp Bizkit había tenido la mayor violencia contra las mujeres durante el fin de semana. MTV informó de dos supuestas violaciones en grupo en los mosh-pits (un baile colectivo) durante las presentaciones “mientras los asistentes al concierto en torno al crimen vitoreaban a sus agresores”. También se registraron cuatro violaciones durante el fin de semana y un oficial de policía que trabajaba en el lugar lo suspendieron después de que “instó” a las mujeres a tomarse fotografías desnudas junto a otros oficiales. Al hablar sobre los relatos del festival, la directora de Crisis de Violación de YWCA, Rosemary Vennero, le contó a MTV: “Escuchas a la gente decir cosas como: ‘Cuando nos fuimos a dormir por la noche en la carpa, solo escuché a la gente gritar, y no eran gritos de placer, eran gritos de terror’”.

Violencia

A medida que los asistentes al festival se enojaban más y más con las condiciones, la violencia empeoró. MTV desechó la grabación del set de Limp Bizkit cuando arrojaron piedras y sandías a la carpa, y en su lugar informaron desde el área médica, descrito como un mosh triage (un área de cuidados insuficiente para una gran multitud). Criticaron al frontman de Limp Biskit, Fred Durst, por supuestamente alentar los comportamientos animales de la multitud: se informa que dijo “¿cuántas personas se han despertado alguna vez por la mañana y han decidido que van a romper algo?”, antes de tocar su canción ‘Break Stuff’. La cobertura de Spin del festival reveló que la multitud tomó sus sentimientos de forma muy litera: “Rompieron brazos, piernas, dientes, narices, clavículas. A los cueros cabelludos los laceraron botellas medio llenas que volaban. Una persona sufrió una fractura por compresión de la columna. Otro se rompió dos costillas y empujó al médico que lo trataba para que terminara rápidamente y pudiera regresar a ala multitud”. La muchedumbre incluso recogió madera de la cerca rota y catapultó tanto a la gente como a la madera en el aire mientras continuaba el set.

Fuego

En lo que solo puede describirse como un acalorado final de un fin de semana del infierno, la multitud enfurecida, tan “peligrosa como vulnerable”, llevó el caótico festival a un final feroz. Después de que se distribuyeron 100.000 velas para una vigilia contra la violencia armada sin el conocimiento del jefe de bomberos, la multitud los usó para iniciar grandes incendios. Camiones y camiones cisterna e incluso un Mercedes se incendiaron mientras los Red Hot Chili Peppers hacían una verisón de ‘Fire’ de Jimi Hendrix. Los incendios al final se extendieron a ambos escenarios y prendieron fuego a una torre de audio. Se dice que la cerca de 12 pies (3,6 metros) que rodeaba la antigua base de la fuerza aérea la derribó aún más la multitud, que no intentaba entrar, sino que estaba desesperada por salir.

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