Robin’s Wish: un relato desesperadamente triste de los últimos días de Robin Williams

La autopsia de Williams reveló que se encontraba en las últimas etapas de la demencia con cuerpos de Lewy (LBD), un trastorno neurodegenerativo que se extiende por todo el cerebro

Clarisse Loughrey@clarisselou
miércoles 06 enero 2021 19:05
Robin's Wish trailer
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Dir: Tylor Norwood. PG, 77 minutos

La muerte de Robin Williams por suicidio en 2014, a la edad de 63 años, fue un profundo shock. ¿Cómo reconciliar la mente ágil y juguetona que adornaba nuestras pantallas con un sufrimiento privado tan abrumador? Pero los medios de comunicación necesitaban su narrativa, y escribieron una con increíble vigor: el legado de Williams sería el del payaso trágico. Durante las siguientes semanas, se analizó a fondo su historial de depresión y abuso de sustancias; se elaboraron teorías sobre sus finanzas y perspectivas profesionales.

Un nuevo documental, Robin's Wish, subestima una lección importante: que las celebridades no nos pertenecen. Sus vidas no son forraje barato para cuentos con moraleja y tragedias románticas. Pero la película, dirigida por Tylor Norwood, opta por no amonestar a su audiencia. Toma la ruta más compasiva, documentando meticulosamente los últimos meses de Williams, con la cooperación de su viuda, Susan Schneider, una tarea desesperadamente triste, cargada de un dolor no resuelto.

La autopsia de Williams reveló que se encontraba en las últimas etapas de la demencia con cuerpos de Lewy (LBD), un trastorno neurodegenerativo que se extiende por todo el cerebro y causa deterioro tanto físico como mental. Es, en todos los casos, fatal e incurable. El suicidio es común entre quienes lo padecen. Como explica el Dr. Bruce L. Miller, el más destacado de los expertos en neurología entrevistados: “Realmente me asombró que Robin pudiera caminar o moverse”.

La parte más cruel de todo esto fue que Williams nunca supo qué terrible agresor se había apoderado de su cerebro. Primero vino un repentino y extraño sentimiento de duda. Después de eso, pérdida de memoria, ataques de pánico, temblores en las manos, paranoia. Los delirios lo mantendrían despierto toda la noche. Robin's Wish ofrece la imagen de una mente brillante en guerra consigo misma. Un neurólogo afirma que los cerebros más excepcionales suelen estar mejor equipados para resistir enfermedades degenerativas. Obviamente, está hablando de Williams, el improvisador con un talento sobrenatural que siempre parecía cinco pasos por delante de los demás. Pero, como señala Miller, el suyo fue el caso más grave de demencia con cuerpos de Lewy que jamás había visto.

Williams mantuvo estas agonías en privado, por lo que Norwood captura la desesperación de aquellos en quienes confiaba. Schneider es más vulnerable cuando describe los momentos en que su enfermedad lo hizo dudar de su amor. Un médico, en un momento, sugirió que la pareja durmiera separada. Williams, en un estado de confusión, respondió: "¿Significa esto que estamos separados?" El actor a menudo se encontraba con sus vecinos. Un día, le pidió un abrazo a uno de ellos y luego se echó a llorar. Shawn Levy, quien dirigió su última película, Night at the Museum: Secret of the Tomb, recibiría llamadas telefónicas nocturnas de Williams, quien solo necesitaba escuchar que había hecho un buen día de trabajo.

El dolor en todas sus voces es palpable, pero Robin's Wish no se extiende más allá de un pequeño círculo de amigos y seres queridos; sus tres hijos no aparecen, por ejemplo. Hay fragmentos de biografía: sus días de formación en la escuela de actuación, sus sesiones de grabación para Aladdin (cuando estaba en el apogeo de sus dotes cómicos) o el cambio hacia el trabajo dramático que culminó en Dead Poets Society. Pero hay poco sentido de la profundidad del legado de Williams aquí, o de lo que el mundo perdió más allá de un esposo, un amigo y un colega. Quizás ese dolor sea suficiente.