Robots ayudarán a los umpires de las mayores pero el toque humano aún importa

Hay quienes temen que los robots estén a punto de apoderarse del béisbol de las Grandes Ligas. Tal vez deberían escuchar al mánager de los Rockies de Colorado Warren Schaeffer, quien tiene algo de experiencia con el sistema automatizado de bolas y strikes (ABS) que llegará a los estadios este verano.
Sí, las máquinas tienen mucho poder. Pero el toque humano sigue importando.
“He visto desafíos perdidos en la primera entrada", comentó Schaeffer. "Eso no es bueno. La emoción es una pieza clave en esto”.
El ABS hizo una aparición el año pasado en los entrenamientos de pretemporada de las Grandes Ligas y fue recibido con una mezcla de curiosidad, entusiasmo, desdén e incertidumbre. Ahora que estará aquí para los juegos de temporada regular en 2026, la novedad está cediendo rápidamente el paso a la estrategia.
La oficina de las mayores ofreció una presentación sobre el proceso del ABS el jueves en el Día de Prensa de la Liga del Cactus, en Arizona. Joe Martinez, vicepresidente de estrategia en el terreno de juego, señaló que una encuesta realizada por las Grandes Ligas encontró que el 52% de los aficionados dijo que el ABS tuvo un impacto “muy positivo” en los duelos de pretemporada del año pasado.
El 20% lo calificó como “ligeramente positivo”, y el 18% dijo que no fue un factor.
Sólo el 10% de los fanáticos evaluó que el ABS tuvo un efecto “ligeramente negativo” o “muy negativo” en este deporte.
Como recordatorio, así es como funciona el sistema:
Los estadios están equipados con cámaras que rastrean cada lanzamiento y determinan si cruzó el plato dentro de la zona de strike.
Los umpires humanos cantan cada lanzamiento, pero cada equipo tiene la posibilidad de impugnar dos decisiones por juego. Los equipos que agotan sus impugnaciones reciben una oportunidad adicional en cada entrada extra.
Un equipo conserva su oportunidad de impugnación si tiene razón en el reclamo, de forma similar a las reglas de las revisiones de video, que se usaron por primera vez para decisiones de jonrones en agosto de 2008 y luego se ampliaron a otras determinaciones para la temporada de 2014.
Sólo un bateador, un lanzador o un receptor puede impugnar una decisión. Lo hará saber al tocarse con una mano el casco o la gorra, y no se permite ayuda desde el dugout.
La impugnación debe hacerse dentro de dos segundos, y el gráfico del lanzamiento y la zona de strike se muestra en la pantalla del estadio y en la señal de TV. Luego, el umpire anuncia la cuenta actualizada.
Schaeffer, quien dirigía en Albuquerque en 2022, cuando el ABS debutó en Triple-A, consideró importante que los equipos desarrollen una estrategia coherente sobre cómo utilizar las impugnaciones. Agregó que “15 tipos tendrán 15 opiniones diferentes” sobre cómo usarlo, pero que el aspecto más importante es que todos estén en sintonía.
“Todavía tenemos que tener muchas conversaciones a puerta cerrada, para que estemos poniendo a nuestros jugadores en la mejor posición para tener éxito”, añadió.
Varios mánagers y gerentes generales de las Grandes Ligas dijeron el jueves que los receptores probablemente tendrán más margen para impugnar, porque tienen la mejor vista de la pelota.
“Quieres guardar una para el final del juego, por si acaso. En la parte alta de la primera entrada con una recta y el juego 0-0... no quiero impugnar y perder", refirió el mánager de los Diamondbacks de Arizona, Torey Lovullo. "Lo más probable es que dependamos primero de los receptores — los lanzadores a veces se dejan llevar por sus emociones. Los bateadores también pueden ser así a veces. Creo que vamos a depender de los receptores y empezar por ahí.
“Pero quiero tener una guardada, cuando pueda, para cuando sea un momento crítico del juego”.
El sistema ABS podría ser particularmente beneficioso para jugadores como el toletero de los Yankees de Nueva York, Aaron Judge, que tienen buen ojo para la zona de strike. Judge recibió 124 bases por bolas la temporada pasada, la mayor cifra de la Liga Americana.
“Nuestros muchachos que son realmente buenos controlando la zona deberían beneficiarse, y Aaron sin duda es uno de esos que la controla muy bien, la conoce muy bien”, comentó el mánager de los Yankees, Aaron Boone.
El ABS se probó el año pasado en 13 parques de entrenamientos de pretemporada, y los equipos ganaron el 52,2% de 1.182 impugnaciones, que promediaron 13,8 segundos en atenderse.
Las zonas de strike varían según la estatura del jugador: el límite superior comienza en el 53,5% de la estatura del bateador y el inferior en el 27%.
A cada pelotero se le medirá su zona de strike de 10 de la mañana al mediodía de manera escalonada durante la pretemporada —la hora del día para mantener la uniformidad— y los datos serán verificados por el Southwest Research Institute.
Parece haber un amplio consenso en las Grandes Ligas de que el sistema ABS es algo positivo.
El presidente de operaciones de béisbol de los Rangers de Texas, Chris Young, solía trabajar de cerca con los umpires de las mayores cuando estaba empleado en la oficina del comisionado y dijo que desde hace tiempo necesitaban algo de ayuda.
“Hacen un trabajo fenomenal, pero lo que hay en el juego de hoy es mejor que nunca. Arbitrar es más difícil que nunca", consideró Young. "Si existe la posibilidad de usar tecnología para añadir un nivel de consistencia, eso es excelente para todos”.
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El redactor de béisbol de AP Ronald Blum contribuyó a este informe.
Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes






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