Mike Brown fue contratado para dirigir a los Knicks en momentos como éste

Mike Brown fue contratado para momentos como el actual.
Los Knicks de Nueva York ya tenían a un entrenador que podía llevarlos a las finales de la Conferencia Este — y lo despidieron inmediatamente después de demostrarlo.
Quienquiera que reemplazara a Tom Thibodeau lo haría sabiendo que heredaba un asiento que ya estaba caliente, asumiendo una misión innegable de ganar de inmediato. Y la única manera de demostrar que había mejorado al equipo era llegando a las Finales de la NBA.
La presión creció aún más durante la temporada, cuando el propietario dijo que creía que los Knicks debían jugar por el título.
Las expectativas estaban claras, aunque Brown nunca necesitó que se las explicaran.
“Se ha hablado de un mandato”, comentó Brown recientemente. “Yo entreno para ganar, así que no importa lo que digan los demás. Me decepciona si no estamos en las finales y con una oportunidad de ganarlas”.
El estratega a llevado a los Knicks de vuelta a las finales de conferencia, donde jugarán contra Detroit o Cleveland. Estuvieron a dos derrotas de irse a casa en la primera ronda, en lo que podría haber sido un fracaso digno de un despido.
En cambio, cambió algunas cosas, se mantuvo firme con otras, y los Knicks han encadenado siete victorias seguidas, en su mayoría de manera convincente.
“Ha hecho un gran trabajo ajustando a nuestro equipo para darnos la mejor oportunidad de ganar”, manifestó el pívot dominicano Karl-Anthony Towns. "Y el lugar en el que estamos ahora se debe a su valentía y la confianza para cambiar lo que estábamos haciendo y colocarnos en una mejor posición”.
El currículum de Brown ciertamente era digno del puesto. Es dos veces Entrenador del Año de la NBA, la más reciente como el primer ganador unánime en 2023 tras llevar a los Kings de Sacramento a su primera aparición en playoffs desde 2006 y poniendo fin a lo que era la sequía activa más larga en los deportes profesionales de Estados Unidos y Canadá.
Pero iba a haber escepticismo con cualquier contratación, en parte porque mucha gente no estaba segura de que Thibodeau debiera ser despedido siquiera. Los Knicks ganaron apenas una serie de playoffs entre 2001 y su contratación en 2020, y él los llevó a la postemporada cuatro veces en cinco años, culminando la temporada pasada con su primera aparición en finales de conferencia en 25 campañas.
Aun así, los Knicks querían a un entrenador con un estilo diferente. Alguien que fuera el jefe sin ser mandón. Alguien que tomara decisiones sobre el equipo sin la sensación de que solo él podía decidir.
Brown les da voz a todos, desde la directiva hasta los jugadores.
“Siempre ha querido tener un diálogo abierto desde el primer día”, señaló el capitán Jalen Brunson. “Y obviamente él sigue siendo el entrenador y va a tomar las decisiones y todo. Pero, o sea, damos nuestras opiniones, y sean buenas o malas, se hablan y luego se decide”.
Brown, por supuesto, toma la decisión final. Y las que tomó cuando los Knicks enfrentaron su única adversidad hasta ahora en la postemporada claramente resultaron acertadas.
Mikal Bridges tuvo un inicio terrible contra Atlanta, y después de quedarse sin anotar en 21 minutos en el tercer partido, hubo reclamos para que Brown sentara al escolta que había sido titular en todos los partidos en sus dos temporadas con los Knicks.
Brown mantuvo el rumbo, y ahora no hay manera de sentar a Bridges. Tras anotar 24 puntos en el sexto partido que cerró la serie contra los Hawks, promedió 17,5 con casi 64% de acierto en la barrida a Filadelfia, todo mientras lideraba el esfuerzo defensivo contra el escolta estelar de los 76ers, Tyrese Maxey.
La otra decisión fue hacer que Brunson, su base estelar, iniciara menos la ofensiva. En su lugar, los Knicks han colocado a Towns arriba, dejándolo encontrar a los jugadores que cortan hacia el aro. Sus pases han abierto más espacio en la cancha para que Brunson y otros encuentren tiros más fáciles.
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