Los Knicks barren a Cleveland y desatan la fiebre de '1999' rumbo a las Finales de la NBA

La selección musical en la fiesta para ver el partido de los Knicks de Nueva York no podía ser más obvia.
A los pocos minutos de que los Knicks completaran su barrida de cuatro partidos sobre los Cavaliers de Cleveland en las finales de la Conferencia Este, el DJ del Radio City Music Hall puso “1999”, de Prince.
Esa fue el año en el que los Knicks llegaron por última vez a las Finales de la NBA.
Y mientras los aficionados cantaban: “So tonight I’m gonna party like it’s 1999”, pudieron olvidarse de más de un cuarto de siglo de años mayormente malos y disfrutar de la racha récord que atraviesa el equipo actual.
“No hay precedente en este momento en cuanto a diferencial de puntos. Así de bueno es este equipo de los Knicks”, comentó Ari Levine, quien llevaba parte de una escoba mientras los Knicks barrían su segunda serie consecutiva.
Tiene razón. Los Knicks han superado a Atlanta, Filadelfia y Cleveland por un total combinado de 262 puntos durante su racha de victorias en los playoffs, el mayor margen en cualquier tramo de 11 partidos en la historia de la NBA.
Intentarán prolongarla en las Finales de la NBA contra Oklahoma City o San Antonio. Los aficionados parecían tener una preferencia clara por Victor Wembanyama y los Spurs mientras salían del famoso recinto de Manhattan hacia las calles de la ciudad, coreando: “¡Queremos a Wemby! ¡Queremos a Wemby!”
Pero ya sea él o el campeón defensor Thunder los aficionados de los Knicks creen que la racha continuará.
“¡Nos vamos a llevar todo! ¡Nos vamos a llevar el título!”, publicó el rapero Fat Joe en Instagram desde la cancha en Cleveland, como uno de los aficionados más famosos de los Knicks que hizo el viaje.
No fue hace tanto que los aficionados no tenían motivos para confiar. Los Knicks terminaron 17-65 en 2018-19, el peor récord de la liga, como parte de un tramo en el que registraron marca perdedora durante siete temporadas consecutivas.
“Ese año que ganamos 17 partidos pensé que habíamos tocado fondo”, manifestó el aficionado de toda la vida Anthony Mills en la fiesta del Radio City. “No estaba seguro de que pudiéramos volver a tener esto alguna vez”.
Se hizo aficionado de los Knicks cuando Bernard King jugaba para ellos a mediados de la década de 1980, una década después de su segundo y más reciente campeonato, en 1973. La sequía ya es tan larga que cree que, si los Knicks la terminan esta temporada, el base estrella Jalen Brunson se ganaría un lugar entre los campeones más legendarios de Nueva York.
“Si Jalen Brunson gana este campeonato, debería ser Joe Namath. Y si tienes la edad suficiente, entiendes lo que significa Joe Namath”, expresó Mills, en referencia al icónico quarterback que garantizó que los Jets de Nueva York vencerían a los favoritos Colts de Indianápolis en el tercer Super Bowl en 1969.
El equipo de Brunson, al igual que el de Namath, no era el favorito. Pero los Knicks desde luego no están jugando como tal.
“Este equipo tiene hambre y sabe lo que significaría para esta ciudad”, señaló Mills. “Van a ganar el campeonato”.
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