Dentro del Giro de Italia: el caos sin filtros que implica cubrir una de las tres Grandes Vueltas del ciclismo mundial
Cubrir la batalla por la maglia rosa en el Giro de Italia representa un enorme desafío logístico y televisivo. Junto al equipo de TNT Sports, Flo Clifford se adentra en el detrás de escena de una etapa de una de las tres Grandes Vueltas del ciclismo y muestra la intensidad, el caos y la emoción que rodean a esta exigente competencia
Una etapa de una Gran Vuelta suele extenderse entre cinco y seis horas: más de media jornada de competencia al máximo nivel, repetida durante tres semanas agotadoras. Sin embargo, tanto para el pelotón como para quienes cubren la carrera, el día comienza mucho antes de que los ciclistas lleguen a la línea de salida.
Bienvenidos a Paestum, una tranquila localidad de la costa tirrena italiana rodeada de antiguos templos griegos, que este año recibió la salida de la sexta etapa del Giro de Italia. En una calle angosta se alinean los autobuses de los equipos, mientras los mecánicos inflan neumáticos de contrarreloj y las grandes figuras del ciclismo mundial se mezclan entre turistas, aficionados que hacen fila en los puestos de merchandising y grupos de estudiantes fascinados por el espectáculo.
Se trata de otro día dentro del enorme circo que representa la primera de las tres Grandes Vueltas del calendario. En ese escenario, The Independent acompañó al equipo de TNT Sports para mostrar cómo se vive una etapa detrás de cámaras. Aunque estuvieron cerca de no conseguirlo: antes de ingresar a la zona de salida, tuvieron que atravesar una intensa discusión en italiano con la policía local para que levantaran un cordón de seguridad.
Para los ciclistas, la jornada comienza temprano. Para los equipos de televisión, incluso antes. Desde el estudio ubicado al oeste de Londres, la presentadora Orla Chennaoui debe estar lista desde las 6:30 de la mañana para cubrir etapas que pueden extenderse hasta las cinco de la tarde.
Al mismo tiempo, en Paestum, la reportera Hannah Walker aprovecha los breves descansos entre chaparrones para realizar su tradicional “paseo por boxes”: recorrer los autobuses de los equipos, entrevistar a ciclistas y directores deportivos, y grabar material que luego forma parte de la transmisión.
Lejos de mantener el hermetismo, muchos directores deportivos suelen adelantar parte de sus estrategias antes de cada etapa, algo que incluso termina resultando útil para los equipos rivales que siguen la cobertura.
Walker recuerda especialmente la charla previa con Franco Pellizotti, director deportivo de Bahrain Victorious, antes de la quinta etapa.
“Básicamente nos explicó todo lo que iban a hacer”, contó. “Querían que Afonso Eulálio entrara en la fuga desde el inicio porque creían que podía llegar hasta el final. Y eso fue exactamente lo que pasó”.
Eulálio estuvo cerca de ganar la etapa, aunque finalmente el segundo lugar le alcanzó para vestir la maglia rosa, el maillot de líder que conservó hasta la jornada de descanso del lunes.
Además, los propios equipos participan activamente en la transmisión. TNT Sports, por ejemplo, desarrolló junto a varias escuadras un sistema multicámara que permite seguir distintas imágenes de la carrera en simultáneo, combinadas con datos en tiempo real, como el desnivel acumulado o las condiciones climáticas.
En ese contexto, algunas estructuras, como EF Education–EasyPost, mantienen una relación especialmente cercana con los medios.
“Creo que a mucha gente le gusta esta interacción”, explica Walker. Como ejemplo, recuerda una conversación reciente con Giulio Ciccone, quien había vestido la maglia rosa antes de perderla tras el ataque de Eulálio, justo antes de que la carrera llegara a su ciudad natal, Chieti.
“Habían pasado apenas 20 minutos desde un día durísimo para él”, cuenta. “Pero aun así se mostró muy abierto, respondió todas las preguntas, estaba con su esposa y hasta con sus perros. Entonces le dije: ‘Bueno, al menos preséntame a los perros’”.
Aun así, Walker considera que todo depende de saber elegir el momento indicado.
“Como fui ciclista, entiendo que cuando las cosas no salen como esperabas, lo último que quieres es que alguien te acerque un micrófono”, afirma.

A pocos metros aparece Juan Manuel Gárate, exciclista español y ganador de tres etapas en Grandes Vueltas, hoy convertido en subdirector deportivo de EF Education–EasyPost.
La escena continúa dentro del autobús del equipo, una especie de “TARDIS” invertida: enorme por fuera, aunque compacta y funcional en el interior. De un lado se encuentra una pequeña cocina y, del otro, una zona de asientos donde el equipo realiza la reunión previa a cada etapa.
Gárate explica que su jornada comienza justamente allí, repasando junto a los corredores todos los detalles del día.
“Hablamos sobre la estrategia, el rol de cada ciclista, cuál es el objetivo colectivo del equipo y también las metas individuales de cada uno”, cuenta.
Además, asegura que gran parte de la conversación gira en torno a factores externos que muchas veces terminan definiendo la carrera.
“Prestamos muchísima atención al clima, al viento, al estado del asfalto y al agarre de las carreteras”, explica. “Esta etapa hacia Nápoles ya la corrimos el año pasado y los últimos 57 kilómetros son iguales. Las rutas pueden volverse muy resbaladizas”.
Después de la reunión comienza otra parte clave del operativo: preparar el coche del equipo, organizar la ropa, coordinar a los directores deportivos y asegurarse de que los corredores completen el registro previo a la salida.
Una vez iniciada la etapa, Gárate sigue la carrera desde el auto del equipo mientras monitorea la transmisión televisiva y les transmite instrucciones y ánimo a los ciclistas. A bordo también viajan un mecánico, listo para intervenir ante cualquier problema técnico, además de una gran cantidad de geles energéticos y comida rápida para los corredores.
Sin embargo, el director deportivo reconoce que, incluso con toda la tecnología disponible, la visión desde el coche todavía tiene limitaciones importantes.
“La señal de televisión nos llega con casi dos minutos de retraso”, explica. “Por eso no puedo reaccionar en tiempo real a lo que veo”.
“Tengo una idea general de la situación: si la fuga funciona, si hay tensión en el pelotón o si algunos equipos empiezan a moverse”, añade. “Pero no puedo avisarle a un sprinter: ‘Cuidado, Jonathan Milan viene por la derecha’, porque para entonces la jugada ya pasó hace rato”.

Jens Voigt, exciclista profesional y ganador de etapas tanto en el Giro de Italia como en el Tour de Francia, conoce mejor que nadie las limitaciones de la tecnología en plena carrera. Hoy trabaja como reportero itinerante de TNT Sports y su tarea consiste en seguir el pelotón desde una moto mientras se comunica en directo con el estudio para entregar información desde el punto más cercano posible a los corredores.
La experiencia, tanto para él como para quienes siguen la transmisión, tiene una fuerte dosis de adrenalina.
La sexta etapa estuvo marcada por algunas lloviznas, sobre todo en el tramo final sobre adoquines mojados y resbaladizos. Sin embargo, las condiciones resultaron mucho más llevaderas que las de la quinta jornada, disputada bajo una lluvia torrencial que convirtió la carrera en un verdadero caos.
Voigt reconoce que aquella quinta etapa se transformó en una de las experiencias más extremas que vivió desde que comenzó a trabajar sobre la moto siguiendo el pelotón.
“A 80 kilómetros por hora, bajo esa lluvia, solo quería llegar sano al final del día”, cuenta. “No recordaba la última vez que había pasado tanto frío”.
La intensidad de una Gran Vuelta también deja huella en quienes trabajan alrededor de la carrera, especialmente después de varios días consecutivos de traslados, lluvia y jornadas interminables. Aun así, Voigt parece moverse con una energía imposible de agotar.
Dentro del equipo, todos lo describen como “un personaje”. Cada mañana comienza con una rutina que él mismo define como “el entrenamiento mínimo indispensable”: 40 flexiones, 40 sentadillas y una corrida informal de 10 kilómetros junto a otros integrantes del staff.
Después participa en la reunión de producción, se afeita (“porque salimos en televisión y hay que verse presentables”, bromea) y, finalmente, parte rumbo a la línea de salida de la etapa.
***
El equipo de televisión llega unas dos horas antes del inicio de la transmisión para revisar conexiones y comprobar la señal. Después comienzan las entrevistas, siempre bajo la tensión que generan el clima y la frágil conexión de la motocicleta con cámara, cuya señal primero viaja a un helicóptero, luego a un avión y recién después llega a la red de transmisión.
“Por eso, cuando salgo en vivo, existe un retraso de cuatro o cinco segundos. Si uno piensa en todo el recorrido que hace la señal, es increíble que falle tan poco; hay millones de cosas que podrían salir mal”, explica Voigt, siempre con optimismo.
Con el paso de los años, las impactantes tomas aéreas se convirtieron en una de las marcas distintivas de las transmisiones de ciclismo, una forma de conectar la carrera con los paisajes y ciudades que atraviesa.
Esta vez, además, tuvimos la oportunidad de experimentarlo en primera persona. Los organizadores del Giro, RCS, nos reservaron un lugar en la experiencia VIP Giro Club, a bordo de un helicóptero H130 que sigue la competencia desde el aire.
Solo desde esa perspectiva se aprecia la verdadera magnitud de la caravana que acompaña a una carrera ciclista. Al frente avanzan vehículos de la organización y motocicletas policiales, seguidos por el compacto pelotón y una extensa fila de autos con médicos, directores deportivos, asistencia neutral y más agentes de seguridad, mientras los helicópteros de televisión sobrevuelan la escena con el sonido constante de las hélices como telón de fondo.
Todas esas imágenes terminan llegando a Stockley Park, al oeste de Londres, donde al día siguiente nos encontramos con Orla Chennaoui. A pesar de la madrugada, transmite la misma energía inagotable que Voigt y reconoce que vive el Giro con intensidad absoluta.
La carrera ocupa cada momento de su rutina. Apenas despierta, escucha podcasts sobre la competencia en velocidad acelerada para absorber toda la información posible de la etapa anterior. Después graba segmentos del programa previo y pasa gran parte del día frente a las pantallas, pendiente de cada detalle de la carrera.

“Hay muchísimas cosas que debemos tener en cuenta para asegurarnos de contar bien la historia, porque todo parte de cómo interpretamos lo que sucede”, explica. “Y si no entendemos el panorama completo, podemos terminar construyendo una narrativa equivocada. Tenemos la responsabilidad de contar correctamente la historia de la carrera”.
Según Chennaoui, el programa posterior a cada etapa suele volverse bastante caótico justamente porque no sigue un guion rígido. “Creo que hay que disfrutar un poco del caos para amar la televisión en vivo”, comenta entre risas.
Parte de su trabajo también consiste en ordenar el intercambio entre los analistas, entre ellos Sean Kelly —ganador de 21 etapas en Grandes Vueltas— y los exciclistas Adam Blythe y Robbie McEwen, quienes con frecuencia mantienen posturas muy distintas sobre temas como la estrategia de equipo o la seguridad en los sprints finales.
“El debate es fundamental. Si lo perdemos, terminamos simplificando demasiado la conversación alrededor del deporte, y eso no le sirve a nadie”, afirma. “Es importante que quienes ya vivieron estas situaciones puedan expresarse con total libertad, aunque mi trabajo también consiste en asegurarme de que aparezcan otras miradas”.
Además, Chennaoui considera que dejarse llevar por clips editados en redes sociales puede perjudicar el debate. “Si empiezas a medir cada cosa que dices pensando en cómo podría verse en un fragmento aislado, entonces ya no estás aportando a una conversación honesta”, sostiene.

***
Durante la quinta etapa, las cámaras mostraron el parabrisas trasero del auto de UAE Team Emirates-XRG completamente destrozado, y Voigt estuvo allí para intentar descubrir qué había ocurrido. Después de investigar un poco, confirmó que el responsable había sido Mathys Rondel, ciclista del Tudor Pro Cycling, tras chocar contra el vehículo.
“[El director deportivo adjunto] Marcel Dieberg me dijo que ya había vuelto al pelotón y que estaba bien. Imagínate: romper el vidrio de un auto, volver a subirte a la bicicleta y seguir compitiendo. Estos ciclistas tienen una resistencia increíble”, comenta entre risas.
Voigt coincide con Walker en que las transmisiones representan una gran ventaja para los equipos, aunque reconoce que también existen límites.
“A veces algún motociclista del equipo hace una tontería y termina arruinándolo todo. Entonces cierran la comunicación. Pero, en general, les permite mostrar su versión de las cosas de forma bastante directa”, explica.
Aunque buena parte de la atención suele centrarse en la capacidad casi sobrehumana de los corredores para soportar dolor constante y seguir compitiendo, quienes cubren la carrera también enfrentan riesgos importantes.
Voigt recuerda el caso de un colega de prensa que terminó hospitalizado con un hematoma después de que su moto resbalara sobre el pavimento mojado y le cayera encima.
“Va a estar bien”, aclara, “pero su participación en el Giro ya terminó”.
Aun así, para Voigt la gran recompensa de vivir tan cerca de la carrera aparece en esos pequeños momentos humanos que revelan la personalidad de los ciclistas.
Uno de los que más recuerda ocurrió durante la primera victoria de Tadej Pogacar en la Strade Bianche, en 2022, cuando él y el conductor de su moto se acercaron a un tramo de grava para verlo pasar.
“Le grité desde la moto: ‘¡Eh, Tadej!’, y él, en plena competencia, levantó la vista, me reconoció y sonrió como si estuviera paseando”, cuenta con humor. “Después se fue y les sacó dos minutos a todos. Fue increíble”.

***
De regreso en Stockley Park, el productor Doug Ferguson lidera una operación que compara con un cisne: para el espectador, la transmisión debe verse “calma y elegante”, mientras detrás de cámaras todos trabajan “a toda máquina” para evitar cualquier fallo.
La sala de control parece un verdadero laberinto de pantallas. Allí conviven imágenes de distintas cámaras, enlaces en vivo con los reporteros desplegados a lo largo de la carrera y gráficos preparados por un equipo ubicado en Chile, listos para salir al aire en cualquier momento.
Junto a ese espacio se encuentra el estudio donde se graban los programas previos y posteriores a cada etapa: un set mucho más pequeño de lo que aparenta en televisión, rodeado de pantallas inmersivas donde el equipo gráfico trabaja en tiempo real.
Ese es el territorio de Chennaoui. Apenas termina nuestra conversación, el equipo la lleva directamente a maquillaje y peinado para prepararla para The Breakaway, el programa que analiza lo ocurrido tras cada jornada.
Mientras hablamos, los ciclistas comienzan a enfrentar el Blockhaus, la primera gran subida de esta edición del Giro, y todos siguen con atención lo que sucede en la montaña. Para muchos, Jonas Vingegaard aparece como el gran favorito, aunque Chennaoui se inclina por Jai Hindley, ganador tanto del Giro como de una etapa previa con final en el propio Blockhaus.

Chennaoui cree que parte del éxito del programa radica en que la dinámica entre ella y los comentaristas se siente como una conversación que cualquier aficionado podría tener frente al televisor.
“No seguimos una agenda estricta sobre qué temas discutir, y creo que eso se parece bastante a las conversaciones que tienen los fans en sus casas”, explica. “A algunos les gustará y a otros no, pero todo nace de una pasión genuina y de un interés real por este deporte. Y transmitir ese amor auténtico es fundamental”.
La presentadora también destaca el valor emocional que el deporte ocupa en la vida cotidiana.
“Estamos acostumbrados a ver cómo el deporte despierta emociones intensas, y eso me parece increíble”, afirma. “Me interesa mucho el papel que cumple en la sociedad. Muchas veces el mundo puede sentirse caótico y creo que el deporte ofrece una distracción muy necesaria”.
“Quiero que la gente tenga un momento de alegría en su día y pueda vivirlo de una manera entretenida, cercana y auténtica”, agrega.
Finalmente, Vingegaard confirma los pronósticos y gana la etapa en la cima del Blockhaus. Mientras tanto, la transmisión regresa al estudio y Walker junto a Voigt vuelven a los autobuses de los equipos en Italia para continuar con entrevistas y análisis después de la carrera.
Apenas termina la jornada, toda la infraestructura —desde las vallas y el arco de meta hasta las zonas de hospitalidad— se desmonta y se traslada hacia la salida de la siguiente etapa, mientras el enorme engranaje del Giro continúa avanzando para que, al día siguiente, todo vuelva a empezar.
TNT Sports es la principal señal de ciclismo en el Reino Unido y transmite en vivo todas las etapas del Giro de Italia a través de TNT Sports y Max.
Traducción de Leticia Zampedri







Bookmark popover
Removed from bookmarks