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En Buffalo y otros lugares, jugadores de la NFL prefieren césped al pasto artificial

NFL
NFL (AP)

Para Josh Allen, el césped tiene que ser natural.

Mientras los Bills de Buffalo se alistan para su primer partido de temporada regular el jueves en su nuevo Highmark Stadium, el quarterback aguarda con ganas no tener que lidiar con el desgaste adicional que antes sufría su cuerpo al jugar sobre el césped artificial de la antigua instalación del equipo, ahora demolida.

“Me he hecho muchísimas, muchísimas quemaduras en las piernas por el césped artificial, hasta el punto de que no puedo dormir por la noche porque se me ampolla. Es muy doloroso”, dijo Allen.

Señaló que todavía lo siente después de que los Bills entrenan sobre un césped artificial dentro de su pabellón de prácticas.

“Si pudiera chasquear los dedos y hacer que todos los campos fueran de césped natural, eso es lo que haría, sin duda”, indicó.

Por influyente que pueda ser Allen, no tiene ese tipo de facultad, incluso cuando el debate entre césped natural y césped artificial resurge este año después de que siete de 11 instalaciones de la NFL hicieran el cambio obligatorio —y temporal— a césped natural para albergar partidos del Mundial de fútbol.

Los jugadores apoyan abrumadoramente el césped natural

“Es un poco extraño, pero ¿qué se puede esperar?”, expresó el lineman defensivo de los 49ers Nick Bosa, al referirse a que los equipos hagan una excepción para la FIFA mientras la Asociación de Jugadores de la NFL afirma que el 92% de sus miembros prefiere el césped natural.

Por abrumador que sea el apoyo de los jugadores, la NFL sigue inclinándose hacia las superficies artificiales.

Con Buffalo, 16 de las 30 instalaciones de la NFL tendrán césped natural esta temporada, incluido el Lambeau Field de Green Bay, que está compuesto en un 95% por césped y reforzado con fibras de polietileno.

De las 18 instalaciones de la NFL construidas desde 2000, 11 tienen superficies artificiales, y esas no incluyen a Carolina y Tennessee, que recientemente cambiaron a césped artificial. El costo y el mantenimiento parecen influir más que la geografía, ya que seis de los siete mercados más fríos de la NFL y los tres equipos con sede en Florida cuentan con superficies de césped natural.

“El césped natural no está fuera de alcance. ¡Priorizar a los jugadores tampoco debería estarlo!”, publicó el corredor de los Colts Jonathan Taylor en su cuenta de X con la etiqueta “WorthTheCost”.

Donde sí hay consenso es en que las superficies de juego de la NFL son hoy mucho más avanzadas que hace 50 años, cuando varios equipos, empezando por los Houston Oilers, jugaban sobre AstroTurf, básicamente una alfombra delgada con algo de acolchado colocada sobre concreto o asfalto.

NFL/NFLPA fijan estándares para todos los campos

Nick Pappas, director de superficies de campo de la NFL, afirmó que los avances en la tecnología del césped artificial son abismales desde la era del AstroTurf. El enfoque ahora, explicó, es que la NFL y la NFLPA trabajen con todos los fabricantes de superficies para establecer estándares basados en los comentarios de los jugadores y en métricas de pruebas realizadas por la liga.

Esto llevó a que la liga y el sindicato publicaran conjuntamente una serie de requisitos estandarizados para las superficies de juego que cada instalación debe cumplir para 2028. La lista de criterios, que abarca tanto las superficies de juego como las de entrenamiento, incluye estándares mínimos de impacto, tracción y pautas sobre cuándo renovar la superficie.

El objetivo es lograr la mayor consistencia posible en las 30 superficies de juego de la NFL, ya sean de césped natural o artificial.

“El objetivo es que saquemos las emociones de la composición del material”, manifestó Pappas. “De qué esté hecho el campo debería ser secundario frente a cómo rinde el campo”.

En el pasado, indicó Pappas, las pautas sobre la composición del campo eran fáciles de cumplir, lo que llevaba a los equipos a elegir su superficie cerrando el mejor acuerdo con un fabricante. Ahora, la liga y el sindicato hacen que los fabricantes presenten sus productos para pruebas antes de certificarlos.

“Esa es realmente la corrección de rumbo”, sostuvo Pappas. “Es: tráigannos un producto cuando crean que ya cumplen (los criterios). Y entonces lo vamos a someter a pruebas exhaustivas, lo pondremos frente a nuestros atletas y nos aseguraremos de que nos sintamos cómodos poniéndolo en juego”.

La NFL cita sus propios estudios para afirmar que no ha habido una diferencia significativa en las tasas de lesiones al comparar césped artificial y césped natural durante las últimas tres temporadas. Y la tasa de lesiones en las extremidades inferiores de la temporada pasada fue la mitad del nivel promedio registrado entre 2018 y 2022.

Y, aun así, los jugadores —e incluso algunos dueños de equipos de la NFL— prefieren el césped natural.

Ese fue el caso en Las Vegas, donde el socio gerente principal de los Raiders, Mark Davis, citó la seguridad de los jugadores como una de las razones para instalar césped natural pese a mudarse a una instalación bajo techo.

Lo mismo ocurrió en Buffalo, donde el propietario Terry Pegula consideró instalar césped natural en la antigua instalación del equipo antes de decidir esperar a que se construyera la nueva.

Ya están reemplazando el césped en Buffalo

Los Bills han encontrado algunos contratiempos al hacer el cambio, y eso a pesar de instalar serpentines de calefacción, luces de crecimiento y sistemas de ventilación para impulsar el desarrollo del césped. El equipo decidió recientemente reemplazar el césped de todo el campo antes de lo previsto, después de que quedaran expuestos hoyos y zonas desgastadas tras apenas dos partidos de pretemporada y dos entrenamientos.

Por lo general, la vida útil de un campo de césped natural es de unos siete eventos, lo que significa que los Bills probablemente tendrán que volver a reemplazar el césped antes de que termine la temporada.

Pappas lo calificó como un proceso de prueba y error, porque hay una curva de aprendizaje para determinar cómo reacciona el césped a un nuevo entorno.

“Obviamente, estábamos viendo un césped que quizá no tenía la resistencia que todos esperaban y se estaba desprendiendo un poco más de lo previsto o de lo deseado”, explicó Pappas, quien inspeccionó personalmente el campo de los Bills antes y después del último partido de pretemporada del equipo el mes pasado. “Seguirán adaptándose y haciendo ajustes según lo necesiten. ... Y sí anticipo que las cosas seguirán mejorando”.

La NFLPA, mientras tanto, elogió a los Bills por instalar césped natural en primer lugar y por mantenerse firmes pese a los costos adicionales. Los campos de césped natural cuestan más de mantener que el césped artificial, que tiene una vida útil de entre tres y siete años.

El costo no es un problema, según el presidente de los Bills, Pete Guelli.

Guelli declaró a The Associated Press: “Entiendo la lógica económica de por qué la gente quiere un campo de césped artificial. Pero si de verdad pones a tus jugadores primero, no hay otra opción que el césped natural”.

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Los redactores de fútbol americano profesional de AP Josh Dubow, Rob Maaddi, Teresa M. Walker y Dennis Waszak Jr., y los redactores deportivos de AP Mark Anderson y Will Graves contribuyeron a este reportaje.

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Vea aquí la cobertura completa de la NFL de AP

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