Desplazados denuncian ataques contra tigrayanos en Etiopía

Personas que huyen de Etiopía afirman que comenzó una nueva ronda de ataques mortales y reclutamiento forzado contra las personas de la etnia tigrayana, que permanecen en una zona ahora controlada por las autoridades regionales de Amhara, en colaboración con soldados de la vecina Eritrea

AP Noticias
martes 09 noviembre 2021 00:40
ETIOPÍA
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Una nueva ronda de ataques mortales y reclutamiento forzado contra los tigrayanos ha comenzado en una zona de Etiopía que ahora es controlada por las autoridades regionales de Amhara, en colaboración con soldados del país vecino, Eritrea, según relataron a The Associated Press personas que huyeron a través de la frontera hacia Sudán

En un intento por calmar los enfrentamientos, las reuniones diplomáticas urgentes con el primer ministro etiope, Abiy Ahmed, y el líder de Tigray, Debretsion Gebremichael, han encontrado una pequeña oportunidad, ya que las partes rivales acordaron que es necesario encontrar una solución política a través del diálogo, dijo el enviado de la Unión Africana, Olesegun Obasanjo, en sesiones informativas el lunes.

Las fuerzas de Tigray se acercaron a la capital etiope, Adís Abeba, para presionar al primer ministro a que renuncie, lo que llevó al gobierno de Etiopía a declarar el estado de emergencia la semana pasada. Estados Unidos y otros países instaron a sus ciudadanos a abandonar el país de inmediato.

La guerra ha matado a miles de personas después de que las tensiones políticas con las fuerzas de Tigray, que otrora dominaron el gobierno nacional, se volvieran letales.

Las personas que huyen de las comunidades de Adebay y Humera, en el oeste de Tigray, han señalado que las autoridades de Amhara les han advertido que no apoyen a las fuerzas de Tigray.

Los relatos confirman las advertencias de Estados Unidos y otros países sobre la presencia de soldados eritreos en la región de Tigray, a la vez que indican que está aumentando la presión sobre los tigrayanos mestizos, que han intentado vivir en calma en medio de lo que Estados Unidos ha denunciado como limpieza étnica en el oeste de Tigray.

A medida que crecían los informes sobre el avance de las fuerzas de Tigray, las autoridades de Amhara, en una reunión pública celebrada en Adebay el 29 de octubre, advirtieron a los residentes que no debían apoyarlas, de acuerdo con dos hombres que huyeron a Sudán.

“Hay gente que trabaja (para las fuerzas de Tigray). Deben entregárnoslos o los mataremos a todos juntos”, dijeron las autoridades, según uno de los que huyeron: Mawcha Asmelash, de 28 años.

Cinco días después, la milicia de Amhara atacó, añadió. “Vi cómo mataban a cuatro personas mientras huían”, afirmó.

Él y otros hombres se escondieron en el monte durante dos días, recabando información de las mujeres de la zona y tratando de juzgar si era seguro regresar. Pero las mujeres estimaron que decenas de hombres habían sido asesinados y que a los residentes se les había prohibido enterrar sus cuerpos. Las mujeres los instaron a huir.

Otro hombre que huyó de Adebay, Berhane Gebremikael, de 36 años, confirmó la reunión pública. Dijo que vio cómo mataban a un hombre mientras huía de la milicia de Amhara y de los soldados eritreos, que según él tienen un campamento en la comunidad.

“Lo llamaron venganza”, relató. Describió una situación peligrosa para los residentes tigrayanos de Adebay que habían permanecido durante la guerra, ya que muchos cambiaron su identidad, pagaron sobornos o utilizaron su ascendencia mestiza como medida de protección. Berhane, cuya madre es eritrea, teme ahora no poder regresar.

“Puede que lo peor ocurra en los próximos días”, estimó. “La comunidad internacional debería intervenir”.

Un hombre que huyó a Sudán desde la ciudad de Humera, cerca de la frontera con Eritrea, dijo a la AP que se había quedado allí por su ascendencia en parte tigrayana, pero la semana pasada las autoridades de Amhara “empezaron a recoger a la gente. Están obligando a los jóvenes y a los niños a unirse a los combates”.

Una vez más, comenzó con una advertencia pública, dijo Alemu Abraha, de 28 años. Después, las autoridades de Amhara, junto con soldados eritreos, empezaron a visitar las casas por la noche para llevarse a la gente. Se llevaron a sus amigos, afirmó, y cree que los están enviando a la región de Amhara, donde se han producido la mayoría de los combates en los últimos meses.

El portavoz de la región de Amhara, Gizachew Muluneh, no respondió a las preguntas de la AP. Los funcionarios de la región de Amhara han afirmado que el oeste de Tigray es históricamente su tierra, y durante la guerra, testigos y trabajadores humanitarios han descrito cómo decenas de miles de tigrayanos han sido forzados a abandonar las comunidades de esa zona.

Mientras tanto, continúan los reportes sobre detenciones masivas de tigrayanos bajo el estado de emergencia. Un funcionario de la Iglesia Ortodoxa Etíope en Adís Abeba, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias, dijo que docenas de sacerdotes, monjes, diáconos y otras personas habían sido detenidas en la capital por su origen étnico. Las autoridades etiopes han dicho que están deteniendo a personas sospechosas de apoyar a las fuerzas de Tigray.

La Comisión de Derechos Humanos de Etiopía, creada por el gobierno, señaló con preocupación que “las detenciones parecían estar basadas en el origen étnico” e incluían a ancianos y madres con hijos.