¿Qué sucedió en realidad en la isla de Jeffrey Epstein?

Las acusadoras dicen que el paraíso privado Little St. James del multimillonario en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos fue el centro de una red internacional de tráfico sexual

Io Dodds
domingo 26 junio 2022 22:54
Aún sin veredicto en el caso de Ghislaine Maxwell, tras tres días de deliberaciones

Los invitados venían de todo el mundo y de los más altos rangos de la sociedad: celebridades, científicos y miembros de familias reales, aterrizaban en un jet privado y luego abordaban un helicóptero hacia la isla. A su dueño le gustaba llamarla “Little St Jeff”; los lugareños la llamaban la “isla de pedófilos”.

Pero, ¿cuál es la verdad acerca de Little St. James, el paraíso privado de 75 acres en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos que el multimillonario abusador sexual Jeffrey Epstein una vez llamó hogar?

La isla se encuentra ahora en el centro de una red de demandas e investigaciones criminales que buscan desenredar la vida de Jeffrey Epstein, quien murió en prisión en 2019 a la edad de 66 años en lo que las autoridades afirmaron que fue un suicidio.

Una denuncia penal del fiscal general de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, que intenta incautar a Little St James como propiedad del gobierno, lo describió como “el escondite perfecto y el refugio para la trata de mujeres jóvenes y niñas menores de edad para la servidumbre sexual, el abuso infantil y la agresión sexual”.

En esta isla, dice la denuncia, “Epstein y sus asociados podían evitar la detección de su actividad ilegal en las Islas Vírgenes y a la policía federal, y evitar que estas mujeres jóvenes y niñas menores de edad se fueran por su propia voluntad y escapen del abuso”.

Aquí está todo lo que sabemos sobre Little St James y lo que hizo Epstein allí:

¿Dónde está la isla de Jeffrey Epstein y cómo es?

Little St James es una pequeña isla rodeada de arrecifes de coral en las brillantes aguas azules de las Islas Vírgenes de Estados Unidos., con ensenadas ocultas y arboledas boscosas que se elevan hasta espectaculares crestas azotadas por el viento y acantilados escarpados. Se encuentra justo al lado del extremo sureste de St Thomas, una de las tres islas principales del archipiélago caribeño.

Las Virgenes fueron compradas a Dinamarca por el gobierno de los EE.UU. en el apogeo de la Primera Guerra Mundial para evitar que se utilizaran como base de submarinos alemanes. Hoy en día, muchos expertos financieros los consideran un paraíso fiscal, con grandes descuentos en el impuesto de sociedades y el impuesto sobre la renta disponibles para las empresas y personas que se sitúan allí.

Fue en las Vírgenes donde Epstein fue registrado como agresor sexual en 2010, después de su primera condena por prostitución infantil en 2008. También estableció sus empresas fantasma en una pequeña oficina sin nombre en un centro comercial junto al mar en St Thomas, junto a un minimercado Sam's y un salón llamado Happy Nails.

En 1998, compró Little St James al inversionista de capital de riesgo Arch Cummin a través de una empresa fantasma, y pagó al parecer poco menos de US$8 millones (£6 millones). El nuevo propietario removió toda la vegetación nativa y la reemplazó con palmeras de 40 pies.

A partir de 2007, Epstein inició un programa masivo de construcción y remodelación que generó sospechas de los funcionarios locales. La edificación principal de Epstein casi duplicó su tamaño, convirtiéndose en una lujosa mansión con una terraza exterior que conecta el dormitorio principal y la piscina, junto con un sistema de desalinización.

Las fotos satelitales muestran una extensa red de terrazas, cabañas, casas de playa, piscinas, muelles, edificios de servicios públicos, un helipuerto, una cancha de tenis, gradas, una especie de lago o laguna cerrada y varias cabañas con propósito desconocido, todas conectadas por caminos rodeados de palmeras por los que carritos de golf transportaban a los huéspedes de un lugar a otro (según los informes, cruzar la isla tomaba unos cinco minutos).

Las impresionantes imágenes de drones publicadas en YouTube ofrecen una mirada más cercana, con un enorme reloj de sol en el centro de la isla tan grande como para rodear a pie y dos altas banderas estadounidenses colocadas en los extremos opuestos de la isla.

En el otro extremo de la mansión de Epstein hay una estructura cuadrada con rayas azules y blancas, a menudo denominada “templo”, rodeada por una terraza con un diseño de laberinto rojo. Antes tenía una cúpula dorada y dos estatuas de oro en su techo, que según los informes fueron arrancadas por el huracán María.

El edificio difiere mucho del permiso de planificación original de Epstein para un pabellón de música octogonal y se ha convertido en un pararrayos para especulaciones febriles. Los teóricos lo han descrito de diversas formas como la entrada a una guarida subterránea, un altar a una deidad egipcia, un cementerio para sus padres o un lugar para rituales de abuso sexual, pero una investigación de Business Insider concluyó que lo más probable es que se trataba de un estudio privado y sala de música para Epstein.

En 2016, Epstein también compró la isla vecina de Great St James, casi el doble de grande con 165 acres, y mientras presuntamente fingía que el verdadero comprador era un empresario de Dubai llamado Sultan Ahmed bin Sulayem. “No fue bien recibido”, dijo un residente de St Thomas a Associated Press. “La gente pensó que es demasiado rico como para ser vigilado de forma adecuada”.

¿Cómo era la vida en la isla?

En los días previos a su condena en 2008, Epstein visitaba Little St James dos o tres veces al mes, y se quedaba varios días seguidos. Un exempleado lo describió como “un retiro estilo zen” donde el financiador paseaba en chanclas, con “música meditativa” que salía de bocinas y con mujeres que a menudo tomaban el sol topless.

Siempre hubo mujeres, por supuesto: con frecuencia atractivas, y a veces parecían demasiado jóvenes, en los brazos de Epstein o uno de sus muchos invitados o, en algunas ocasiones, transportadas en grupos a bordo de un barco de 38 pies llamado Lady Ghislaine, según los informes, llamado así por Epstein en honor a Ghislaine Maxwell, su socia de muchos años.

La isla tenía un personal de casi 70 personas, desde cuidadores y jardineros hasta lavanderas y capitanes de barcos de guardia. Llevaban camisas polo negros o blancos y juraban mantener todo en estricto secreto, con instrucciones de mantenerse fuera de la vista de Epstein cuando llevaban a cabo su trabajo. También se les prohibía ingresar a cualquiera de las dos oficinas de Epstein en la mansión principal, una de las cuales albergaba una caja fuerte de acero bien custodiada.

Según el LA Times, Epstein también sentía entusiasmo por el “tesoro pirata”, así llamaba a las botellas de ron viejas y la vajilla que había en la isla. Pagaría a los sirvientes entre US$100 y US$1.000 por hallazgos interesantes en buenas condiciones.

Un video de TikTok donde un “explorador urbano” se aproxima al “templo” de color azul y blanco

“Era un hombre muy amable y, aunque no apruebo las cosas de las que lo acusaron, me agradaba mucho”, dijo al Daily Mail Miles Alexander, quien junto con su esposa Cathy dirigió la isla entre 1999 y 2007. “Nuestro trabajo se trataba de discreción. Tenemos la conciencia tranquila de que no fuimos testigos de nada desagradable”.

La pareja sudafricana describió cómo a Epstein no le gustaba comer frente a la gente, sino que llevaba bocadillos para comerlos en su habitación y recibía masajes diarios en su habitación. Molestarlo allí estaba “prohibido por completo”, aunque una vez encontraron una caja de juguetes sexuales mientras él estaba fuera.

Cuando fueron contratados, los Alexanders dicen que les dijeron: “Lo que Jeffrey quiere, Jeffrey lo conseguirá”.

¿A quién recibió Epstein en su isla?

Por supuesto que siempre hubo invitados. Entre los nombres famosos que según recibió Epstein estaban el físico teórico Stephen Hawking, el premio Nobel Lawrence Krauss, el comediante Chris Tucker, el actor Kevin Spacey, el magnate de Victoria's Secret Les Wexner, la modelo Naomi Campbell, el ex ayudante de Tony Blair Lord Peter Mandelson y el príncipe Andrew del Reino Unido.

Se ha afirmado que Bill Clinton también fue invitado, aunque niega haber estado allí alguna vez. Según los informes, Donald Trump voló en uno de los aviones privados de Epstein, pero no está claro si visitó la isla. Incluso se dice que el mago David Copperfield le propuso matrimonio a la supermodelo Claudia Schiffer allí.

Los huéspedes llegaban en uno de los jets Gulfstream de Epstein al aeropuerto Cyril E King en St Thomas, en un área privada separada de la pista principal. Luego eran trasladados a Little St James en uno de los helicópteros negros de Epstein.

El reconocido físico Stephen Hawking disfruta de una barbacoa en la isla caribeña Little St James de Jeffrey Epstein mientras asiste a una conferencia en St Thomas en marzo del 2006

A Epstein le gustaba entretener a sus invitados, y presuntamente pagó por la modificación de un submarino para dar un recorrido por los fondos marinos al profesor Hawking, que nunca antes había estado bajo el agua. Un exempleado lo describió como “como un hotel de cinco estrellas donde nadie paga”.

Cathy Alexander recuerda al príncipe Andrew como uno de los visitantes más amables y lo describe como “muy divertido y muy poco exigente”. Un día regresó de la playa con “mucha alegría”: una de sus compañeras había pisado un erizo de mar y él le había orinado en el pie para curárselo.

Alexander recuerda que él le dio una propina de US$350, lo cual fue “inesperado, porque otros invitados no lo hacían”.

¿Nadie notó el supuesto tráfico sexual de Epstein?

Claro que lo hicieron. Desde el principio, los lugareños de St Thomas murmuraban acerca de las actividades de Epstein, y llamaban a sus aviones privados “el Lolita Express”. Cuando buzos nadaban cerca de la isla, los guardias de seguridad parecían patrullar el borde del agua.

En un momento dado, Epstein transportaba a unos 200 trabajadores de ida y vuelta todos los días para construir sus proyectos. “Cuando él estaba allí, tenías que ignorar todo y hacer lo tuyo”, dijo uno de ellos a Associated Press, y agregó que el magnate a veces regalaba material viejo o material sobrante.

El personal del aeropuerto de St Thomas podía ver a quién traía Epstein en el Express. “En múltiples ocasiones vi a Epstein salir de su helicóptero, pararse en la pista, que se veía perfectamente de mi torre, y abordar su jet privado con niñas”, dijo un ex controlador de tráfico aéreo a Vanity Fair.

“En definitiva, mis colegas y yo hablamos sobre cómo no entendíamos cómo a este tipo todavía se le permitía estar rodeado de niñas. No dijimos nada porque pensamos que la policía hizo su trabajo. Eso es lamentable, pero de verdad ni siquiera sabíamos a quién contárselo, o si a alguien le importaba de verdad”.

Otro empleado de la pista de aterrizaje dijo: “Habría chicas que parecían ser de preparatoria. Se veían muy jóvenes. Siempre llevaban sudaderas de universidades. Parecía camuflaje, esa es la mejor manera de describirlo”.

“Pude verlo con mis propios ojos. Lo comparé con ver a un asesino en serie a plena luz del día. Lo llamé el rostro del mal... era como si alardeara a propósito”. A veces, las chicas llevaban bolsas de compras de marcas de diseñadores como Gucci y Dior.

Los Alexanders también empezaron a sospechar. “Parecían salidas de un catálogo de ropa interior”, le dijo Cathy al Mail. “Caminaban con muy poca ropa o holgazaneaban junto a la piscina sin nada puesto. Así fue la mayor parte del tiempo. Estaba preocupada por sus edades. Algunas de ellas parecían muy jóvenes y no pude evitar preguntarme si sus madres sabían dónde estaban”.

Miles Alexander agregó que en ocasiones tuvo que rechazar las solicitudes de Epstein de contrabandear huéspedes femeninas en barco sin registrar sus nombres ni números de pasaporte con el gobierno de St Thomas.

La inquietud de la pareja creció hasta que por fin renunciaron en 2007. “En nuestra reunión final, [Epstein] me dijo que yo siempre había sido su conciencia”, dijo Alexander. “Les aseguro que ahora yo lucho con mi conciencia”.

¿Qué sucedió en realidad en la isla de Epstein?

Ese es el tema de múltiples casos judiciales en curso, pero las acusaciones son impactantes.

De acuerdo a una demanda presentada por la acusadora del príncipe Andrew, Virginia Giuffre, Little St James era el centro de un plan de manipulación pederasta a nivel mundial en el que los reclutadores que trabajaban para Epstein buscaban a mujeres jóvenes que estaban abiertas al abuso y la manipulación, jugaban con sus esperanzas y temores, las deslumbraban con “demostraciones de gran fuerza y poder”, y luego las obligaban a tener relaciones sexuales con los clientes mientras las mantenían a la raya con amenazas y chantaje.

Giuffre dice que el príncipe Andrew abusó sexualmente de ella en Little St James cuando tenía 17 años, lo que el príncipe “niega inequívocamente”.

La oficina del fiscal general de las Islas Vírgenes hace afirmaciones similares, y dijo que “Entre 2001 y 2019, Epstein Enterprise transportó niñas y mujeres jóvenes menores de edad a las Islas Vírgenes, que luego fueron llevadas en helicóptero o embarcación privada a Little St James, donde fueron sometidas a servidumbre sexual con engaños y obligadas a participar en actos sexuales y coaccionadas a la actividad sexual comercial y al trabajo forzoso...

“Para lograr sus fines ilegales, Epstein formó una asociación con varios acusados y otros, tanto empresas como individuos, que estaban dispuestos a participar, y a facilitar y ocultar la actividad delictiva de Epstein a cambio de que Epstein otorgara beneficios económicos y de otro tipo, incluidos servicios sexuales y trabajo forzoso de las víctimas”.

De hecho, la denuncia describe a Little St James como solo un paso en una red mundial de vuelos privados que transportaban a víctimas de trata sexual a Londres, París, Tánger, Granada, St Louis, Palm Beach, Atlantic City y más. Dice que algunas víctimas tenían apenas 12 años.

La denuncia también alega que Little St James sirvió como prisión para las víctimas, donde Epstein controlaba toda la comunicación con el mundo exterior. Dice que una joven de 15 años intentó escapar nadando, pero Epstein organizó una búsqueda, la recapturó y confiscó su pasaporte.

“Recuerden, él es dueño de toda una isla”, dijo la procuradora general Denise George en 2020. “Así que no era una situación en la que una niña o una mujer joven pudiera solo escaparse y correr por la calle hasta la estación de policía más cercana".

Una presunta víctima le dijo a CBS News que había sido violada en la oficina de Epstein en St Thomas, y que el mismo tenía una pistola atada al poste de su cama en su habitación en Little St James. La denuncia dice que Epstein mantenía una lista computarizada de todas las niñas menores de edad en o cerca de las Islas Vírgenes que podrían ser llevadas a la isla.

¿Por qué nadie hizo nada?

Las autoridades llevaron a cabo varios intentos de investigar Little St James. Como delincuente sexual, era requisito que se volviera a registrar todos los años, y los funcionarios intentaron visitar Little St James en 2018 para verificar su dirección.

Pero según la denuncia del fiscal general, Epstein rechazó la entrada de los oficiales en el muelle, y alegó que ahí era su “puerta de entrada”, e insistió en reunirse con ellos en su oficina en St Thomas. También hizo que los empleados firmaran acuerdos de confidencialidad que les prohibían hablar con las fuerzas del orden y les exigían que informaran de cualquier investigación a Epstein.

“Monitorear a un delincuente sexual que contaba con sus propias islas privadas y los recursos para llevar a las víctimas dentro y fuera en aviones privados y helicópteros representó desafíos únicos y permitió a Epstein Enterprise limitar el escrutinio”, dice la denuncia.

Además, tanto Little St James como Great St James son áreas protegidas debido a sus arrecifes de coral y vida silvestre. Los funcionarios de planificación locales sospechaban que Epstein excedía sus permisos de construcción, y la denuncia del fiscal general dice que fue multado con miles de dólares por violar las reglas ambientales, pero esa cantidad de dinero no era nada para Epstein.

De hecho, la denuncia sostiene que la compra de Great St James por parte de Epstein fue solo una artimaña para ocultar lo que sucedía en Little St James. “Epstein Enterprise compró la isla por más de US$20 millones porque los participantes querían asegurarse de que no se convirtiera en una base desde la cual otros pudieran ver sus actividades o quién visitaba”, dice.

“Epstein compró estas propiedades para proteger aún más su conducta del ojo público, evitar su detección por parte de la policía, y permitirle continuar y ocultar sus actividades criminales”.

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¿Qué pasará ahora con la isla?

El gobierno de las Islas Vírgenes ha pedido a un juez que se les dé el control de Little St James y Great St James, junto con todos los demás activos utilizados para llevar a cabo la presunta operación de tráfico sexual.

Los albaceas de Epstein ahora luchan contra esa solicitud, y dicen que quieren usar sus activos para establecer un fondo de ayuda para las víctimas de agresión sexual. Quieren que el gobierno de las Islas Vírgenes descongele sus dos islas para poder venderlas.

George respondió acusándolos de administrar de mala manera la propiedad y de pagar por “los honorarios de abogados, jardinería y helicópteros, pero no a las valientes mujeres que han dado un paso al frente para participar en el fondo de compensación”.

Mientras tanto, Little St James se ha convertido en un punto de acceso para turistas morbosos, “exploradores urbanos” e influencers de las redes sociales que intentan acceder a la isla y grabar videos. Los viajeros preguntan con frecuencia al respecto, y algunos operadores de barcos locales lo incluyen en sus recorridos.

Vernon Morgan, un taxista en St Thomas, le dijo a Associated Press que preferiría que la gente lo dejara en paz. “Trajo algún tipo de mala atención a las Islas Vírgenes”, dijo. “Preferiríamos que las Islas Vírgenes se vieran bajo una luz diferente”.

Este artículo fue modificado el 17 de noviembre de 2021. Anteriormente se refería al “comediante Steven Hawking”, pero, por supuesto, se refería al físico Stephen Hawking.

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